
Prensa PSUV.- A pesar que la entrevista estaba previamente concertada y se había previsto un suplente temporal para la atención de la larga cola de pacientes, no fue nada fácil despegar al especialista en cuidados intensivos de la consulta número 1 en el Centro de Diagnóstico Integral "Padre Cabrera" de los Teques, en el estado Miranda.
Al levantarse de su puesto, y después de examinar a una señora mayor de edad y una joven aquejada por fuertes dolores abdominales, el doctor de 31 años agudizó su mirada hacia el inoportuno periodista para preguntar: ¿Qué tiempo va ser la entrevista? Con una mentira piadosa inició la oscultación al joven caribeño de bata blanca y lentes a la usanza del Doctor José Gregorio Hernández.
¿Por qué decidiste estudiar medicina?
"Yo nací en un poblado pequeño del municipio Cueto, muy cercano a Birán, donde nació Fidel. La casa donde crecí estaba al lado de un Policlínico, allí recuerdo que habían una pedíatra y un médico general que eran una especie de héroes locales, eran famosos por sus buenos diagnósticos y su entrega, allí comenzó agestarse mi sueño; como sucede en las aventuras de televisión, uno de niño siempre quiere parecerse al héroe".
Entre sus talismanes digitales están dos imágenes que muestra con especial admiración. Una foto con el comandante Fidel y otra con el presidente Chávez. Después de 6 años de intensa preparación académica, la vida le regaló un momento excepcional, ser el mejor el graduado de su cohorte le permitió recibir el título de manos del líder histórico de la Revolución Cubana.
¿Cómo describirías ese día?
"Inolvidable, fue el 13 de agosto del 2003, fecha en la cual Fidel cumplía 77 años. Fue muy emocionante, recuerdo que al estar frente a Fidel le dije: -Felicidades Comandante por su cumpleaños y muchas gracias, porque si no fuera por la Revolución, yo, descendiente de una familia humilde, negro y de un pueblito lejano, jamás hubiese podido estudiar y graduarme como médico-.
Me respondió que iba a tener tiempo para hacer mucho por la Revolución y que vendrían nuevas y grandes tareas que cumplir".
¿Es tu primera misión como médico internacionalista?
"No, después de cumplir el servicio social en el 2004 en una zona intrincada de la provincia de Guantánamo llamada Sabaneta, viajé a Haití.
En Haití conviví en una zona cercana al mar, a unos 40 kilómetros de la capital Puerto Príncipe, donde no llegaba la electricidad, allí se hacían muchos partos, la mayoría de noche, nos alumbrábamos con un farol y la incubadora que usábamos era aplicar un rápido secado con toallas para después poner al bebé entre dos lámparas de kerosene que le proporcionaban el primer calor al recién nacido".
Fue prácticamente un ejercicio de medicina guerrillera...
"Así es, imagínate, sin corriente ni recursos. Allí era muy difícil, los pacientes sí tenían que pagarle al hospital haitiano, no como aquí en Venezuela, donde inclusive se les entregan gratuitamente los medicamentos"
La Cardiología puede esperar.
Después de tres años de especialización en Cardiología y a sólo 6 meses de concluir la especialidad en Cuba, Jorge debe interrumpir temporalmente su especialidad para venir a cumplir la misión a Venezuela, para lo cual realizó un diplomado en Cuidados Intensivos.
El día que llegaste a Venezuela tuvo un gran significado para ti y para tus colegas cubanos. ¿Por qué?
"Fue muy especial en primer lugar, porque llegamos el día 8 de octubre, fecha en la cual se conmemoró el 42 aniversario de la caída del Che y el Día de la Medicina Integral Comunitaria en Venezuela. A esto se sumó que el recibimiento nos lo dio el presidente Chávez en el Teatro Teresa Carreño lo que nos multiplicó el compromiso y la emoción por comenzar esta tarea. Ese día tuve la responsabilidad de hablar en nombre de mis compañeros y decirle al pueblo de Venezuela el orgullo y la responsabilidad que asumíamos con el reimpulso de Barrio Adentro. Fue histórico y simbólico para mí pues también recibí el abrazo del comandante Chávez que al final me dijo -Jorge Luis, que Dios te bendiga-. Sentí que en aquel abrazo no era solamente para mí, sino todos los médicos cubanos y el nuestro para el querido pueblo venezolano".
