
Hay elementos propios del desarrollo de la actividad política, que ya salen de los términos estrictos de la política y se parecen más a los del desarrollo de la actividad comercial. Nos referimos a esas situaciones en las que un candidato político, no es un líder político, sino un producto (casi comercial) que hay que vender, cuando no se habla del estudio de las variables y realidades políticas, sino que se habla de marketing político, cuando el desarrollo de la actividad política no recae en el liderazgo de una persona, sino en lo que así dice un panel de publicistas.
Hablar de la candidatura de Radonski, implica hablar de JJ Rendón (Publicista, artífice de la propaganda negra electoral de la derecha en Latinoamérica), de la Polar, de Cinex, de la Cadena Capriles de medios de comunicación, de Fedecámaras, de Globovisión, de Miss Venezuela, de Primero Justicia, de Sambiles, de los venezolanos en Miami y de un desfile entero de lo más característico de la derecha más sifrina de Venezuela. Lo cual es un producto, eso, un producto de nuestra formación económica y social rentista, importadora, banal, consumista, de tetas de silicona y actrices de TV, gestadas a la sombra de décadas de capitalismo rentista. Los que están detrás de Radonski, lo que saben es vender, o artículos de consumo, o políticos. Siempre lo han hecho.
Estos sequitos económicos y políticos, son lo que queda de tantas décadas del manejo del poder por parte de grupos, familias y compadrazgos, que han dominado (y siguen dominando) espacios de poder, gracias a la sublimación y a las promesas de la lógica capitalista. Básicamente “nos vendieron” la idea de una democracia feliz, de un país de oportunidades para todos. Nos vendieron la idea de que cada muchacha del barrio debía parecerse a una Miss Venezuela, de que aquí todos podemos ser como Mendoza o Cisneros, de que está bien ser como ellos, de que hay que ser necesariamente rico (o como en las telenovelas, tener un padre secreto que si lo sea). Nos enseñaron a estar jodidos en esta vida por ser negros, pobres, gordas y viejas. Nos enseñaron que los carros más grandes y caros daban un status social más alto. Nos vendieron la idea de que ante el saqueo económico de la minoría de la clase alta, lo necesario era que las familias pobres tuvieran que apretarse el cinturón. Nos vendieron la idea de que la democracia era ir cada 5 años a votar por las diferentes “opciones” de la misma cosa. Nos vendieron la idea, de que fue necesario salir a matar a 5000 venezolanos cuando El Caracazo, para poder restablecer la paz y el orden. Nos vendieron la idea de que las privatizaciones eran buenas. Que era bueno liberar los precios de los alimentos. Que era bueno regalarle el petróleo a Estados Unidos. Nos vendieron un discurso tecnócrata cuando quebraron los bancos porque los banqueros se llevaron los reales. Nos vendieron que el aumento de la gasolina era bueno, que la inflación era necesaria. Nos vendieron la idea de que los pobres eran pobres exclusivamente por ser flojos y holgazanes. Nos vendieron como buenos todos los paquetazos y la venta del país al Fondo Monetario Internacional. Nos vendieron al Gocho Carlos Andrés, a Lusinchi, a Caldera y cuanto bicho raro que se haya montado en el coroto.
Nos vendieron la idea de progreso, justo en los momentos de mayor retroceso político, económico, social y cultural en la historia de Venezuela. Y nosotros les compramos la labia.
La candidatura de Radonski, no es ni será la candidatura de Radonski, como nunca fue la de ningún gobernante de la derecha venezolana en el pasado. Ellos todos fueron, y son, una carátula, la portada de un disco rayado, un remake de canciones de “Los panchos” ahora versionadas en Reggeton.
La derecha nacional solo se preocupó en vender expectativas, productos, en el imaginario colectivo, de manera sistemática y perenne, sublimando las aspiraciones pequeño-burguesas, en la creencia en el progreso y la libertad (siendo estas meras ilusiones para inmensos sectores sociales), y que estaban representadas en políticos de turno. La intersubjetividad del capitalismo rentista venezolano, durante décadas trabajó intensamente en la médula del imaginario colectivo, donde subyacen la cultura, los valores y la forma de ver el mundo. Nos vendieron falsos líderes, con falsas aspiraciones para con los humildes. Nos vendieron el progreso, el pan y el trabajo, pero nos metieron la antipolítica neoliberal, antipobre, antisocietal, antihumana. Nos vendieron zamuro por gallina.
El pueblo venezolano fue adoctrinado para venerar a los ricos y famosos, y de no haber sido por eventos como El Caracazo y otras conmociones sociales como el 4-F, la sociedad venezolana no hubiese dado parto, de manera progresiva, a personas, grupos y sectores, cada vez más conscientes y con un enfoque societario crítico, que diera al traste con el mapa político nacional.
Desde la intersubjetividad del capitalismo nacional, surgieron todos los productos culturales que conocemos en nuestro tiempo, sobre esa base espiritual y apalancada en la base material de quienes aún detentan el poder económico, la lucha continúa hoy en el escenario político. Los empresarios, las empresas, los amos del poder, ya no confían en sus capataces en la política, ellos mismos dan ahora la pelea con todas sus armas. Como lo que saben es vender, entonces sacaron al ruedo un artículo político llamado Enrique Capriles Radonski.
Radonski no es un candidato, un lider. Radonski es una imagen construída sobre las bases culturales instauradas por los mismos sequitos económicos y políticos en la candidatura de Radonski. Marcuse, en “El hombre unidimensional” afirma en que el contenido mismo de la conciencia humana ha sido fetichizado (en términos marxistas) y que las necesidades mismas que el hombre inmerso en esta sociedad reconoce, son necesidades ficticias, producidas por la sociedad industrial moderna, y orientadas a los fines del modelo. La vigencia del capitalismo en Venezuela, es el condicionante subjetivo sobre el cual la derecha venezolana coloca sus aspiraciones. Un hombre joven, blanco, bien parecido, asociado al éxito personal empresarial, apoyado por los medios, empresas Polar y un sin fin de constructores de fetiches, es la opción lógica como candidato “vendible” en términos del marketing político. Pero para eso deben ensuciarle la cara un poco, hacerlo parecer muchacho de barrio que juega basket, colocarlo como “progresista” de izquierda moderada y como líder comprometido con las causas sociales del chavismo.
La paradoja del marketing político de Radonski, es mantenerlo como imagen del oposicionismo duro y sifrino, pero hacerlo “Consumible” a la apetencia del “Consumidor” chavista. Que los chavistas lo compren es la idea. Sobre el “Proyecto” político de Radonski, que no es tal cosa, existe una cara lavada del proyecto neoliberal, que no hay que divulgar mucho, pues muchas de esas recetas ya son bien conocidas, especialmente por el chavismo, que al parecer, si está interesado en leer la etiqueta del producto, cosa que no sucede tanto en la derecha antichavista. Solo la ambigüedad del “Autobús del Progreso”, con una mezcla de “Capitalismo popular” se ha dado a conocer, aderezado con “Bodeguitas del progreso” para darle mejor color a la propuesta. La receta es una versión de la vieja “Alianza para el Progreso” y de la gastada promesa de progreso de la vieja escuela Adeca, pero con un tono un tanto chavista para compradores incautos, dándole sabor popular para llegarle a la gente de a pie.
La enajenación creada desde el sistema capitalista en Venezuela, se desarrolló para legitimar el sistema plutocrático, que dejó por sentado que los ricos, empresarios, tecnócratas y similares, eran los más indicados para el manejo de la cosa pública, por muchas razones (por ser ricos no van a robar, son más eficientes, son honestos, son desinteresados, quieren ayudar a quienes no son como ellos). Esta alteración y deformación, en la conciencia de los individuos de sus auténticas relaciones de vida, legitimó a la sociedad de los pobres que mantienen en el poder a los ricos. Esta es una clave de la lucha social y de clases, pues los más poderosos se imponen sobre los más débiles. Para recuperar el poder político nacional, la derecha en Venezuela debe recurrir a esos mecanismos culturales, prometiendo un estadio de felicidad, paz social y progreso, según la premisa de que quienes están en el poder económico (los ricos), deben ejercer el poder político, para hacer funcionar adecuadamente a la sociedad e incorporar al progreso y bienestar, a todos los sectores sociales, según lo dictaminen los más “capacitados” para hacerlo. Para salir del atraso y el subdesarrollo. Para que seamos como del 1er mundo. Para que seamos como los venezolanos exitosos en las esferas del poder económico.
