Las Líneas de Chávez: ¡Leyes inexorables... leyes revolucionarias!


Por Hugo Chávez Frías:

La ley de todas las leyes es la igualdad, sigue diciendo Bolívar
Bolívar, Bolívar, Bolívar..., todo nos recuerda y remite a nuestro Comandante Infinito: Padre nuestro que estás en la tierra, en el agua, en el aire / de toda nuestra extensa latitud silenciosa, / todo lleva tu nombre, padre, en nuestra morada (...) tu herencia es el pan nuestro de cada día; para decirlo con Neruda. Y aún más, su inconmensurable figura en nosotros, porque cuando recién comienzo la escritura de estas líneas, celebramos el cumpleaños del Bolívar que eres tú, que es ella, que somos nosotros: un nosotros colectivo -una unidad civicomilitar- librando una nueva gesta emancipadora: no otra cosa es la Revolución Bolivariana.

Nos hemos trasladado a Cumaná, para celebrar el 186 Aniversario de la Batalla Naval del Lago de Maracaibo y día de nuestra Armada Bolivariana. Allí presenciamos la exhibición conjunta de nuestra Fuerza Armada Bolivariana, la cual ha demostrado el gran sentimiento patrio que cada día cobra más y más cuerpo en todos nuestros soldados. Como consecuencia de ello hemos presenciado una demostración que ha hecho gala de los grandes avances técnicos y profesionales que hoy, como nunca, definen a nuestras instituciones armadas. El espíritu de los almirantes Miranda, Brión y José Prudencio Padilla, el mismo espíritu patriota y revolucionario que decidiera a favor nuestro la heroica gesta del 24 de julio de 1823, sigue moviendo las velas de nuestra Armada Bolivariana e insuflando los pechos de cada uno de sus hombres y mujeres que defienden la Patria Azul.

Y hoy, 26 de julio, no podemos olvidar el Asalto al Cuartel Moncada, en 1953, esa otra gesta heroica nuestramericana, cuyo autor intelectual fuera José Martí, como sabiamente lo expresara Fidel para la Historia. Y decir Martí es decir Bolívar, Padre de las ideas Madres de América, como escribiera El Apóstol de la Libertad. El gran trovador cubano Noel Nicola, al cantarle al vivo y trascendente significado del 26 de julio de 1953, dijo: Hay un almanaque lleno de días 26. Desde hace 57 años es así.

Estamos celebrando la semana de Caracas, que ya nuestro Pueblo identifica con el natalicio de su más grande hijo, un 24 de julio de 1783, y no con su supuesta fundación por parte de la corona española, un 25 de julio de 1567: Mi corazón se hallará siempre en Caracas: allí recibí la vida; allí debo rendirla; y mis caraqueños serán siempre mis primeros compatriotas, dirá el primogénito de la señora del Guaraira Repano.

El 25 de julio de 1999, el pueblo venezolano al elegir a los miembros de la Asamblea Nacional Constituyente, comenzó a hacer realidad aquellas palabras de nuestro maestro Simón Rodríguez, en 1840: Hacer leyes para los pueblos no es tan difícil como se cree. Hacer un pueblo legislador es obra muy laboriosa y ésta es la que ha emprendido la América española.

Pero lo laborioso no tanto está en hacer a un Pueblo legislador y, por tanto, republicano; esto es consustancial a su propia naturaleza, sino en los miles de obstáculos que colocan en su camino aquellos a quienes no les interesa que el Pueblo se dé sus propias leyes: quienes creen que nunca estará preparado para ello, condenándolo para siempre a la minoridad. Simón Bolívar dirá en carta dirigida a Santander, el 14 de octubre de 1826: En una palabra, mi querido general, yo no conozco más partido de salud, que el de devolver al pueblo su soberanía primitiva para que rehaga su pacto social. Vd. dirá que esto no es legítimo: y yo, a la verdad, no entiendo qué delito se comete en ocurrir a la fuente de las leyes para que remedie un mal que es del pueblo y que sólo el pueblo conoce. Digo francamente que si esto no es legítimo, será necesario a lo menos, y, por lo mismo, superior a toda ley: pero más que todo es eminentemente popular, y, por lo mismo, muy propio de una república eminentemente democrática.