¿Cómo afrontan este reimpulso la "nueva oleada" de médicos junto a la misión en general?
"Con mucho espíritu de trabajo y entrega, en lo personal cumplo horario en consulta desde las 7 de la mañana hasta las 4 de la tarde para el próximo día cubrir los casos de emergencias durante todo el día, hay mucho trabajo por hacer, cosa que nos contenta pues así nos sentimos útiles a la Revolución Bolivariana. También nos ha tocado levantarnos a las 3 de la mañana porque un paciente cardiópata nos busca diciendo que no se atiende sino es con el médico cubano, eso en realidad nos llena de orgullo y mayor compromiso"
¿Cómo ha sido el recibimiento del pueblo venezolano y el de tus pacientes?
"Se podría definir con una palabra: afectuoso. Yo veo que cuando uno le da cariño y respeto al paciente, tratándolos como nos enseñaron en Cuba, esto influye en el cariño que ellos nos retribuyen. A casi todos las personas que llegan a esta consulta les explico que soy recién llegado y por tanto, se me pueden escapar algunas palabras que no concuerdan con su terminología. La respuesta de ellos siempre viene en forma de sonrisa para darme la bienvenida".
¿Tu juventud no afecta en la confiabilidad de los pacientes?
"Eso se compensa con el trato profesional y de respeto al paciente, trato de recibirlos de pie y me les presentó siempre, después del análisis, en el momento del diagnóstico les trato de explicar cómo pienso, qué es lo que creo que tienen y si es necesario le hago un dibujo para ejemplificar. Cuando ellos se dan cuenta que lo que le estás comentando coincide con su sintomatología y su experiencia se van contentos y satisfechos de la consulta".
¿Qué sentimientos provoca el estar lejos de Cuba y tu familia, cumpliendo con la Misión Barrio Adentro en Venezuela?
"Dejar a Cuba, a mi familia, mi madre y mi esposa para venir a Venezuela es una suerte de ambivalencia sentimental, por una parte la añoranza por la distancia de mis seres más queridos y por otro lado la gratificación de cumplir con el deber asumido con mis dos patrias. Estoy muy conciente de la importancia que tiene para el pueblo venezolano la Misión Barrio Adentro, que lleva salud gratuita a personas que durante muchos años estuvieron apartados por el sistema de salud capitalista".
¿Algo de Los Teques que te recuerde al terruño holguinero?
"Las personas, la gente de pueblo, la forma de comunicarse tan similar a la nuestra, los pacientes a los que atiendo acá tienen el mismo calor humano y la cordialidad de los cubanos".
En un ejercicio futurista, ¿cómo crees que se irá el doctor Jorge de Venezuela?
"Desde este mismo instante me siento un mejor profesional, pues estoy complementando mis conocimientos de medicina general integral, al ejercicio de cardiología que tuve la oportunidad de aplicar en Haití, ahora comprendo mejor como se relacionan con los cuidados intensivos pues tengo una visión más íntegra de la medicina general con las especialidades. En lo humano siento que creceré gracias a este pueblo y al compromiso asumido por aportar mi granito de arena a esta inmensa misión para fortalecer y mejorar la salud de todos los venezolanos.
¿Si tuvieses la oportunidad de enviarles un mensaje a tu madre, esposa y amigos, qué les dirías?
"A mi madre y esposa que las quiero mucho y que hoy agradezco más que nunca por la formación que recibí, la comprensión y el apoyo que me dan en todas mis metas, a mis amigos que en la distancia los tengo más presentes y a todos en general que me siento muy orgulloso de ser parte de la tarea tan importante y necesaria. En cada momento de la historia, los hombres tenemos acciones que llevar adelante, que nos ponen a la altura de los tiempos en que vivimos. Este es nuestro Moncada, nuestro yate Granma, nuestra Sierra Maestra, nuestra oportunidad de ser internacionalistas, médicos y humanistas, como el Che".