El discurso subyacente en la candidatura de Radonski, se basa en apelar a la intersubjetividad del imaginario colectivo venezolano, que implica que de manera individual, cada persona tiene aspiraciones materiales concretas de vida. En el chavismo, eso se llama desarrollo social, igualdad y “Buen vivir”. Pero en el mundo capitalista, eso se conoce como el desarrollo individualista de las aspiraciones pequeño-burguesas. Entre el capitalismo vigente en Venezuela, y entre el socialismo del buen vivir, hay una línea delgada que muchos no diferencian. Muchos no saben diferenciar una cosa de la otra. El crecimiento de los ingresos petroleros y la riqueza inorgánica en la calle, exacerba el consumo, las aspiraciones personales y la banalidad, producto de una riqueza no del todo asociada al trabajo y a la moderación. La clase media, principal beneficiaria de la revolución bolivariana va por más, y los pobres quieren ser clase media. El embeleso capitalista, en esta coyuntura de construcción del socialismo, deja lagunas, espacios en blanco, la “necesidad” del desarrollo material individual como variante difusa, que no se enmarca ni en el capitalismo ni en el socialismo.
Según Jesse Chacón en un estudio realizado por GIS XXI en febrero de 2011 de poder hacer lo que quisieran, montar un negocio propio, es una acción que realizarían las venezolanas y venezolanos, un 88%, lo cual implica que el emprendimiento individual (que no está reñido con un marco socialista de Pymes bien administradas) es un valor, un componente del imaginario venezolano, según este trabajo fundamentado en la “Sociología del gusto” inspirada en Bourdieu. La preferencia de los votantes a un sistema político que venere el éxito y el emprendimiento individual es el premio que se quiere capturar con el anzuelo del “Autobús del progreso”. En eso piensan los publicistas de Radonski.
Pero el hecho de que la derecha asista a este recurso, es paradójico, al ver a un Chávez pregonando el “Organizate y progresa” de los múltiples entes para el emprendimiento nacional y el desarrollo socioproductivo. Chávez habla de Banmujer, BancodelPueblo, Fondo Bicentenario, Inapymi, Fondes, entre otros, que de manera individual y asociativa, incentivan la nueva economía. Alguien salió a vender lo que nosotros ya teníamos en el estante y con un “mejor” y engañoso precio de oferta. Error nuestro de los revolucionarios.
Necesario es desmontar el discurso engañoso de la derecha, y recalcar que su producto político para la venta, es falso y no supera los estándares de calidad política y de enfoque social a los cuales hemos estado acostumbrados con Chávez. Hay que desmontar del imaginario colectivo el discurso hipócrita de bienestar y progreso igualitario de Radonski, poniendo al descubierto lo que ya está demostrado históricamente: la clase política empresarial venezolana solo se ha preocupado históricamente por ella misma, usurpando el poder político a expensas del malestar social, para su propio beneficio.
Una Venezuela banal, sifrina, superflua, ricachona, empresarial, chula de los dólares, discriminadora de los pobres, antipolítica y antihumana, que no termina de morir, quiere volver al poder político nacional, vendiendo un articulo de dudosa procedencia. Radonski ya se parece a cualquier “Abdominazer” de infomercial de las 2:00am, que promete hacer bajarle la panza a cualquier gordo de 150 kilos con 7 minutos de ejercicio al día durante un mes, ¡con fotos de gorditos que rebajaron y todo! La promesa de progreso, bienestar y paz social de la derecha, suena a cuento de camino con semejante prontuario y con incapacidad demostrada de la derecha para desarrollar la igualdad, el sosiego y el desarrollo integral de los venezolanos. Depende de nuestra claridad política y nuestra cohesión política y social, dejar claro ante el país, la necesidad de superar el discurso burgués y construir el discurso del desarrollo societario de nuevo tipo.
Podrán tener Radonski listo para llevar. Que lo vendan como quieran y a quien puedan. Nosotros ya tenemos a Chávez, que es como nosotros, que es de los nuestros. ¡A poner a Radonski en el estante y a llamar al Indepabis por estafa, usura y engaño al consumidor!
Franco Vielma
Sociólogo
(Colectivo de Acción Revolucionaria CAR)

Miraflores, 17 de septiembre de 2011
Su Excelencia
Ban Ki-Moon
Secretario General
Organización de las Naciones Unidas
Señor Secretario General:
Distinguidos representantes de los pueblos del mundo:
Dirijo estas palabras a la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas, a este gran foro donde están representados todos los pueblos de la tierra, para ratificar, en este día y en este escenario, el total apoyo de Venezuela al reconocimiento del Estado palestino: al derecho de Palestina a convertirse en un país libre, soberano e independiente. Se trata de un acto de justicia histórico con un pueblo que lleva en sí, desde siempre, todo el dolor y el sufrimiento del mundo.
El gran filósofo francés Gilles Deleuze, en su memorable escrito La grandeza de Arafat, dice con el acento de la verdad: La causa palestina es ante todo el conjunto de injusticias que este pueblo ha padecido y sigue padeciendo. Y también es, me atrevo agregar, una permanente e indoblegable voluntad de resistencia que ya está inscrita en la memoria heroica de la condición humana. Voluntad de resistencia que nace del más profundo amor por la tierra. Mahmud Darwish, voz infinita de la Palestina posible, nos habla desde el sentimiento y la conciencia de este amor: "No necesitamos el recuerdo/ porque en nosotros está el Monte Carmelo/ y en nuestros párpados está la hierba de Galilea./ No digas: ¡si corriésemos hacia mi país como el río!/ ¡No lo digas!/ Porque estamos en la carne de nuestro país/ y él está en nosotros".
Contra quienes sostienen falazmente que lo ocurrido al pueblo palestino no es un genocidio, el mismo Deleuze sostiene con implacable lucidez: "En todos los casos se trata de hacer como si el pueblo palestino no solamente no debiera existir, sino que no hubiera existido nunca. Es, cómo decirlo, el grado cero del genocidio: decretar que un pueblo no existe; negarle el derecho a la existencia".
A propósito, cuánta razón tiene el gran escritor español Juan Goytisolo cuando señala contundentemente: "La promesa bíblica de la tierra de Judea y Samaria a las tribus de Israel no es un contrato de propiedad avalado ante notario que autoriza a desahuciar de su suelo a quienes nacieron y viven en él. Por eso mismo, la resolución del conflicto del Medio Oriente pasa, necesariamente, por hacerle justicia al pueblo palestino; éste es el único camino para conquistar la paz".
Duele e indigna que quienes padecieron uno de los peores genocidios de la historia se hayan convertido en verdugos del pueblo palestino: duele e indigna que la herencia del Holocausto sea la Nakba. E indigna, a secas, que el sionismo siga haciendo uso del chantaje del antisemitismo contra quienes se oponen a sus atropellos y a sus crímenes. Israel ha instrumentalizado e instrumentaliza, con descaro y vileza, la memoria de las víctimas. Y lo hace para actuar, con total impunidad, contra Palestina. De paso, no es ocioso precisar que el antisemitismo es una miseria occidental, europea, de la que no participan los árabes. No olvidemos, además, que es el pueblo semita palestino el que padece la limpieza étnica practicada por el Estado colonialista israelí.
Quiero que se me entienda: una cosa es rechazar al antisemitismo, y otra muy diferente aceptar pasivamente que la barbarie sionista le imponga un régimen de apartheid al pueblo palestino. Desde un punto de vista ético, quien rechaza lo primero tiene que condenar lo segundo.
Una digresión necesaria: es francamente abusivo confundir sionismo con judaísmo; no pocas voces intelectuales judías, como las de Albert Einstein y Erich Fromm, se han encargado de recordárnoslo a través del tiempo. Y, hoy por hoy, es cada vez más numerosa la ciudadanía consciente que, en el propio Israel, se opone abiertamente al sionismo y a sus prácticas terroristas y criminales.
Hay que decirlo con todas sus letras: el sionismo, como visión del mundo, es absolutamente racista. Estas palabras de Golda Meir, en su aterrador cinismo, son prueba fehaciente de ello: "¿Cómo vamos a devolver los territorios ocupados? No hay nadie a quien devolverlo. No hay tal cosa llamada palestinos. No era como se piensa que existía un pueblo llamado palestino, que se considera él mismo como palestino y que nosotros llegamos, los echamos y les quitamos su país. Ellos no existían".
Necesario es hacer memoria: desde finales del siglo XIX, el sionismo planteó el regreso del pueblo judío a Palestina y la creación de un Estado nacional propio. Este planteamiento era funcional al colonialismo francés y británico, como lo sería después al imperialismo yanqui. Occidente alentó y apoyó, desde siempre, la ocupación sionista de Palestina por la vía militar.
Léase y reléase ese documento que se conoce históricamente como Declaración de Balfour del año 1917: el Gobierno británico se arrogaba la potestad de prometer a los judíos un hogar nacional en Palestina, desconociendo deliberadamente la presencia y la voluntad de sus habitantes. Hay que acotar que en Tierra Santa convivieron en paz, durante siglos, cristianos y musulmanes, hasta que el sionismo comenzó a reivindicarla como de su entera y exclusiva propiedad.