Nosotros en 1999 comenzamos la construcción de esa república eminentemente democrática, y en esa labor no pararemos porque es y será un hacer de todos los días mientras tengamos Patria.

Fue el abate francés Emmanuel Joseph Sieyés en plena Revolución Francesa, el primero en plantear el concepto de Poder Constituyente Originario: se trata del derecho y el deber de constituir el Estado y el gobierno que lo caracterice, reflejado en un texto constitucional como cartilla de navegación de un país. El Pueblo construye y caracteriza al Estado que le corresponde, de acuerdo a su modo de vivir y de ser en sociedad, y es, también, el que erige las instituciones que sostienen al poder constituido: el que define al Estado. Conceptualmente, el valor de estas ideas reflejadas en su obra, ¿Qué es el tercer Estado?, son, a su vez, los pilares fundamentales de la democracia liberal y burguesa, representativa.

Ahí tenemos las raíces de la democracia representativa en su nacimiento, cuando -como nos dice Marx- la burguesía se constituía como una fuerza revolucionaria frente a las monarquías. Pero las ideas circulan junto con la historia, y las exigencias de los pueblos avanzan. Si bien tenemos un asidero reflexivo, una referencia común, ha llegado la hora de dar un salto más allá de lo establecido, y ejercer la palabra constituyente, como dijera el filósofo francés Maurice Merleau-Ponty. Y en ese espacio reflexivo, la voz de nuestro gran pensador revolucionario Kléber Ramírez nos da la impronta en ese libro gigante y polifónico Historia Documental del 4 de Febrero: llegó la hora para que las comunidades asuman poderes de Estado, lo que conllevará administrativamente la transformación global del Estado venezolano y socialmente el ejercicio real de la soberanía por parte de la sociedad a través de los poderes comunales.

Tomando la palabra de Kléber, nos encontramos en un momento de grandes definiciones, en lo que él mismo llamaba la ampliación de la democracia. Alguna vez escuché que la política es la ciencia de los pueblos, y de ser esto cierto, ha llegado la hora de comprobarlo, valga la redundancia, científicamente.

En esa dirección fue orientado el salto que dimos con la refundación de la Patria, invocando al Poder Constituyente Originario, que se plasmó en nuestra Constitución hace diez años, en 1999. El mismo salto cualitativo y ascendente que permitió que Bolivia y Ecuador cruzaran la misma senda. Y ello explica, también, el golpe de Estado en Honduras, puesto que la oligarquía cipaya teme, justamente, la necesaria refundación de la patria, pero esta vez con la participación de todas y de todos.

El curso de la lucha de clases es indetenible, y si en Francia, en el año 1789, le correspondió a la burguesía comercial, ahora le toca al pueblo descalzo de Nuestra América marcar la pauta. En esta nuestra lucha, me veo obligado a cederle la palabra al gran poeta revolucionario, mártir salvadoreño, Roque Dalton, en su poema titulado, Las leyes, del que tanto gusta, por cierto, el presidente Zelaya. ¿No es acaso la tarea de los poetas facilitarnos el camino? Dice Roque:

Las leyes son para que las cumplan los pobres.

Las leyes son hechas por los ricos para poner un poco de orden a la explotación.

Los pobres son los únicos cumplidores de leyes de la historia.

Cuando los pobres hagan las leyes ya no habrá ricos.

¡Leyes inexorables!, grita Bolívar.
La ley de todas las leyes es la igualdad, sigue diciendo Bolívar.
¡¡Leyes revolucionarias, leyes socialistas, decimos hoy!!
¡Venceremos!
Hugo Chávez

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Saludos Juventud PSUV

Con el objetivo de tener un espacio en la internet de encuentro de la Juventud del Partido Socialista Unido de Venezuela del estado Barinas, se aprueba por la Comisión de Comunicación y Propaganda de la JPSUV - Barinas el presente sitio.

