
Por el Precursor.
El 9 de octubre de 1967 a los 39 años moriría Ernesto Guevara, mejor conocido como “El Ché” en la zona rural de la Higuera-Bolivia, fue el momento más doloroso para los patriotas de Nuestra América y especialmente para los revolucionarios de la Cuba Libre. El Comandante de los Comandantes revolucionarios: Fidel Castro, lo admiraba por su trabajo patriótico e internacionalista (“El Ché” argentino, “El Ché” cubano, “El Ché” africano, “El Ché” boliviano y “El Ché” latinoamericano) y divulgador del socialismo para la salvación del mundo.
Muchos revolucionarios cubanos y latinoamericanos, lo detallaron como la figura celestial, como el modelo a seguir. “El Ché” Guevara, jamás opto por la mala disciplina en la lucha guerrillera de aquella zona fidedigna: La Sierra Maestra, nunca se dejo llevar por los vicios del capitalismo cuando ejercía algún ministerio o la máxima jefatura de alguna institución monetaria, “El Ché” Guevara lo mencionó muy bien (sobretodo en los asuntos económicos): “Yo no soy economista, pero soy comunista”, además “El Ché” Guevara como buen escritor, filósofo y político revolucionario (siempre la historia lo tacho como el guerrillero heroico), sugería y relataba detalladamente los traspiés y los logros de la revolución cubana.
Unos de los logros omnipotentes de la revolución, es la cimentación de la conciencia colectiva y el renacimiento de la nueva cultura laboral. Estas uniones fueron los verdaderos canales comunicacionales entre los dirigentes revolucionarios (entre ellos: Fidel Castro) y las masas (pueblo) una alianza que se desarrollaba a través del amor patrio y revolucionario, en donde se comprobaba los primeros éxitos del Poder Popular o la Democracia Participativa y Protagónica, técnicas políticas que “El Ché” Guevara la examinó en “dos formas sistemáticas” (para prevenir las desuniones de ambas fuerzas), es decir, si la vanguardia revolucionaria acarreaba el proceso de una manera muy rápida el pueblo podría desorientarse en el camino revolucionario e ideológico (perderían el objetivo a conquistar), si el pueblo exigía o presionaba sobre el avance progresista y la vanguardia revolucionaria no lo percibía, entonces el desarrollo libertario se paralizaría. Es por ende, que “El Ché” Guevara insistía en las conexiones permanentes (los dirigentes revolucionarios de la mano con el pueblo, el pueblo de la mano con los dirigentes revolucionarios), elementos fundamentales para desbaratar la corrupción o el burocratismo y así sembrar el socialismo, para luego crear el comunismo.
Por otra parte “El Ché” Guevara, apuntaba la construcción de un socialismo, que ostentará las tres raíces revolucionarias, es decir, la nueva cultura del trabajo como herramienta primordial para el nacimiento del socialismo, el estudio (teórico-práctico) como elemento vital para las nuevas habilidades, conductas e ideas (segmentos significativos para lograr la mayor conciencia social posible) y el fusil, arma valiosa para defender la patria revolucionaria. De igual manera “El Ché” Guevara ideó, el compromiso social y patriótico que debe tener cada revolucionario, ese programa socio-político y redentor que calificó como el trabajo voluntario. Además, este patrimonio espiritual, ético y moral sería el enlace vital del “comunismo”, una labor que debe transmitirse con el mayor amor, el mayor interés social y la mayor pasión humana en beneficio de la colectividad más necesitada, todo trabajador que posea dichas virtudes estará al servicio de las personas en cualquier hora del día (jamás se agotará, la colectividad será el eje promotor de su fortaleza).
“El Ché” Guevara desnudo críticamente la economía capitalista, su hipótesis sobre el eje central de la economía, la bautizó como células de mercancías, que son los fenómenos dominantes de las conciencias populares, de sus relaciones sociales, de sus instituciones y sus producciones materiales.
Es por eso, que todo sistema gubernamental revolucionario debe someterse a cambios radicales y liberadores, si desea implantar el socialismo: “La nueva sociedad en formación tiene que competir muy duramente con el pasado –detalló, Ernesto Guevara en su obra: El socialismo y el hombre en Cuba. 1965-. Esto se hace sentir no solo en la conciencia individual en la que pesan los residuos de una educación sistemáticamente orientada al aislamiento del individuo, sino también por el carácter mismo de este período de transición con persistencia de las relaciones mercantiles”.
Para combatir estos vicios capitalistas (parafraseando a Ernesto Guevara), es inevitable que la vanguardia revolucionaria y su pueblo desarrollen sabiamente los verdaderos cuadros: Tanto en lo técnico como en lo político, cuadros que estén capacitados para desmantelar cualquier característica neo-liberal (la mercancía como célula económica, la rentabilidad y el interés material individual como palanca). La misión de los cuadros revolucionarios es fundar la nueva base económica más la base material, así estaríamos calando en las conciencias sociales de cada compatriota y además, terminar de forjar al hombre nuevo.
En resumen, el Comandante Fidel Castro lo estimó reflexivamente: “El Ché” Guevara hombre del futuro, hombre que no tuvo ni una sola mancha en su actitud, hombre que siempre fue fiel a la causa revolucionaria, ejemplo humanista que todo militante revolucionario debe seguir y espíritu educador que deben tener las niñas y niños del hoy y del mañana.
“El Ché” Guevara, nos dejó sus múltiples teorías y experiencias revolucionarias para las formaciones de futuras generaciones patrióticas, sus ideas revolucionarias rebosaron las fronteras de toda Nuestra América y del mundo entero, dejó sus huellas y semillas libertarias por donde caminó.
Ya es tiempo de glorificar camaradas: ¡“El Ché”, siempre vivirá en nuestros corazones!







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