Recordemos que, desde la segunda década del siglo XX, el sionismo, aprovechando la ocupación colonial británica de Palestina, comenzó a desarrollar su proyecto expansionista. Al concluir la Segunda Guerra Mundial, se exacerbaría la tragedia del pueblo palestino, consumándose la expulsión de su territorio y, al mismo tiempo, de la historia. En 1947 la ominosa e ilegal resolución 181 de Naciones Unidas recomienda la partición de Palestina en un Estado judío, un Estado árabe y una zona bajo control internacional (Jerusalén y Belén). Se concedió, vaya qué descaro, el 56% del territorio al sionismo para la constitución de su Estado. De hecho, esta resolución violaba el derecho internacional y desconocía flagrantemente la voluntad de las grandes mayorías árabes: el derecho de autodeterminación de los pueblos se convertía en letra muerta.
Desde 1948 hasta hoy el Estado sionista ha proseguido con su criminal estrategia contra el pueblo palestino. Para ello ha contado siempre con un aliado incondicional: los Estados Unidos de Norteamérica. Y esta incondicionalidad se demuestra a través de un hecho bien concreto: es Israel quien orienta y fija la política internacional estadounidense para el Medio Oriente. Con toda razón Edward Said, esa gran conciencia palestina y universal, sostenía que cualquier acuerdo de paz que se construya sobre la alianza con EEUU será una alianza que confirme el poder del sionismo, más que confrontarlo.
Ahora bien: contra lo que Israel y Estados Unidos pretenden hacerle creer al mundo, a través de las transnacionales de la comunicación, lo que aconteció y sigue aconteciendo en Palestina, digámoslo con Said, no es un conflicto religioso: es un conflicto político, de cuño colonial e imperialista; no es un conflicto milenario sino contemporáneo; no es un conflicto que nació en el Medio Oriente sino en Europa.
¿Cuál era y cuál sigue siendo el meollo del conflicto?: se privilegia la discusión y consideración de la seguridad de Israel, y para nada la de Palestina. Así puede corroborarse en la historia reciente: basta con recordar el nuevo episodio genocida desencadenado por Israel a través de la operación "Plomo Fundido" en Gaza.
La seguridad de Palestina no puede reducirse al simple reconocimiento de un limitado autogobierno y autocontrol policíaco en sus "enclaves" de la ribera occidental del Jordán y en la Franja de Gaza, dejando por fuera no sólo la creación del Estado palestino, sobre las fronteras anteriores a 1967 y con Jerusalén oriental como su capital, los derechos de sus nacionales y su autodeterminación como pueblo, sino, también, la compensación y consiguiente vuelta a la Patria del 50% de la población palestina que se encuentra dispersa por el mundo entero, tal y como lo establece la resolución 194.
Es increíble que un país (Israel) que debe su existencia a una resolución de la Asamblea General, pueda ser tan desdeñoso de las resoluciones que emanan de las Naciones Unidas, denunciaba el padre Miguel D'Escoto cuando pedía el cese de la masacre contra el pueblo de Gaza, a finales de 2008 y principios de 2009.
Señor Secretario General y distinguidos representantes de los pueblos del mundo:
Es imposible ignorar la crisis de Naciones Unidas. Ante esta misma Asamblea General sostuvimos, en el año 2005, que el modelo de Naciones Unidas se había agotado. El hecho de que se haya postergado el debate sobre la cuestión palestina, y que se le esté saboteando abiertamente, es una nueva confirmación de ello.
Desde hace ya varios días, Washington viene manifestando que vetará en el Consejo de Seguridad lo que será resolución mayoritaria de la Asamblea General: el reconocimiento de Palestina como miembro pleno de la ONU. Junto a las Naciones hermanas que conforman la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), en la Declaración de reconocimiento del Estado palestino, hemos deplorado, desde ya, que tan justa aspiración pueda ser bloqueada por esta vía. Como sabemos, el imperio, en éste y en otros casos, pretende imponer un doble estándar en el escenario mundial: es la doble moral yanqui que viola el derecho internacional en Libia, pero permite que Israel haga lo que le dé la gana, convirtiéndose así en el principal cómplice del genocidio palestino a manos de la barbarie sionista. Recordemos unas palabras de Said que meten el dedo en la llaga: "Debido a los intereses de Israel en Estados Unidos, la política de este país en torno a Medio Oriente es, por tanto, israelocéntrica".
Quiero finalizar con la voz de Mahmud Darwish en su memorable poema Sobre esta tierra: "Sobre esta tierra hay algo que merece vivir: sobre esta tierra está la señora de/ la tierra, la madre de los comienzos, la madre de los finales. Se llamaba Palestina. Se sigue llamando/ Palestina. Señora: yo merezco, porque tú eres mi dama, yo merezco vivir".
Se seguirá llamando Palestina: ¡Palestina vivirá y vencerá! ¡Larga vida a Palestina libre, soberana e independiente!
Hugo Chávez Frías
Presidente de la República Bolivariana de Venezuela
Fuente:http://www.telesurtv.net/secciones/noticias/97963-NN/carta-del-presidente-de-venezuela-hugo-chavez-al-secretario-general-de-las-naciones-unidas-version-espanol/

Hoy, la Juventud del Partido Socialista Unido de Venezuela tiene el orgullo de presenciar y respaldar un hecho histórico en el curso de la humanidad: la solicitud ante la Organización de Naciones Unidas de la celebración de votaciones en su seno, que conlleven a aceptar a Palestina como estado libre y soberano y por lo tanto, como su miembro número 194.
Aun cuando para 1917, el pueblo palestino era mayoritariamente en la región que se conoce como “Palestina”; una simple, escueta y unilateral declaración británica (Declaración Balfour), imponía la creación del estado de Israel a costa de los primeros. Esa Declaración, que se constituye como la semilla de “la tragedia Palestina” (AL NAKBA), fue luego concretada a través de una decisión injusta en Naciones Unidas en el año de 1947, en la cual se partía en pedazos y sin ningún criterio, los territorios que históricamente correspondían a los palestinos. Paradójicamente, las potencias que apoyaron en aquel momento esa decisión, hoy afirman que Naciones Unidas no debe ser la instancia que resuelva este conflicto. Es evidente que prefieren el establecimiento de un ya largo proceso de negociaciones bilaterales palestino-israelí, con los Estados Unidos como mediador, del cual, está claro, no hay ningún equilibrio en las soluciones planteadas.
A pesar de que la inmensa mayoría de los estados que forman parte del Sistema de Naciones Unidas reconocen al Estado Palestino, los Estados Unidos, Francia e Inglaterra han dejado clara su intención de usar su poder de veto en el Consejo de Seguridad, lo que demuestra una vez más la estirpe antihumana, anti pacífica y guerrerista del imperialismo. Asimismo, esta situación demuestra, la imperiosa necesidad de transformar radicalmente al Sistema de Naciones Unidas. El mundo, definitivamente, no puede seguir confiando en una organización en la cual un solo país, pueda frenar la decisión del resto del planeta.
Asimismo, reiteramos nuestra más firme condena al estado colonialista, expansionista y genocida de Israel, el cual ha desarrollado y profundizado su política de genocidio contra el pueblo palestino a través del bloqueo e impedimento de envío de medicinas y alimentos; la construcción de un indigno e ilegal muro de la vergüenza y a través del patrocinio del avance de los asentamientos poblacionales en territorios que no le corresponden a costa de destruir los hogares palestinos.
Sin embargo, como decíamos, las voces de la vida, de la hermandad y de la justicia siguen movilizándose en todo el planeta y vencerán en esta noble causa. En este sentido, nos sentimos orgullosos por la posición digna y de liderazgo que ha asumido nuestro Gobierno Revolucionario en nombre de la Republica Bolivariana de Venezuela. De esta forma, se ratifica una vez más nuestra tradición libertaria y pacífica, heredada de los próceres que derramaron su sangre, como los palestinos, por ver crecer una patria libre, soberana e independiente para sus hijas e hijos.
Los hijos de Palestina, los hijos de Arafat, cuentan con los hijos de Bolívar hoy y siempre.
Viva Palestina Libre y Soberana!!!
Por un estado Palestino!!!
LA JPSUV con PALESTINA!!!!
Caracas, Viernes, 23 de Septiembre de 2011
En el blog Naranjas de Hiroshima encontramos este interesante documental, bajo la siguiente presentación:
"El fenómeno Obama es una estafa cuidadosamente diseñada por la elite financiera de Wall Street y la Reserva Federal (que no es federal). El ha sido enaltecido como el salvador, en un intento de engañar a los estadounidenses para aceptar los nuevos planes de la elite financiera. Hemos llegado a una coyuntura crítica en los planes del Nuevo Orden Mundial. No se trata de izquierda o derecha: Se trata de un único Gobierno Mundial. Los bancos internacionales planean saquear a los habitantes de Estados Unidos y convertirlos en esclavos en una Plantación Global. En este film se cubre: Para quien trabaja Obama, que mentiras dijo, su agenda real, y la gente que rodea la administración Obama. Si quieres saber los hechos y terminar con el autobombo, esta es tu película."