Aquí se expondran las actividades de interés del estado Barinas, asi como tambien los asuntos Nacionales e Internacionales de nuestro acontecer diario.

No obstante se hace la invitación a las demás comisiones de trabajo juvenil de todos los municipios del estado a participar en enrriquecer de información nuestro sitio.

Patria, Socialismo o Muerte. Estamos Venciendo!!!

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Las líneas de Chávez: Niños y niñas Venceremos!


Por Hugo Chávez Frías:

Coincide esta nueva entrega de Las Líneas de Chávez con el treinta aniversario de una gran victoria popular: el 19 de julio de 1979, los y las combatientes del Frente Sandinista para la Liberación Nacional entraban triunfantes a Managua. Concluía la batalla final contra la dictadura de Somoza -luego de una gesta popular marcada por el heroísmo y el sacrificio- y comenzaba una nueva historia para Nicaragua. Es por eso, que en este gran día estaremos en Managua, acompañando al pueblo sandinista y a su Gobierno, para celebrar este treinta aniversario rojinegro con las grandes mayorías de nuevo en el poder: con Sandino comandando, otra vez, la nueva batalla por la dignidad que comenzó en enero de 2007.

Se cuenta que aquel 19 de julio de hace ya treinta años, en las paredes de Managua aparecía escrita por todas partes la frase: Bienaventurado el vientre que parió a un combatiente sandinista. Día de júbilo popular, día de consumación revolucionaria que saldaba la deuda con la memoria; día en que la insurrección popular se hizo fiesta al derrocar a una de las dinastías más oprobiosas y sangrientas del continente: una dinastía -necesario es recordarlo- que siempre contó con la bendición y el aval del imperio yanqui. Largas fueron las jornadas que precedieron ese día, en las que los herederos y las herederas de Augusto César Sandino lucharon por liberar a su Patria de aquel yugo, de aquel destino colonial.

Indispensable es recordar, en este domingo, los caminos que condujeron a la victoria.

En ese afán, recurro a la palabra viva de Eduardo Galeano: En toda Nicaragua que nadie quede solo, que nadie se pierda, que se armó la runga, reventó la mierda, el gran corre-corre, el pueblo arrecho peleando a puro pecho contra tanques y tanquetas, camiones y avionetas, rifles y metralletas, todo el mundo a la bulla, que aquí nadie se raja, sagrada guerra mía y tuya y no guerrita de rifa y rafa, pueblo fiero, arsenal casero, a verga limpia peleando, si no te morís matando vas a morirte muriendo, que codo a codo es el modo, todos con todo, pueblo siendo. Hasta los pequeños nicas -hoy, que es Día del Niño- tuvieron que empuñar las armas contra aquella tiranía que no respetaba a nadie.

Y es que cuando los pueblos se empeñan en conquistar la libertad, no hay quien los detenga. Esfuerzo noble y aguerrido el de los nicaragüenses que la historia recompensó.

En los asaltos de la memoria resuenan: León, Carlos Fonseca Amador, Masaya, Santos López, Jinotega, Tomás Borge, Chinandega, Gloria Campos, Estelí, Doris Tijerino, Granada, Julia Buitrago, Daniel Ortega, Jinotepe, Pedro, María, Juan ySandino... ¡siempre Sandino!, son nombres que se agolpan, como vienen, en recuerdo ferviente de aquella gesta libertaria y que hoy vuelve a cobrar cuerpo vivo en una Nicaragua dispuesta, como siempre, a ser libre y soberana.

Aquel día que hoy celebramos en perpetuo presente, reinó en toda Nicaragua el espíritu que atraviesa aquella contestación que el 12 de julio de 1927, el gran Sandino, desde el campamento de El Chipote, le hiciera al capitán norteamericano Hatfield, quien le había dado un ultimátum: No me rendiré y aquí los espero. Yo quiero Patria libre o morir. No les tengo miedo; cuento con el ardor del patriotismo de los que me acompañan. (Justamente hoy -quiero recordarlo- es el natalicio de un gran venezolano y gran compañero de Sandino: me refiero a Gustavo Machado, quien nació en Caracas el 19 de julio de 1898. El recio fundador del Partido Comunista de Venezuela, no sólo sirvió como oficial en el Estado mayor del héroe nicaragüense, sino que fue su representante en México).

