Las Líneas de Chávez: ¡Leyes inexorables... leyes revolucionarias!


Por Hugo Chávez Frías:

La ley de todas las leyes es la igualdad, sigue diciendo Bolívar
Bolívar, Bolívar, Bolívar..., todo nos recuerda y remite a nuestro Comandante Infinito: Padre nuestro que estás en la tierra, en el agua, en el aire / de toda nuestra extensa latitud silenciosa, / todo lleva tu nombre, padre, en nuestra morada (...) tu herencia es el pan nuestro de cada día; para decirlo con Neruda. Y aún más, su inconmensurable figura en nosotros, porque cuando recién comienzo la escritura de estas líneas, celebramos el cumpleaños del Bolívar que eres tú, que es ella, que somos nosotros: un nosotros colectivo -una unidad civicomilitar- librando una nueva gesta emancipadora: no otra cosa es la Revolución Bolivariana.

Nos hemos trasladado a Cumaná, para celebrar el 186 Aniversario de la Batalla Naval del Lago de Maracaibo y día de nuestra Armada Bolivariana. Allí presenciamos la exhibición conjunta de nuestra Fuerza Armada Bolivariana, la cual ha demostrado el gran sentimiento patrio que cada día cobra más y más cuerpo en todos nuestros soldados. Como consecuencia de ello hemos presenciado una demostración que ha hecho gala de los grandes avances técnicos y profesionales que hoy, como nunca, definen a nuestras instituciones armadas. El espíritu de los almirantes Miranda, Brión y José Prudencio Padilla, el mismo espíritu patriota y revolucionario que decidiera a favor nuestro la heroica gesta del 24 de julio de 1823, sigue moviendo las velas de nuestra Armada Bolivariana e insuflando los pechos de cada uno de sus hombres y mujeres que defienden la Patria Azul.

Y hoy, 26 de julio, no podemos olvidar el Asalto al Cuartel Moncada, en 1953, esa otra gesta heroica nuestramericana, cuyo autor intelectual fuera José Martí, como sabiamente lo expresara Fidel para la Historia. Y decir Martí es decir Bolívar, Padre de las ideas Madres de América, como escribiera El Apóstol de la Libertad. El gran trovador cubano Noel Nicola, al cantarle al vivo y trascendente significado del 26 de julio de 1953, dijo: Hay un almanaque lleno de días 26. Desde hace 57 años es así.

Estamos celebrando la semana de Caracas, que ya nuestro Pueblo identifica con el natalicio de su más grande hijo, un 24 de julio de 1783, y no con su supuesta fundación por parte de la corona española, un 25 de julio de 1567: Mi corazón se hallará siempre en Caracas: allí recibí la vida; allí debo rendirla; y mis caraqueños serán siempre mis primeros compatriotas, dirá el primogénito de la señora del Guaraira Repano.

El 25 de julio de 1999, el pueblo venezolano al elegir a los miembros de la Asamblea Nacional Constituyente, comenzó a hacer realidad aquellas palabras de nuestro maestro Simón Rodríguez, en 1840: Hacer leyes para los pueblos no es tan difícil como se cree. Hacer un pueblo legislador es obra muy laboriosa y ésta es la que ha emprendido la América española.

Pero lo laborioso no tanto está en hacer a un Pueblo legislador y, por tanto, republicano; esto es consustancial a su propia naturaleza, sino en los miles de obstáculos que colocan en su camino aquellos a quienes no les interesa que el Pueblo se dé sus propias leyes: quienes creen que nunca estará preparado para ello, condenándolo para siempre a la minoridad. Simón Bolívar dirá en carta dirigida a Santander, el 14 de octubre de 1826: En una palabra, mi querido general, yo no conozco más partido de salud, que el de devolver al pueblo su soberanía primitiva para que rehaga su pacto social. Vd. dirá que esto no es legítimo: y yo, a la verdad, no entiendo qué delito se comete en ocurrir a la fuente de las leyes para que remedie un mal que es del pueblo y que sólo el pueblo conoce. Digo francamente que si esto no es legítimo, será necesario a lo menos, y, por lo mismo, superior a toda ley: pero más que todo es eminentemente popular, y, por lo mismo, muy propio de una república eminentemente democrática.