Y la verdad es que está bastante bueno. Por ficha y datos técnicos pasen por Naranjas de Hiroshima, un sitio que no nos cansaremos de recomendar.
Esto saldra en la pagina al pulsar leer mas
Leer articulo completo...

Enrico Simonetti Rebelión
“En el campo teórico del marxismo no hay nada indiferente para la acción. Las divergencias más lejanas y, al parecer, “abstractas”, si se reflexiona a fondo sobre ellas, tarde o temprano se manifiestan siempre en la práctica, y ésta no perdona el menor error teórico”1. León Trotsky
La estratégica pregunta por la transición al socialismo
Aun a riesgo de exagerar, podemos afirmar que luego de las experiencias revolucionarias del Siglo XX, una de las preguntas más importantes que hay que hacerse desde la clase trabajadora y la izquierda es por aquellos intentos de construir sociedades superadoras al capitalismo. De forma escueta podemos resumir esta pregunta así: ¿qué es un Estado Obrero?.
Pienso que avanzando en la respuesta a esta pregunta los trabajadores pueden acercarse a clarificar cuál es su objetivo histórico: la sociedad socialista. Implica acercarse, también, a la comprensión por cómo debe ser la forma por la cual abrir un proceso de transición histórica hacia el comunismo. En términos dialécticos implica responder a la pregunta por cómo superar históricamente el capitalismo, hacia un nuevo ordenamiento de las relaciones sociales y las formas de vida.
Desde las primeras investigaciones de Marx, hace más de 160 años, se ha avanzado en profundizar la multiplicidad de determinaciones concretas que requiere un proceso de transición, partiendo de sus primeras definiciones generales. Marx, en textos dispersos, pudo dar bosquejos de cómo podría tomar forma la transición al socialismo. Y sacando conclusiones de los procesos sociales y políticos de su presente ideó que esa transición tendría que realizarse por medio de la conformación de un Estado Obrero, es decir: una dictadura democrática de los trabajadores. Aunque, por su puesto, no conoció una experiencia desarrollada de este concepto, la Comuna de Paris fue lo más concreto que llegó a observar y de la cual extrajo las conclusiones generales de la teoría del gobierno de los trabajadores.
Sin embargo desde Marx hasta nuestros días, los elementos para pensar este problema son mucho más ricos. Todo un siglo de revoluciones y contrarrevoluciones, de crisis capitalistas y booms económicos, de guerras imperialistas y ascensos revolucionarios... son un inacabable caudal histórico de experiencia de la clase trabajadora en la lucha de clases. Muchos errores políticos se han cometido pero también muchos aciertos. Y ambos, combinados en un análisis materialista dialéctico, pueden darnos a luz una clarificación de uno los principales problemas de la revolución... mucho más aún cuando a nuestros ojos se está abriendo, retomando caracterización de Lenin, una nueva época de crisis, guerras y revoluciones.
¿Estatización y/o socialización de los medios producción?
I.
La pregunta por Estado Obrero, guarda en sí misma diferentes elementos que hay que pensar para responderla con la mayor integridad posible. En estas páginas se analizará uno de estos elementos, que se expresa en la disyunción entre identificar a un Estado Obrero por si los medios de producción están estatizados y/o por si están bajo administración de la clase obrera.
Con esta disyuntiva que se repite en los debates sobre el contenido de clase de un Estado Obrero se expresa la diferencia entre dos tareas políticas: la estatización de los medios de producción y la socialización de los medios de producción. Dos tareas que parecen, a primer vista iguales pero que pueden ser distintas y tenemos ejemplos históricos de esto. Pero antes definamos qué entendemos por “estatizar” y por “socializar”, siguiendo el método del materialismo dialéctico que plantea partir de lo general, es decir, de conceptos abstractos, para luego avanzar en la determinación de su contenido, que es complejo, vivo en contradicciones y dinámico. Así, habiendo profundizado en lo particular, en el proceso histórico, es que se vuelve necesario volver a la determinación conceptual, pero esta vez llena de contenido.
II.
¿Que entendemos por “estatización de los medios de producción”? La estatización implica el paso a manos del Estado de una parte o la totalidad de los medios de producción de una sociedad. Esto en general es hecho por la burguesía -en gobiernos nacionalistas o en crisis-, ya sea por medio de la compra de la empresa en cuestión o de la expropiación sin pago, cosa fuera de lo común. Gobiernos como el de Chávez realizan estatizaciones por medio de la compra de las empresas, pasándolas a control del Estado, dirigido por el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV). Bajo otras coordenadas políticas, un gobierno como el de Obama también a realizado estatizaciones parciales de bancos o empresas (como General Motors), pero no para pasarlas al control total del Estado sino para darles a estas empresas capital líquido, comprándoles sus acciones devaluadas por la crisis a cambio de dinero por un valor más alto al del mercado. En el caso de este tipo de estatizaciones la intención es “salvar” a las empresas de la quiebra por medio de una estatización parcial y temporal.
Ambas estatizaciones se mantienen dentro de los reglas de intercambio de mercancías, son dentro del régimen capitalista. Son, entonces, estatizaciones de un Estado capitalista en relación con capitalistas particulares.
También, en la historia del siglo XX, ha habido estatizaciones de otra índole. Tanto en las revoluciones rusa, china y cubana, los gobiernos que tomaron el poder, estatizaron los medios de producción capitalistas, concentrándolos en manos del Estado. Fueron estatizaciones de clases y fracciones de clases no-capitalistas (obreras, campesinas, profesionales) en contra de la clase capitalista y su régimen de propiedad privada.
Pero la socialización de los medios de producción es un acontecimiento distinto, cualitativamente diferente, porque afecta no sólo a la propiedad de los medios de producción sino a las relaciones de producción en las que están inmersos. Y este es su rasgo distintivo fundamental.
A diferencia de la estatización, que puede ser realizada por cualquier clase social dominante en una sociedad, la socialización de los medios de producción es una tarea que sólo puede llevar adelante una clase social: los trabajadores.
Esto no se debe en lo esencia a que la clase obrera “no tiene nada que perder, más que sus cadenas”, lo que no es un aspecto social menor. La razón fundamental estriba, en cambio, en que es la clase que está frente a todos los medios de producción de la vida social de nuestra sociedad y los hace funcionar a diario. Son los verdaderos productores, hacedores, constructores de la sociedad humana. Y por esta razón, son los únicos que además de negar, de atacar, de oponerse a la clase dueña de los medios de producción, puede realizar una actividad revolucionaria, es decir, superadora. Dicho en otros términos: son los únicos que además de negar al capital pueden afirmar otro modo de producción basado en una relación económica y social en la que quién produce es el mismo que controla de forma directa los medios de producción. Una relación social de trabajo en la que no hay alguien que manda y no trabaja, sino en la que la mayoría trabaja y se organiza democráticamente para administrar y planificar la producción.2 Una sociedad en donde no existe el “despotismo de fábrica” típico de una régimen económico capitalista, es decir, de dictadura patronal en el lugar mismo de la producción.
Por tanto, la estatización de los medios de producción por parte de la clase trabajadora implica un principio de socialización de la economía que puede abrir una transición a una sociedad socialista. Tarea que ninguna otra clase social, por hallarse por fuera de las palancas fundamentales economía, tiene la capacidad objetiva de realizar.
Revolución obrera y revoluciones anticapitalistas
Lo referente a la estatización de los medios producción por distintas clases o fracciones de clase ya ha sido confirmado por la historia. Las variadas revoluciones del Siglo XX pusieron de manifiesto que es posible la expropiación de los capitalistas, su derrota como clase social dominante de una sociedad. La experiencia histórica mostró que es posible una revolución que termine con la propiedad privada de los medios de producción por medio de una acción de masas organizadas y movilizadas. Rusia, China y Cuba son los ejemplos más destacados expropiaciones y estatizaciones integrales de la economía capitalista de un país.
Todo el problema teórico y político surgió cuando varias corrientes del marxismo identificaron que en estos países, en donde se había expropiado a la burguesía, habían surgido “sociedades socialistas”. Esto sucedió cuando identificaron como el rasgo sobresaliente de una sociedad en transición al socialismo simplemente a la estatización de los medios de producción.