Glorioso aniversario de la Revolución Nicaragüense que nos permite creer, con fe de acero, que seguimos forjando, con conciencia y coraje, la historia de la Patria Grande, y esto lo digo porque Sandino vive y nos ilumina e iluminará por siempre.

Sin embargo, debo confesarlo: mi alegría no es ni puede ser completa, sabiendo a nuestra hermana Honduras en tinieblas. Han sido veintidós días en los que lo más deleznable de la oligarquía hondureña ha querido torcer el curso de la historia. Desde esta página les digo, que sus apetitos de poder jamás podrán con los hombres y las mujeres, herederos de Morazán, que ya despertaron y se enfilan a ser grandes, soberanos y libres. No van a poder detener el alba a punta de fusiles.

En cada hondureño y en cada hondureña, que no descansará hasta ver a su querido Mel de vuelta a la Presidencia, retumba la voz iluminadora del general Morazán: Si nos colocamos entre la humillación y la guerra, elegiríamos siempre el último partido, aun cuando tengamos la certeza de no poder salvar más que el honor. Si Nicaragua venció un 19 de julio de 1979, más temprano que tarde Honduras vencerá.

Fuerza y resistencia, hondureños, que la razón y el destino los acompañan.

Hoy es el Día de los niños y de las niñas. Que Dios bendiga a nuestros pequeños gladiadores y a nuestras pequeñas gladiadoras.

En verdad les digo que todos los días deben ser dedicados a ellos y a ellas. Nuestra vida, nuestra batalla de cada día, nuestra victoria son para ustedes, niños y niñas de la Patria... Por ustedes y para ustedes, ¡Venceremos!

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Las líneas de Chávez: El Simón de tempestades


Por Hugo Chávez Frías:

Entró el mes de julio. Siempre fue, desde los días ya lejanos de aquella infancia bonita, como un mes medio mágico. Con julio llegan a la sabana los grandes aguaceros. "Huele a viento de agua", decía la mamá Rosa. Y allí venía el diluvio que nos regalaba aquel olor a tierra mojada.

Se estremecían las grandes ramas del matapalo y crujían las entrañas del monte. Con julio llegaba el fin del año escolar, la boleta con las notas y los besos de la maestra Tomasa o Annedis, o Egilda, aquella diosa de los ojos de embrujo.

Con julio llegaban las vacaciones con sus largas partidas de pelota de goma en la calle larga, a veces incluso bajo la lluvia. Y los paseos a la isla que forma el río Boconó con su madre vieja. Y las leyendas del Silbón que venía por los caminos de Guanarito, más allá del río que baja de la montaña trujillana.

Y los cuentos en las noches largas, cundidas de zancudos con la orquesta inolvidable de las ranas, los sapos y los grillos del monte. Fue una de esas noches cuando oí por vez primera, en la voz de la mamá Rosa, los cuentos de un tal Zamora y una llamada guerra de los cinco años. Otra noche de aquellas, estando con mi madre Elena, oí que Antonio Guevara hablaba de un tal Maisanta.

Uno es de todos los días. Pero yo soy de julio. El 28 nací, teniendo por techo las palmas de la sabana y más allá, como regalo, una madrugada de "fiero chubasco".

Desde allá vengo, pues, y solo quería recordarlo con estas líneas domingueras, no sé por qué.

Será porque julio llegó marcando fuerte el paso en la batalla grande por la Patria, esta batalla por la Independencia, que tiene también en el 5 de julio cita suprema y deuda con la historia.

El nuevo fantasma

No está exenta de una fina ironía aquella frase de Carlos Marx, en el famoso Manifiesto de 1848: "Un fantasma recorre Europa: El fantasma del comunismo".