Nosotros en 1999 comenzamos la construcción de esa república eminentemente democrática, y en esa labor no pararemos porque es y será un hacer de todos los días mientras tengamos Patria.

Fue el abate francés Emmanuel Joseph Sieyés en plena Revolución Francesa, el primero en plantear el concepto de Poder Constituyente Originario: se trata del derecho y el deber de constituir el Estado y el gobierno que lo caracterice, reflejado en un texto constitucional como cartilla de navegación de un país. El Pueblo construye y caracteriza al Estado que le corresponde, de acuerdo a su modo de vivir y de ser en sociedad, y es, también, el que erige las instituciones que sostienen al poder constituido: el que define al Estado. Conceptualmente, el valor de estas ideas reflejadas en su obra, ¿Qué es el tercer Estado?, son, a su vez, los pilares fundamentales de la democracia liberal y burguesa, representativa.

Ahí tenemos las raíces de la democracia representativa en su nacimiento, cuando -como nos dice Marx- la burguesía se constituía como una fuerza revolucionaria frente a las monarquías. Pero las ideas circulan junto con la historia, y las exigencias de los pueblos avanzan. Si bien tenemos un asidero reflexivo, una referencia común, ha llegado la hora de dar un salto más allá de lo establecido, y ejercer la palabra constituyente, como dijera el filósofo francés Maurice Merleau-Ponty. Y en ese espacio reflexivo, la voz de nuestro gran pensador revolucionario Kléber Ramírez nos da la impronta en ese libro gigante y polifónico Historia Documental del 4 de Febrero: llegó la hora para que las comunidades asuman poderes de Estado, lo que conllevará administrativamente la transformación global del Estado venezolano y socialmente el ejercicio real de la soberanía por parte de la sociedad a través de los poderes comunales.

Tomando la palabra de Kléber, nos encontramos en un momento de grandes definiciones, en lo que él mismo llamaba la ampliación de la democracia. Alguna vez escuché que la política es la ciencia de los pueblos, y de ser esto cierto, ha llegado la hora de comprobarlo, valga la redundancia, científicamente.

En esa dirección fue orientado el salto que dimos con la refundación de la Patria, invocando al Poder Constituyente Originario, que se plasmó en nuestra Constitución hace diez años, en 1999. El mismo salto cualitativo y ascendente que permitió que Bolivia y Ecuador cruzaran la misma senda. Y ello explica, también, el golpe de Estado en Honduras, puesto que la oligarquía cipaya teme, justamente, la necesaria refundación de la patria, pero esta vez con la participación de todas y de todos.

El curso de la lucha de clases es indetenible, y si en Francia, en el año 1789, le correspondió a la burguesía comercial, ahora le toca al pueblo descalzo de Nuestra América marcar la pauta. En esta nuestra lucha, me veo obligado a cederle la palabra al gran poeta revolucionario, mártir salvadoreño, Roque Dalton, en su poema titulado, Las leyes, del que tanto gusta, por cierto, el presidente Zelaya. ¿No es acaso la tarea de los poetas facilitarnos el camino? Dice Roque:

Las leyes son para que las cumplan los pobres.

Las leyes son hechas por los ricos para poner un poco de orden a la explotación.

Los pobres son los únicos cumplidores de leyes de la historia.

Cuando los pobres hagan las leyes ya no habrá ricos.

¡Leyes inexorables!, grita Bolívar.
La ley de todas las leyes es la igualdad, sigue diciendo Bolívar.
¡¡Leyes revolucionarias, leyes socialistas, decimos hoy!!
¡Venceremos!
Hugo Chávez

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Saludos Juventud PSUV

Con el objetivo de tener un espacio en la internet de encuentro de la Juventud del Partido Socialista Unido de Venezuela del estado Barinas, se aprueba por la Comisión de Comunicación y Propaganda de la JPSUV - Barinas el presente sitio.