Esta fue la caracterización general de los Partidos Comunistas alineados a la URSS estalinista. Del lado del marxismo revolucionario, del trotskysmo, la caracterización más extendida fue que en estas sociedades habían surgido “estados obreros degenerados”. Esta caracterización la realizaban tomando como modelo la caracterización de la sociedad rusa realizada por Trotsky que planteaba que la contra-revolución stalinista había liquidado la democracia soviética reemplazándola por una dictadura burocrática. Pero, según los planteos de Trotsky, el régimen económico del Estado no había cambiado: seguía siendo en lo esencial un “Estado Obrero”. De esta manera Trotsky tendía a identificar los “restos del Estado obrero” en un elemento central producto de la Revolución de Octubre: la propiedad nacionalizada (estatizada) de los medios de producción. Es decir, el contenido o naturaleza de clase del Estado ruso era el mismo, “obrero”, pero su régimen político, su “superestructura política” no, estaba bajo control y administración de la burocracia, capa distanciada socialmente de la clase obrera.3
La tendencia de Trotsky a subrayar el carácter estatal de la economía como característica central del Estado obrero ruso le hizo descuidar una apreciación fundante del marxismo: que las relaciones de producción (la naturaleza de clase de una sociedad) determinan –de forma mediada y contradictoria- las formas de propiedad y la superestructura del Estado. Es decir, que no es posible, de forma duradera y orgánica, una sociedad en donde la clase dominante en la estructura económica sea una y la clase o grupo social dominante en el plano político sea otra. Trotsky sorteaba este problema teórico desechando el concepto de clase social para la burocracia soviética, adjudicándole la categoría de “capa social diferenciada” o “casta”. Así, la burocracia era una capa altamente privilegiada de la clase obrera, por fuera de su control y cada vez más separada de ella, pero nunca lo suficientemente como para convertirse en otra clase, distinta a ella y distinta de los capitalistas.
El curso histórico de la sociedad rusa confirmó la previsión que Trotsky se negaba a afirmar: que la burocracia soviética terminó por transformarse en una organismo social distinto a la clase obrera. Dando lugar en Rusia a una formación económica distinta al “Estado obrero con deformaciones burocráticas” (Lenin) y al “Estado obrero degenerado burocráticamente” (Trotsky). El proceso de contrarrevolución estalinista implicó en sus inicios una deformación, pero dio saltos de calidad importantes durante la Revolución Española -donde Stalin juega un papel abiertamente reaccionario- y luego en la Segunda Guerra Mundial, que coronó a la burocracia como la triunfante de la contienda frente al nazismo. Este triunfo la dotó de un prestigio y autoridad mucho mayor para completar su proceso de constitución como órgano de poder erigido sobre la clase obrera.
Durante los 80´ y 90´ el verdadero papel histórico de la burocracia quedó confirmado: finalmente se transformó en nueva burguesía rusa, mostrando a las claras que sus intereses se distanciaron a tal punto de los de la clase obrera, que se convirtieron en antagónicos, coincidiendo con los del capitalismo.
Por tanto, observamos que las burocracias que han dominado económica y políticamente estos Estados4 han mostrado que son incapaces de superar el régimen económico de dominación de clase, y abrir un proceso de transición hacia una sociedad sin explotación ni opresión. En este sentido, no podemos afirmar que se trataban de sociedades de transición hacia el socialismo, sino “sociedades transicionales”, en el sentido de que no pueden permanecer históricamente por mucho tiempo ni constituirse en un modo de producción alternativo al capitalismo. El caso de Rusia y China son expresión de eso.
El caso de Cuba se encuentra, en la actualidad, corriendo el peligro de la misma suerte. Pero antes, analicemos sucintamente de qué hablamos cuando hablamos de Cuba.
El caso de la Revolución Cubana
Pasando en limpio lo analizado antes se puede afirmar: la socialización no puede hacerse sin la estatización porque implica la concentración de los medios de producción bajo el control de la clase obrera en manos de su Estado. Pero es posible estatizar sin socializar los medios de producción. Como ya señalamos, este ha sido uno de los grandes problemas y límites de las revoluciones del Siglo XX. Aunque muchos analistas y teóricos de izquierda afirmen lo contrario, la Revolución Cubana no ha sido ni es una excepción. Veamos.
I.
Un primer acercamiento a una revolución puede hacerse preguntándose ¿qué clase social fue la hegemónica durante el período de la toma del poder?. ¿Y qué alianza de clases constituyó la fuerza social que derrumbó a la antigua clase en el poder y se coronó como la victoriosa?. Dos preguntas que parecen similares pero que son sustancialmente distintas. La primera se pregunta por el carácter social del Estado que alumbró la revolución. Mientras que la segunda lo hace por las clases y fracciones de clase que se beneficiaron con ella.
De forma esquemática, sin entrar en detalles, podemos precisar lo siguiente para el caso cubano. Que la revolución fue comandada por una organización política compuesta por sectores medios profesionales y campesinos, estructurados en una guerrilla. Mientras que esta organización revolucionaria se apoyó -se alió- con los trabajadores de la ciudad, por medio de la expropiación de la burguesía, redundando en un conjunto de beneficios sociales para los obreros.
¿Qué es, entonces, Cuba?, ¿Qué tipo de sociedad y de Estado dio lugar la Revolución de 1959 y su desarrolló posterior?, ¿un Estado Obrero?. ¿Cómo definimos, entonces, a un estado obrero?. Aquí quiero detenerme para polemizar con el planteo que hacen los camaradas del Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS), sección argentina de la Fracción Trostkista Cuarta Internacional (FT-CI). En sus publicaciones y en los debates que hemos mantenido sostienen la siguiente definición: que “un estado obrero se define por la expropiación de los medios de producción”, por la acción histórica de quitarle de forma violenta los medios de producción a la burguesía, que da lugar a un estado sin propiedad privada con una planificación económica. En el caso de Cuba, esta planificación es burocráticamente dirigida, pero como ”si se expropia, hay estado obrero”, el hecho de que el gobierno no lo ejerce la clase obrera es secundario en la caracterización de su contenido social. La revolución obrera se define, en lo fundamental, por la tarea de la expropiación.5
Pero, retomando la definición clásica del Manifiesto Comunista, un Estado obrero es “el proletariado organizado como clase dominante”. Es decir, cuando la clase obrera se apropia de los medios de producción, derrota al ejercito del Estado burgués y en ese mismo movimiento constituye su ejército propio. Esto, con todas sus contradicciones y matices, fue lo que ocurrió en Rusia en 1917. Es decir, un estado obrero es uno en el que es la clase obrera la que tiene el poder económico y militar, como producto de la expropiación de la burguesía y su derrota militar.
En la primera definición -que focaliza la cuestión en la expropiación- sólo se tiene en cuenta el aspecto negativo de la revolución (la desposesión de una clase, la burguesa), y se deja de lado el otro aspecto, igualmente necesario (la apropiación directa de los medios de producción por otra clase, la obrera).
Así, vemos que un estado obrero es producto de un movimiento dual, contradictorio, dialéctico: el movimiento de una clase negando y superando a la otra. Pero no la negación de una clase (la burguesa) por una alianza de clases entre la pequeña burguesía y el campesinado (como en Cuba), que dio lugar a un estado de una burocracia acomodada, viciada en privilegios, separada de la clase obrera, mientras la gran mayoría obrera y campesina cubana no manda ni gobierna, no tiene bajo su control los medios de vida. En un estado obrero, al contrario, es la propia clase obrera la que esta al mando de la economía y, por consiguiente, del estado en tanto régimen político.
II.
Retomando el debate entre estatización y/o socialización de los medios de producción, concluimos que la Revolución Cubana avanzó sólo en su estatización, expropiándolos a la burguesía. Sin embargo, en ningún momento avanzó en un proceso de control y administración obrera de la producción, que abra las puertas a su socialización. Es decir, no emprendió la construcción de un Estado asentado en los organismos de masas surgidos de la estructura económica de la sociedad cubana. El Estado revolucionario cubano realizó parcialmente las tareas planteadas en el programa transicional de la clase trabajadora... al estatizar la economía y abolir la propiedad privada. Auque no realizó, al no ser la clase obrera la hegemónica en el proceso revolucionario –aliada con el campesinado-, la tarea de generar las condiciones para abolir las relaciones sociales fundamentales que dividen a una sociedad entres clases.
Esta es, entre otras de importancia, la razón por la que luego de 50 años de revolución, se esté abriendo un proceso de restauración capitalista que cada día se vuelve más acelerado. Al constituirse, desde sus orígenes, una casta burocrática gobernante independiente tanto de la clase trabajadora como de la burguesía, sus raíces sociales son muy débiles, lo que tarde o temprano la pone en riesgo de sucumbir ante la presión imperialista mundial... si es que los propios trabajadores del campo y la ciudad cubanos y del mundo no defienden los elementos más progresistas de su sociedad, como la propiedad estatal y los beneficios sociales que implica, y logran frenar vía restauración capitalista.