Ciento sesenta años después, las burguesías de este continente, utilizando sus bárbaras instituciones, sus inmorales medios de comunicación, sus centros de estudio, sus intelectuales inorgánicos y sin alma, han creado un nuevo fantasma y lo han puesto a recorrer todo este continente. Ahora no lo llaman comunismo. Ni siquiera socialismo. Le han dado el nombre de Chavismo.

Y una nueva "santa jauría" se ha coaligado para acabar con la amenaza. Se le condena desde las jerarquías católicas, se le utiliza como arma en campañas electorales, se le esgrime como razón para bloquear procesos de integración comercial, se le usa para atemorizar sociedades pequeñoburguesas y para tratar de chantajear gobiernos, se le toma como excusa para desestabilizar países enteros... Y ahora, más recientemente, ha sido el fundamento para derrocar a través de un brutal golpe de estado, al presidente de Honduras, José Manuel Zelaya.

Y detrás de toda esa gran operación no puede estar otra mano que la del imperio yanqui y su inmensa legión de sectas burguesas conformadas por lo más florido del pitiyanquismo.

El Lázaro colectivo

Pero la verdad es otra. Lo que se ha venido levantando con inmensa fuerza en América Latina y el Caribe no es para nada un fantasma, afortunadamente. Es un poderoso movimiento, producto del despertar de ese Lázaro colectivo que son los pueblos del continente.

Lo que sí es cierto es que el epicentro de esas fuerzas telúricas tiene a Venezuela como nido, como manantial, como volcán.

La Revolución, la Independencia.
Por ello, hombre, mujer, joven que me lees este domingo 12 de julio, nuestro compromiso con el paso de los años no hace sino crecer, crecer y crecer...

Como crecen los maizales, ya a punto de espigar por estos días...

Como crecen los ríos de la sabana con las corrientes que bajan de los andes, el Boconó, el Portuguesa, el Apure, el Arauca, el Capanaparo...
Como crecen nuestros hijos, nuestras hijas, nuestros nietos, nuestras nietas...

Te llamo entonces a tí que lees estas líneas, los llamo entonces a ustedes; los invito a redoblar el paso, a profundizar el conocimiento, a fortalecer la conciencia, a ratificar diariamente el compromiso...

Para decirlo con Bolívar: "A no dar descanso a nuestros brazos ni reposo a nuestras almas..."

El objetivo supremo, lo sabemos, es la Independencia.

¡El camino, que nadie lo dude un instante, es la Revolución!

¡La bandera es el Socialismo!

¡El líder es Simón Bolívar!

El Simón de julio con sus truenos y sus rayos, con sus aguaceros y tempestades, con sus verdes y espigados maizales...

Y por qué no decirlo, también con sus nostalgias de mil inviernos sin retorno.

¡Patria, socialismo o muerte!

¡Venceremos!.

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Las líneas de Chávez: El ALBA y la hora de los hornos


Por Hugo Chávez Frías:

Hoy es 5 de julio: una fecha de la más trascendente significación patriótica. 198 años de nuestra Declaración de Independencia.

El 5 de julio de 1811 se produjo una ruptura histórica decisiva. Y vaya que fue decisiva: se proclamó nuestra independencia absoluta, naciendo nuestra Primera República y el Estado Nacional. Ruptura, entonces, con un claro sentido político que ya había sido anunciada por el 19 de abril de 1810.

El espíritu de ruptura estuvo encarnado, en el camino hacia el 5 de julio, por esa real y verdadera agrupación revolucionaria que fue la Sociedad Patriótica: su sostenida labor de agitación y su consecuente presión sobre nuestro Primer Congreso radicalizaron las cosas. Los verbos encendidos de un Miranda, de un Bolívar, de un Ribas, de un Coto Paúl, le dieron un tremendo empuje a la causa independentista.

Fue una ruptura impulsada y dirigida por un pequeño grupo de mantuanos: aquella Primera República carecía de savia popular. Ello no disminuye, por supuesto, la trascendencia del año 1811. A propósito, necesario es que atendamos a esta lúcida y apasionada reflexión de Augusto Mijares: "La verdad completa es que Venezuela se anticipó a darle base jurídica a su revolución con tanta vehemencia como la que demostró después para defenderla".