Aquí se expondran las actividades de interés del estado Barinas, asi como tambien los asuntos Nacionales e Internacionales de nuestro acontecer diario.

No obstante se hace la invitación a las demás comisiones de trabajo juvenil de todos los municipios del estado a participar en enrriquecer de información nuestro sitio.

Patria, Socialismo o Muerte. Estamos Venciendo!!!

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Las líneas de Chávez: Niños y niñas Venceremos!


Por Hugo Chávez Frías:

Coincide esta nueva entrega de Las Líneas de Chávez con el treinta aniversario de una gran victoria popular: el 19 de julio de 1979, los y las combatientes del Frente Sandinista para la Liberación Nacional entraban triunfantes a Managua. Concluía la batalla final contra la dictadura de Somoza -luego de una gesta popular marcada por el heroísmo y el sacrificio- y comenzaba una nueva historia para Nicaragua. Es por eso, que en este gran día estaremos en Managua, acompañando al pueblo sandinista y a su Gobierno, para celebrar este treinta aniversario rojinegro con las grandes mayorías de nuevo en el poder: con Sandino comandando, otra vez, la nueva batalla por la dignidad que comenzó en enero de 2007.

Se cuenta que aquel 19 de julio de hace ya treinta años, en las paredes de Managua aparecía escrita por todas partes la frase: Bienaventurado el vientre que parió a un combatiente sandinista. Día de júbilo popular, día de consumación revolucionaria que saldaba la deuda con la memoria; día en que la insurrección popular se hizo fiesta al derrocar a una de las dinastías más oprobiosas y sangrientas del continente: una dinastía -necesario es recordarlo- que siempre contó con la bendición y el aval del imperio yanqui. Largas fueron las jornadas que precedieron ese día, en las que los herederos y las herederas de Augusto César Sandino lucharon por liberar a su Patria de aquel yugo, de aquel destino colonial.

Indispensable es recordar, en este domingo, los caminos que condujeron a la victoria.

En ese afán, recurro a la palabra viva de Eduardo Galeano: En toda Nicaragua que nadie quede solo, que nadie se pierda, que se armó la runga, reventó la mierda, el gran corre-corre, el pueblo arrecho peleando a puro pecho contra tanques y tanquetas, camiones y avionetas, rifles y metralletas, todo el mundo a la bulla, que aquí nadie se raja, sagrada guerra mía y tuya y no guerrita de rifa y rafa, pueblo fiero, arsenal casero, a verga limpia peleando, si no te morís matando vas a morirte muriendo, que codo a codo es el modo, todos con todo, pueblo siendo. Hasta los pequeños nicas -hoy, que es Día del Niño- tuvieron que empuñar las armas contra aquella tiranía que no respetaba a nadie.

Y es que cuando los pueblos se empeñan en conquistar la libertad, no hay quien los detenga. Esfuerzo noble y aguerrido el de los nicaragüenses que la historia recompensó.

En los asaltos de la memoria resuenan: León, Carlos Fonseca Amador, Masaya, Santos López, Jinotega, Tomás Borge, Chinandega, Gloria Campos, Estelí, Doris Tijerino, Granada, Julia Buitrago, Daniel Ortega, Jinotepe, Pedro, María, Juan ySandino... ¡siempre Sandino!, son nombres que se agolpan, como vienen, en recuerdo ferviente de aquella gesta libertaria y que hoy vuelve a cobrar cuerpo vivo en una Nicaragua dispuesta, como siempre, a ser libre y soberana.

Aquel día que hoy celebramos en perpetuo presente, reinó en toda Nicaragua el espíritu que atraviesa aquella contestación que el 12 de julio de 1927, el gran Sandino, desde el campamento de El Chipote, le hiciera al capitán norteamericano Hatfield, quien le había dado un ultimátum: No me rendiré y aquí los espero. Yo quiero Patria libre o morir. No les tengo miedo; cuento con el ardor del patriotismo de los que me acompañan. (Justamente hoy -quiero recordarlo- es el natalicio de un gran venezolano y gran compañero de Sandino: me refiero a Gustavo Machado, quien nació en Caracas el 19 de julio de 1898. El recio fundador del Partido Comunista de Venezuela, no sólo sirvió como oficial en el Estado mayor del héroe nicaragüense, sino que fue su representante en México).