De igual modo como en un país capitalista los marxistas defendemos la propiedad estatizada ante los intentos de la burguesía de privatizarla -como sucedió en Argentina a principios de los 90' o en la actualidad en Europa- planteamos de forma más categórica aún la defensa de la propiedad estatizada en la sociedad cubana que, pese a la burocracia restauracionista del Partido Comunista, sigue siendo mayoritaria.
En relación a esto, en lo tocante a la burocracia cubana se reedita el debate sobre la composición social de la burocracia en el stalinismo. Que la burocracia no sea una formación social ni orgánica a la burguesía ni a la clase trabajadora no significa que sea una clase social de nuevo régimen social completamente nuevo en términos históricos, y que la forma en la que se extrae la plusvalía a los trabajadores sea novedosa. Muy por el contrario, el régimen cubano, desde sus inicios, como el ruso como producto de la contrarrevolución stalinista a fines de la década del 30' y la sociedad china en manos de la burocracia del Partido Comunista Chino se identifican mucho más con sociedad capitalista que con un régimen social gobernado por la clase obrera. Y esta identificación estriba en el hecho de que tanto en Cuba como en cualquier sociedad capitalista del mundo persiste una división de clases sociales, y precisamente los trabajadores no se encuentran del lado de la clase dominante en términos objetivos. Esta comparación, por su puesto, no puede llevarnos a ubicar a la burocracia cubana en el mismo lugar político que la burguesía cipayo de Miami y el imperialismo.
Para la clase trabajadora cubana e internacional no es indiferente que el control de los medios de producción esté en manos de la burocracia estatal cubana que de la burguesía imperialista. Tener una mirada mecánica y simplista en cuestiones centrales como ésta puede ser un gran error de apreciación con su resultante política esquiva. Y de esto hemos podido aprehender de la caída del stalinismo que, de conjunto con la ofensiva del imperialismo en los 80´ y 90´, significó un golpe brutal para los trabajadores, abriendo un período de derrotas muy profundas para los oprimidos del mundo.
III.
El debate sobre un curso restauracionista en Cuba no es menor y preocupa el desinterés de la intelectualidad de izquierda por prevenir y denunciar estos intentos. Por ejemplo, es expresivo de esto, el menosprecio que Atilio Borón viene haciendo de esta posibilidad, subestimando el impacto negativo que el nuevo plan económico puede generar, aumentando cada vez más las grietas por donde penetrar el capital imperialista. Frases como
“Cuba se interna en un proceso de cambios y de actualización del socialismo (...). Lo que se intentará hacer es nada más y nada menos que llevar adelante reformas socialistas que potencien el control social, es decir, el control popular de los procesos de producción y distribución de la riqueza. El socialismo, correctamente entendido, es la socialización de la economía y del poder, más no su estatización. Pero para socializar es necesario primero producir, pues en caso contrario no habrá nada que socializar. Por lo tanto, se trata de reformas que profundizarán el socialismo”6.
Ahora bien, cuando analizamos las reformas encontramos que entre ellas se destaca el despido de 500.000 trabajadores del Estado!. ¿Es esta una reforma socialista de un Estado obrero?.
También se le suman medidas que buscan transformar a los trabajadores, hasta entonces del Estado, en cuentapropistas, buscando generar las bases para una nueva pequeña burguesía. El otorgamiento de parcelas de tierra para la explotación privada y el recorte en beneficios sociales esenciales. La descentralización de la administración económica, que implica un debilitando de la capacidad planificadora del Estado y el fortalecimiento de la iniciativa privada. Todas reformas muy distantes de “profundizar el socialismo”. Ni hablar el documento de avanzar en la administración y control efectivo de la producción, en la democratización de la base de poder del estado, sus empresas, sus tierras, sus instituciones productivas y sus organismos de organización política... hoy en día controlado por ejército y la burocracia del PCC.
Y todo esto sumado al criminal al bloqueo económico del imperialismo norteamericano, la crisis capitalista mundial que golpea sobre la Isla y la campaña internacional de la derecha mediática que puja por “democratizar” Cuba e “integrarla a la globalización”... es decir, sumirla en las fauces del capitalismo mundial.
La tarea de los trabajadores es la opuesta. Emprender un proceso de movilización anti-burocrático y anti-restauracionista que ponga bajo sus manos el control de la economía y el Estado.
La necesidad de un partido obrero y revolucionario
A raíz de estas cuestiones referidas al momento posterior a la toma del poder, se desprende que un partido obrero y socialista no tiene que prepararse sólo para la toma del poder del Estado, es decir, para la expropiación de la burguesía y la destrucción de su ejército. Sino que tiene que prepararse para la dirección de un futuro Estado Obrero, en lo económico y en la político.
En ese sentido es importante balancear que un problema fundamental de las revoluciones del Siglo XX ha sido la sustitución de los organismos de masas obreras (soviets, consejos) por partidos políticos de la revolución, en lugar de combinar la acción de ambos tipos de organizaciones, según las funciones específicas y necesarios de cada una. Esto llevó a que más que avanzar en la socialización de los medios de producción, avanzó sólo en su estatización.
Es decir, faltó un elemento central de una revolución socialista: su tendencia hegemónica a ir hacia el socialismo, a la socialización de los medios de producción. Esta tendencia sólo puede volverse hegemónica cuando hay una efectiva y conciente organización mayoritaria y democrática de la clase trabajadora en la estructura productiva y sobre el resto de la sociedad: un Estado obrero. Y esta tendencia sólo puede existir si una revolución tiene una de sus premisas socio-política fundamentales, que es ser hegemonizada por la clase obrera por intermedio de sus organismos de masas y su partido político socialista.
Por otro lado es preciso señalar que la hegemonía no es esencialmente la democracia en el régimen político. Es un problema de quién tiene el poder efectivo en la nueva sociedad que alumbra la revolución. Pero al tratarse de la mayoría social, la clase obrera no puede asumir el poder de la sociedad sino es actuando de forma masiva, por sí misma, a través de sus organismos de gobierno. Con estos organismos gestiona la planificación económica y ejerce su gobierno hacia el resto de la población, en beneficio de la población no obrera y popular y en contra de los resabios de la burguesía y sus expresiones políticas. Es, por tanto, un problema de régimen económico, de qué tipo de relaciones de producción y, por consiguiente de propiedad, están en la base de la nueva sociedad surgida de la revolución.
Para conducir esta tarea política de los organismos se vuelve imprescindible la estructuración de un partido político internacional de la clase trabajadora. Un partido que cumpla la función de dirección y orientación política para la lucha de clases, tanto para preparación de la revolución como para las tareas de transición al socialismo.
“Tomar el control de las fuerzas productivas”
En la lucha de la clase obrera, para liberarse a sí misma de la esclavitud asalariada, nunca se repetirá lo suficiente que todo depende de la clase obrera misma. La simple pregunta es ¿pueden los trabajadores capacitarse a ellos mismos, por medio de la educación, de la organización, de la cooperación y de la disciplina autoimpuesta, para tomar el control de las fuerzas productivas y de la dirección de la industria en el interés del pueblo y en beneficio de la sociedad? Esto es todo.
Marx. 1850
En esta frase se condensa, en resumen, la tarea que tiene por realizar la clase obrera. Es la única vía posible para encauzar un proceso histórico de transición al socialismo. La clase obrera es la única capaz de imprimirle una dinámica en ese sentido al desarrollo de las fuerzas productivas, porque el modo de producción sería realmente social, con su resultando sobre la vida en general. Esta posesión por los trabajadores de las fuerzas motrices de la sociedad es lo que hace socialista al modo de producción.
Al contrario: si no es social el modo de producción, si de hecho está controlado por alguna clase o grupo social externo a quienes son los trabajadores, el rumbo que tomará su desarrollo no es hacia una sociedad socialista, sino es que media una revolución obrera o una restauración capitalista.
Cualquier otra clase o estrato de una clase que realice la tarea de la expropiación de la burguesía conformará un tipo de sociedad contradictoria, con elementos propios del capitalismo, como la explotación del trabajo asalariado y la división entre productores directos del proceso de trabajo y quienes lo gerencien y controlen. Pero bajo ningún concepto una sociedad donde los trabajadores “hallan tomado las fuerzas productivas”.
Este ha sido el destino de las revoluciones posteriores a la Segunda Guerra Mundial: fueron revoluciones contra el capitalismo en lo inmediato, puesto que expropiaron a la burguesía... pero en lo mediato, tras un breve período histórico, avanzaron en la restauración del capitalismo. Fracasaron en construir un modo de producción alternativo y superador, negándolo parcialmente para luego terminar afirmándolo.
En conclusión, para afirmar la definitiva disolución del capitalismo hay que trabajar por una verdadera revolución socialista, tras el rumbo de la movilización revolucionaria de la clase obrera.