Quiero resaltar el profundo significado nuestroamericano que tiene esta fecha. Así lo refleja la última estrofa de una canción que se popularizó por las calles de Caracas en 1811: "Unida con lazos/ que el cielo formó/ la América toda/ existe en Nación". El sentimiento de una sola nación.

La Constitución de 1811, la primera de Nuestra América, declaraba que sus preceptos eran inviolables. Pero, y esto es importante, era posible "alterar y mudar estas resoluciones, conforme a la mayoría de los pueblos de Colombia que quieran reunirse en un Cuerpo nacional para la defensa y conservación de su libertad e independencia". Colombia: allí está la mano de Miranda. Es decir, Venezuela entendía su existencia como Nación libre, soberana e independiente dentro de una unidad mayor. Tal cual la entendemos hoy. De allí la Alianza Bolivariana ALBA. De allí la Unasur: ¡Sólo unidos seremos independientes!

Hoy es el Día de la Fuerza Armada Bolivariana. Vaya, a través de mi voz, el testimonio de un pueblo agradecido que hoy sabe que las armas de la República le pertenecen. Es un reconocimiento que el pueblo le da al mismo pueblo: el Día de la Fuerza Armada Bolivariana es hoy el Día del Pueblo en Armas.

En este gran día, hago un llamado a la reflexión a los soldados y soldadas de Venezuela: mírense en el doloroso espejo hondureño. Vean la diferencia abismal que existe entre una Fuerza Armada unida fraternalmente a su pueblo, como pueblo en armas, y una fuerza militar convertida en un ejército de ocupación dentro de su propio país y al servicio de las burguesías sin Patria pero con amos en el Norte.

La unidad de Nuestra América se consolida, cobra fuerza en el concierto de las naciones y levanta su vuelo libertario.

El zarpazo neofascista que un grupo de gorilas militares y civiles ha perpetrado contra el presidente Zelaya, hay que pensarlo dentro de las siguientes claves: quieren cobrarle al Gobierno hondureño su incorporación al ALBA, su identificación con quienes aspiran a un mundo de mayor dignidad y justicia. Quieren cerrarle las puertas a una nueva historia y salirse con sus oscuros privilegios por el basural del fondo. Pero en su ceguera, no se dan cuenta de que están atrapados por un fatal anacronismo y una falta total de sentido histórico.

Se ha dicho, con verdad, que el golpe de Estado hondureño es contra todo lo que se encarna en estas cuatro letras: ALBA. La Alianza Bolivariana no sólo es una urgencia histórica sino la vía inexorable para hacerle frente a la crisis estructural del capitalismo y, por eso mismo, el instrumento unitario de mayor voluntad política a la hora de actuar en función de la impostergable unidad de Nuestra América. De allí que buscaran golpearla, así lo he dicho, por su flanco más débil.

Justamente por eso, lo más nauseabundo de la sociedad hondureña, a punta de fusiles, el domingo pasado amaneció de fiesta. Apestando a pólvora y a soberbia, creyeron que podían quebrar la esperanza de un pueblo.

Pero el sentir de un pueblo es inocultable cuando ha decidido ser libre. El deseo de transformación se siente hasta en el aire hondureño, por eso vemos en las pantallas a los soldados buscando a un enemigo fantasmal: los gorilas les han ordenado sembrar el terror, por el terror que le tienen al pueblo.

Estos traidores a la Patria jamás podrán entender el fuego sagrado de Morazán. Su verbo acusador de ayer, se dirige hoy contra ellos y contra todo lo que representan: "Hombres que habéis abusado de los derechos más sagrados del pueblo por un sórdido y mezquino interés, con vosotros hablo, enemigos de la independencia y de la libertad".

Recordemos en medio de esta batalla por la independencia, la voz del joven coronel Simón Bolívar en su memorable intervención pública del 3 de julio de 1811 en la Sociedad Patriótica: "vacilar es perdernos".

"Es la hora de los hornos", dijo Martí.

¡Es la hora de los pueblos! ¡Es la hora del futuro! ¡Sin vacilar, Venceremos!

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