Glorioso aniversario de la Revolución Nicaragüense que nos permite creer, con fe de acero, que seguimos forjando, con conciencia y coraje, la historia de la Patria Grande, y esto lo digo porque Sandino vive y nos ilumina e iluminará por siempre.

Sin embargo, debo confesarlo: mi alegría no es ni puede ser completa, sabiendo a nuestra hermana Honduras en tinieblas. Han sido veintidós días en los que lo más deleznable de la oligarquía hondureña ha querido torcer el curso de la historia. Desde esta página les digo, que sus apetitos de poder jamás podrán con los hombres y las mujeres, herederos de Morazán, que ya despertaron y se enfilan a ser grandes, soberanos y libres. No van a poder detener el alba a punta de fusiles.

En cada hondureño y en cada hondureña, que no descansará hasta ver a su querido Mel de vuelta a la Presidencia, retumba la voz iluminadora del general Morazán: Si nos colocamos entre la humillación y la guerra, elegiríamos siempre el último partido, aun cuando tengamos la certeza de no poder salvar más que el honor. Si Nicaragua venció un 19 de julio de 1979, más temprano que tarde Honduras vencerá.

Fuerza y resistencia, hondureños, que la razón y el destino los acompañan.

Hoy es el Día de los niños y de las niñas. Que Dios bendiga a nuestros pequeños gladiadores y a nuestras pequeñas gladiadoras.

En verdad les digo que todos los días deben ser dedicados a ellos y a ellas. Nuestra vida, nuestra batalla de cada día, nuestra victoria son para ustedes, niños y niñas de la Patria... Por ustedes y para ustedes, ¡Venceremos!

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Las líneas de Chávez: El Simón de tempestades


Por Hugo Chávez Frías:

Entró el mes de julio. Siempre fue, desde los días ya lejanos de aquella infancia bonita, como un mes medio mágico. Con julio llegan a la sabana los grandes aguaceros. "Huele a viento de agua", decía la mamá Rosa. Y allí venía el diluvio que nos regalaba aquel olor a tierra mojada.

Se estremecían las grandes ramas del matapalo y crujían las entrañas del monte. Con julio llegaba el fin del año escolar, la boleta con las notas y los besos de la maestra Tomasa o Annedis, o Egilda, aquella diosa de los ojos de embrujo.

Con julio llegaban las vacaciones con sus largas partidas de pelota de goma en la calle larga, a veces incluso bajo la lluvia. Y los paseos a la isla que forma el río Boconó con su madre vieja. Y las leyendas del Silbón que venía por los caminos de Guanarito, más allá del río que baja de la montaña trujillana.

Y los cuentos en las noches largas, cundidas de zancudos con la orquesta inolvidable de las ranas, los sapos y los grillos del monte. Fue una de esas noches cuando oí por vez primera, en la voz de la mamá Rosa, los cuentos de un tal Zamora y una llamada guerra de los cinco años. Otra noche de aquellas, estando con mi madre Elena, oí que Antonio Guevara hablaba de un tal Maisanta.

Uno es de todos los días. Pero yo soy de julio. El 28 nací, teniendo por techo las palmas de la sabana y más allá, como regalo, una madrugada de "fiero chubasco".

Desde allá vengo, pues, y solo quería recordarlo con estas líneas domingueras, no sé por qué.

Será porque julio llegó marcando fuerte el paso en la batalla grande por la Patria, esta batalla por la Independencia, que tiene también en el 5 de julio cita suprema y deuda con la historia.

El nuevo fantasma

No está exenta de una fina ironía aquella frase de Carlos Marx, en el famoso Manifiesto de 1848: "Un fantasma recorre Europa: El fantasma del comunismo".