Conclusión sobre la libertad del hombre y su rumbo histórico
De entre todas, “la libertad” es sin dudas una de las preocupaciones fundamentales del hombre. Desde el punto de vista del materialismo dialéctico, es la capacidad de autodeterminarse. Esta preocupación no ha surgido como producto del ocio de un grupo de intelectuales de las clases dominantes, sino de los hombres primitivos que estaban dejando de ser simples monos para aventurarse en otra forma animal, más compleja e independiente con respecto a su medio. Esta preocupación la tuvieron por primera vez los hombres que trabajaban, los primeros hombres. Es decir, el hecho de empezar a trabajar puso el primer escalón para independizarse de la naturaleza y convertirse en lo que hoy somos.
Pero entre esos hombres primitivos y nosotros modernos media un desarrollado histórico de miles de años. En el medio el hombre se independizó de la naturaleza pero sólo a costa de someterse a otros hombres. A una minoría insignificante que, hoy, se denominan capitalistas. Esta dependencia de la mayoría de la humanidad de una minoría, esta subordinación universal de los trabajadores a los capitalistas no sólo se ha vuelto una calamidad brutal para el hombre sino para la naturaleza en donde habita.
Al hombre, por tanto no le queda más razón de ser que abolir su condición de explotado y liberarse completamente de sí mismo, e iniciar un nuevo período histórico de autodeterminación sobre sí y sobre su entorno. El problema filosófico y político es entonces como “mediar” históricamente entre el hombre de hoy y el hombre del mañana, y por lo tanto cuál es entonces el tipo de sociedad necesaria entre ambas formas determinadas de humanidad.

El Precursor.
En estos últimos días la Revolución Bolivariana ha planteado en realzar cada vez más a la clase desposeída: Los obreros y los campesinos, pero ahora les toco atender a la clase media (clase que nunca estuvo olvidada, ni apartada de la revolución e incluso muy beneficiada por las diversas políticas públicas). Clase social que fue estafada y maltratada por los empresarios de la construcción, un sector social que es medula vital para el Proceso Bolivariano; si se descuidase se convertiría en una masa poderosa contra la Revolución, sería presa fácil para las trampas de la Göebbel-Media (parafraseando a Carlos Polanco).
Recordemos que nuestro Gobierno Revolucionario, solamente le quedan dos años de gestiones y requiere garantizar el éxito en las próximas elecciones del 2012. Las recientes expropiaciones sobre las obras inmobiliarias que conduce la Vanguardia Revolucionaria y liderada por el Comandante Presidente Hugo Chávez Frías, calan en la opinión pública nacional sobre todo en la clase media, un episodio que se convierte en victoria para el Proceso Revolucionario; ante tal impacto social, la contra-revolución sabe perfectamente que ha recibido un fuerte gancho en la boca del estómago, desesperados, solamente les queda satanizarlas como atentados al “libre comercio o atropello” contra los empresarios de la construcción (sicarios-económicos). También, se escarnecen contra aquellas victimas (clase media estafada) que claman por sus derechos constitucionales y denuncian el grosero robo inmobiliario. Asimismo, los “sectores de la oposición” terminan reprochándolas como “los quejones, busca la vida o personas que son costeadas por un partido político del Gobierno”.
La Revolución le garantiza viviendas dignas a los despojados, les promete un verdadero hogar con todos los servicios que requiere, sin recaudarles ni un centavo más y ni cobrarle el ilegal Índice de Precios al Consumidor (IPC). Estos acontecimientos sociales, son patrones típicos de las luchas de clases en donde los sicarios-económicos mercantilizan todos los medios de producción material, en este caso: La vivienda. Privando al usuario el derecho a vivir dignamente, siempre buscando una máxima renta a costilla de la gran mayoría.
Por otra parte, algunas personas que son victimas de las escandalosas estafas inmobiliarias, hacen el papel de Malinche, es decir, defienden o apoyan al estafador. Este sector disociado que esta “sensatamente” informado sobre la crítica situación de las viviendas, terminan dejándose arrastrar por las matrices de opinión que inyecta día tras día los estafadores y las industrias tradicionales de la Göebbel-Media.
Por ejemplo: Los estafadores dicen que el Gobierno está estafando a los compradores.
De igual manera, La Fiscal General de la República: Luisa Ortega Díaz, ha declarado (a través del programa: Al Descubierto, transmitido por Venevisión) que 54 fiscales entre nacionales y regionales están trabajando para proteger a las compradoras y los compradores, y combatir contra aquellos empresarios corrompidos que siguen imponiendo y cobrando el Índice de Precios al Consumidor (medida burguesa, que fue eliminada por la resolución emanada del Ministerio del Poder Popular para las Obras Públicas y Viviendas y respaldada por el Tribunal Supremo de Justicia). Disposición que además, era cobrada por otras vías encubiertas e incluyéndoles un incremento de hasta 300% sobre el monto inicialmente pautado.
Asimismo, el Ministerio Público ha recibido hasta el momento 9 acusaciones, 2 órdenes de captura, 4 imputaciones y 93 medidas cautelares, todas ellas de la misma naturaleza. Mientras que en los últimos días se han solicitado 2 medidas privativas de libertad, 25 prohibiciones de salida del país, 66 medidas reales de impedimento de enajenar, agravar y congelación de instrumentos financieros. Así pues, todo el sector de la construcción e inmobiliario relacionados a los citados sucesos, serán sometidos a investigaciones por los principales casos de usura, de operaciones financieras y estafas.
El Gobierno Bolivariano, ha desarticulado y sigue desarticulando toda la maraña de corrupción que era conducida por varias empresas constructoras y organismos financieros privados (como el caso de Econoinvest), nuestra Revolución debe blindarse muy bien del capitalismo salvaje que es perfectamente astuto para penetrar a nuestro sistema crediticio gubernamental, es bien sabido que muchas de estas empresas inmobiliarias mercantilistas recibían diversos créditos a bajo costo de interés por parte de la banca pública para las edificaciones de viviendas o apartamentos, pero todo fue un complot de especulación o fugas de capitales hacia el exterior. Es decir, un ataque directo a nuestra economía nacional.
Por otro lado, cabe recalcar que el Gobierno Revolucionario ha nacionalizado múltiples empresas siderúrgicas que fabrican productos para la construcción, además que contribuirán en bajar los costos de los materiales, tales como: Vigas, cabillas, barras de aceros, palanquillas, entre otros productos. Con las nacionalizaciones de las compañías siderúrgicas más importantes del país como: Siderúrgica del Orinoco (SIDOR), Industria Venezolana de Aluminio (VENALUM), Aluminio del Caroní (ALCASA) y Siderúrgica del Turbio (SIDETUR): Empresa que representa –según, Luís Alberto Matos- un control de más de 85% del mercado de cabillas (material básico para la construcción de viviendas). Es decir, se estaría garantizando los diversos proyectos habitacionales y obras públicas que impulse el Gobierno Nacional y Regional.
El Presidente, Comandante y Camarada: Hugo Rafael Chávez Frías lo ha pronunciado y demostrado hasta la saciedad, el Proceso Revolucionario y Bolivariano es un “Gobierno Proletario y Obrerista”.
Chávez, es un Presidente que no abandona a su “suerte” a la clase proletaria; más bien la resguarda y le trasmite toda su confianza absoluta a ese trabajador talentoso que posee la enorme capacidad para conducir las numerosas empresas nacionalizadas. En resumen, nuestra clase trabajadora está conscientemente cuál es el camino a seguir, expresándolo con alegría el discurso propio del socialismo:
“La nacionalización de SIDETUR, la esperábamos desde hace rato. Era una necesidad para la dignificación de los trabajadores. Nos hemos quitado el látigo, la bota del patrono. Queremos que se fabriquen ferreterías socialistas ahora, para que sus productos, que son materia prima para las viviendas, lleguen a los necesitados a precios justos”. Apuntó Tirso García, obrero de la planta de SIDETUR.
Alerta Roja: ¡Los Burócratas, crean el Capitalismo! ¡Los Pueblos, hacen la Revolución!

7 de noviembre de 2010.- A pocos días de las elecciones parlamentarias del pasado 26 de septiembre comenzó un debate sobre las causas de la pérdida de 1 millón de votos revolucionarios y las lecciones que se debían sacar para fortalecer el PSUV. Una de las voces que se hicieron oír era la de Eduardo Samán, quien concedió una entrevista a Lucha de Clases, la sección venezolana de la Corriente Marxista Internacional.
Dicha entrevista fue divulgada en muchos medios de comunicación y despertó un debate sobre los problemas que enfrentan la revolución en estos momentos. Una de las propuestas de Samán era la creación de una "Corriente Radical" en el seno del PSUV, una idea que marca el inicio de una discusión crítica entre los revolucionarios. Ahora Eduardo Samán habla de nuevo con este medio revolucionario para poder profundizar sobre el tema de la corriente y aclarar algunos conceptos y dudas que han surgido al calor de los acontecimientos.