Ciento sesenta años después, las burguesías de este continente, utilizando sus bárbaras instituciones, sus inmorales medios de comunicación, sus centros de estudio, sus intelectuales inorgánicos y sin alma, han creado un nuevo fantasma y lo han puesto a recorrer todo este continente. Ahora no lo llaman comunismo. Ni siquiera socialismo. Le han dado el nombre de Chavismo.

Y una nueva "santa jauría" se ha coaligado para acabar con la amenaza. Se le condena desde las jerarquías católicas, se le utiliza como arma en campañas electorales, se le esgrime como razón para bloquear procesos de integración comercial, se le usa para atemorizar sociedades pequeñoburguesas y para tratar de chantajear gobiernos, se le toma como excusa para desestabilizar países enteros... Y ahora, más recientemente, ha sido el fundamento para derrocar a través de un brutal golpe de estado, al presidente de Honduras, José Manuel Zelaya.

Y detrás de toda esa gran operación no puede estar otra mano que la del imperio yanqui y su inmensa legión de sectas burguesas conformadas por lo más florido del pitiyanquismo.

El Lázaro colectivo

Pero la verdad es otra. Lo que se ha venido levantando con inmensa fuerza en América Latina y el Caribe no es para nada un fantasma, afortunadamente. Es un poderoso movimiento, producto del despertar de ese Lázaro colectivo que son los pueblos del continente.

Lo que sí es cierto es que el epicentro de esas fuerzas telúricas tiene a Venezuela como nido, como manantial, como volcán.

La Revolución, la Independencia.
Por ello, hombre, mujer, joven que me lees este domingo 12 de julio, nuestro compromiso con el paso de los años no hace sino crecer, crecer y crecer...

Como crecen los maizales, ya a punto de espigar por estos días...

Como crecen los ríos de la sabana con las corrientes que bajan de los andes, el Boconó, el Portuguesa, el Apure, el Arauca, el Capanaparo...
Como crecen nuestros hijos, nuestras hijas, nuestros nietos, nuestras nietas...

Te llamo entonces a tí que lees estas líneas, los llamo entonces a ustedes; los invito a redoblar el paso, a profundizar el conocimiento, a fortalecer la conciencia, a ratificar diariamente el compromiso...

Para decirlo con Bolívar: "A no dar descanso a nuestros brazos ni reposo a nuestras almas..."

El objetivo supremo, lo sabemos, es la Independencia.

¡El camino, que nadie lo dude un instante, es la Revolución!

¡La bandera es el Socialismo!

¡El líder es Simón Bolívar!

El Simón de julio con sus truenos y sus rayos, con sus aguaceros y tempestades, con sus verdes y espigados maizales...

Y por qué no decirlo, también con sus nostalgias de mil inviernos sin retorno.

¡Patria, socialismo o muerte!

¡Venceremos!.

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Las líneas de Chávez: El ALBA y la hora de los hornos


Por Hugo Chávez Frías:

Hoy es 5 de julio: una fecha de la más trascendente significación patriótica. 198 años de nuestra Declaración de Independencia.

El 5 de julio de 1811 se produjo una ruptura histórica decisiva. Y vaya que fue decisiva: se proclamó nuestra independencia absoluta, naciendo nuestra Primera República y el Estado Nacional. Ruptura, entonces, con un claro sentido político que ya había sido anunciada por el 19 de abril de 1810.

El espíritu de ruptura estuvo encarnado, en el camino hacia el 5 de julio, por esa real y verdadera agrupación revolucionaria que fue la Sociedad Patriótica: su sostenida labor de agitación y su consecuente presión sobre nuestro Primer Congreso radicalizaron las cosas. Los verbos encendidos de un Miranda, de un Bolívar, de un Ribas, de un Coto Paúl, le dieron un tremendo empuje a la causa independentista.