LC: Hay gente por allí que han dicho que usted ha pasado a las filas de la oposición...¿Esto es cierto?
ES: No, para nada. Es una matriz que se ha generado por parte de gente que tiene miedo a las posturas que yo planteo. Dicen que "Samán ha brincado la talanquera". Esto es mentira. He sido revolucionario prácticamente toda mi vida y sigo en esta lucha por el socialismo, al lado del camarada presidente Hugo Rafael Chávez Frías.
En realidad, los que difunden semejantes calumnias, tienen miedo a que la corriente radical que yo estoy proponiendo agarre fuerza en el PSUV. Temen nuestras ideas políticas, esto es todo.
LC: Desde la publicación de nuestra última entrevista con usted, ha pasado un mes. ¿Cual ha sido la respuesta en las bases del PSUV?
ES: Fue impresionante la cantidad de comentarios positivos. He recibido muchas llamadas telefónicas. Muchos mensajes de textos, correos electrónicos, mensajes en Twitter, Facebook, escritos en Aporrea, etc. La gran mayoria felicitandome por la entrevista y por el planteamiento de la Corriente.
Se nota que hay una efervescencia en el partido. La creación de una corriente radical estaba en la imaginación colectiva de muchísimos camaradas pero no había salido a la luz pública, por así decirlo. De inmediato se identificaron con la idea, pues es una necesidad inherente en la propia situación por la cual está atrevesando la revolución.
En primer lugar son grupos de trabajadores, grupos de estudiantes, grupos de artistas en el sector cultural, grupos de militantes de base del PSUV. Todos son revolucionarios, luchadores de este proceso, pero que están preocupados por la burocratización y quieren luchar contra la quinta columna, a quien responsabilizan de los tropiezos a los que nos hemos enfrentado.
También he recibido muchas invitaciones a foros y a reuniones de estos colectivos para debatir esta propuesta y fortalecerla sumando sus propios aportes. Puedo destacar el gran foro que se hizo en el Celarg en Caracas y el foro en Catia, en Valencia, entre otros.
En realidad, yo no soy nada más que un vocero o si quieres un interlocutor, de un sentimiento generalizado en el partido. He tenido contacto con gente en todo el país que han confirmado la certeza de mi propuesta. Hay grupos de pesuvistas de base en Lara, Falcón, Táchira, Anzoátegui, Caracas, Miranda, Aragua, entre otros, que han manifestado su apoyo.
Lejos de dividir el partido, la propuesta de la corriente está unificando el partido, en el sentido de que podemos atajar a los militantes que están tan preoccupados, o incluso descontentos, que podrían caer en la desmoralización y abandonar la política de una vez por todas. Podemos evitar una erosión del partido.
LC: ¿Qué es la "Corriente Radical"? ¿Cuales son sus principios y su objetivo?
ES: Todavía estamos en pleno debate y yo no puedo decidirlo, pero mi visión propia es que la Corriente sea una Corriente Radical Socialista. Agrego "Socialista" pues es importante señalar por una parte, que somos parte del PSUV, el partido socialista – y por otra parte que no tenemos nada que ver con la Causa R.
Que nuestra corriente sea "radical" no quiere decir que sea "extremista". Nosotros no estamos a favor del extremismo, ni del fundamentalismo, ni nada por el estilo. Sencillamente estamos preoccupados por el destino de la revolución y queremos impedir el avance de la derecha.
Nuestros principios son los principios del PSUV, inscritos en el programa y los estatutos acordados por los congresos del partido y la filosofia marxista. Lo que hay que hacer es defender y recuperar la verdadera esencia de estos principios y de la revolución bolivariana: la lucha contra la explotación capitalista. En realidad la Corriente va a servir para impedir desviaciones de este objetivo.
Estamos contra la corrupción y la burocratización, por supuesto, pero esto no es todo el problema. El problema es que no hay definiciones socialistas. Tenemos que retomar la bandera de las definiciones socialistas, es que decir que se tomen medidas para mejorar la vida del pueblo, y contra el dominio de los banqueros, los capitalistas y los estafadores.
No sólo estamos luchando por la eficiencia. Estamos luchando por un modelo socialista, completamente distinto al modelo capitalista. Hay que quitarles las cadenas de explotación a las cuales están sometidos los inquilinos, los trabajadores y los campesinos.
Esto es importante destacar, pues en el pasado querian hacernos pensar que la corrupción era el único problema. Durante la IV República decían eso; si solo desaparece la corrupción, el capitalismo es un sistema perfecto. Pero no es así.
Lo que necesitamos son definiciones socialistas que apuntan a soluciones más allá del capitalismo. Por ejemplo, cuando nacionalizamos o construyamos algo, debe emprenderse bajo una esquema socialista. No vamos a sembrar las semillas para beneficiar a compañías como Montsanto y DuPont.
Queremos cambiar los medios de producción para que sirvan al pueblo, para que sean de propiedad colectiva y con objetivos colectivos. Bajo el modelo socialista, no se trata de hacer negocios para lucrar a uno o más individuos, sino de producir para satisfacer las necesidades básicas del pueblo.
LC: Un tema muy debatido en nuestro país, en el contexto de las expropiaciones, es el de la propiedad privada. ¿Podría comentarnos qué opina al respeto?
ES: Sí, éste es un tema vital para la revolución y hay que discutirlo a fondo. La derecha venezolana ha salido diciendo que el gobierno va contra el derecho a la propiedad y que vamos para el comunismo, etc. Todo esto lo hacen para asustar a la gente, para generar miedo e incertidumbre. La derecha grita: "Cuidado, van por todo" y el pequeño comerciante piensa que va a perder su negocio. La gente piensa que va a perder su carro, su nevera, la cocina, etc.
Sin embargo, como lo explicó muy claramente el amigo Alan Woods en un documento reciente, no se trata de expropiar a los pequeños comerciantes, ni la pequeña propiedad. No estamos en contra el derecho a la propiedad individual, estamos contra el derecho a la propiedad privada de los grandes medios de producción y de distribucción, que es algo bien distinto.
Lo que queremos abolir es un sistema dónde algunos pueden enriquecerse con la explotación del trabajo ajeno. Pueden acumular riqueza a costa del sudor de los trabajadores, que nunca ven la plusvalía que generan.
Bajo el capitalismo tenemos además la paradoja de que mientras los que trabajan en fábricas están allá ocho, diez o incluso doce horas, siendo cada vez más presionados por el patrono, tenemos miles de desempleados que están en plena disposición para trabajar, pero el capitalismo los condena a estar sin trabajo.
Fíjese, en realidad, no es necesario trabajar tanto. Con la tecnologia actual se podría reducir la jornada de trabajo significativamente. La gente podría dedicarse al deporte, a la cultura, a la familia. Pero los capitalistas quieren presionar a los trabajadores a trabajar más para sacar plusvalía. Ésta es la explotación y a esto queremos ponerle fin.
LC: ¿Como se va a conformar esta Corriente?
ES: Bueno, la idea que yo manejo, y reitero, es una propuesta, es que hayan tres fases en la conformación de la Corriente. La primera es la que yo llamaría "la agitación" o "la euforia de la propuesta". Es una fase dónde el planteamiento genera debate, dónde se hacen foros, reuniones, asambleas, etc., para discutir y afinar la propuesta.
Este debate va a generar aportes por escrito. Estos documentos serán planteados por grupos, colectivos o indivíduos y luego debemos unificar las propuestas. Allí entraríamos en la segunda fase, lo que yo llamaría "forjar la direccionalidad de la corriente". Los documentos reflejan las reflexiones de los pesuvistas, hacen un balance de lo sucedido y apuntan hacia dónde va la revolución bolivariana. Esto es lo que va a ser el fundamento de la corriente.
La tercera fase es la fase de "la organización" que significa reunir a los militantes de base en asambleas en cada municipio, luego en cada estado y culminando a nivel nacional para decidir sobre la fundación de la corriente.
Todo esto podría ir encaminado a las elecciones internas para las instancias regionales y nacionales de dirrección en el PSUV, que según los estatutos es el próximo evento que va a ver en el partido. Al parecer están pautadas para el primer trimestre del año 2011. La Corriente Radical Socialista debe participar en este proceso, siendo una referencia para los pesuvistas que quieren vencer a las maquinarias y vencer a las quintas columnas.
Fuente: Lucha de Clases - http://www.luchadeclases.org.ve/












VTV
TeleSUR
ANTV
Radio Defensa Vzla
Vive TV
Radio del SUR
Radio Pirata
Alba Ciudad
Radio del SUR
YVKE
Activa FM
Radio Sucre 94.5