Fue una ruptura impulsada y dirigida por un pequeño grupo de mantuanos: aquella Primera República carecía de savia popular. Ello no disminuye, por supuesto, la trascendencia del año 1811. A propósito, necesario es que atendamos a esta lúcida y apasionada reflexión de Augusto Mijares: "La verdad completa es que Venezuela se anticipó a darle base jurídica a su revolución con tanta vehemencia como la que demostró después para defenderla".

Quiero resaltar el profundo significado nuestroamericano que tiene esta fecha. Así lo refleja la última estrofa de una canción que se popularizó por las calles de Caracas en 1811: "Unida con lazos/ que el cielo formó/ la América toda/ existe en Nación". El sentimiento de una sola nación.

La Constitución de 1811, la primera de Nuestra América, declaraba que sus preceptos eran inviolables. Pero, y esto es importante, era posible "alterar y mudar estas resoluciones, conforme a la mayoría de los pueblos de Colombia que quieran reunirse en un Cuerpo nacional para la defensa y conservación de su libertad e independencia". Colombia: allí está la mano de Miranda. Es decir, Venezuela entendía su existencia como Nación libre, soberana e independiente dentro de una unidad mayor. Tal cual la entendemos hoy. De allí la Alianza Bolivariana ALBA. De allí la Unasur: ¡Sólo unidos seremos independientes!

Hoy es el Día de la Fuerza Armada Bolivariana. Vaya, a través de mi voz, el testimonio de un pueblo agradecido que hoy sabe que las armas de la República le pertenecen. Es un reconocimiento que el pueblo le da al mismo pueblo: el Día de la Fuerza Armada Bolivariana es hoy el Día del Pueblo en Armas.

En este gran día, hago un llamado a la reflexión a los soldados y soldadas de Venezuela: mírense en el doloroso espejo hondureño. Vean la diferencia abismal que existe entre una Fuerza Armada unida fraternalmente a su pueblo, como pueblo en armas, y una fuerza militar convertida en un ejército de ocupación dentro de su propio país y al servicio de las burguesías sin Patria pero con amos en el Norte.

La unidad de Nuestra América se consolida, cobra fuerza en el concierto de las naciones y levanta su vuelo libertario.

El zarpazo neofascista que un grupo de gorilas militares y civiles ha perpetrado contra el presidente Zelaya, hay que pensarlo dentro de las siguientes claves: quieren cobrarle al Gobierno hondureño su incorporación al ALBA, su identificación con quienes aspiran a un mundo de mayor dignidad y justicia. Quieren cerrarle las puertas a una nueva historia y salirse con sus oscuros privilegios por el basural del fondo. Pero en su ceguera, no se dan cuenta de que están atrapados por un fatal anacronismo y una falta total de sentido histórico.

Se ha dicho, con verdad, que el golpe de Estado hondureño es contra todo lo que se encarna en estas cuatro letras: ALBA. La Alianza Bolivariana no sólo es una urgencia histórica sino la vía inexorable para hacerle frente a la crisis estructural del capitalismo y, por eso mismo, el instrumento unitario de mayor voluntad política a la hora de actuar en función de la impostergable unidad de Nuestra América. De allí que buscaran golpearla, así lo he dicho, por su flanco más débil.

Justamente por eso, lo más nauseabundo de la sociedad hondureña, a punta de fusiles, el domingo pasado amaneció de fiesta. Apestando a pólvora y a soberbia, creyeron que podían quebrar la esperanza de un pueblo.

Pero el sentir de un pueblo es inocultable cuando ha decidido ser libre. El deseo de transformación se siente hasta en el aire hondureño, por eso vemos en las pantallas a los soldados buscando a un enemigo fantasmal: los gorilas les han ordenado sembrar el terror, por el terror que le tienen al pueblo.

Estos traidores a la Patria jamás podrán entender el fuego sagrado de Morazán. Su verbo acusador de ayer, se dirige hoy contra ellos y contra todo lo que representan: "Hombres que habéis abusado de los derechos más sagrados del pueblo por un sórdido y mezquino interés, con vosotros hablo, enemigos de la independencia y de la libertad".

Recordemos en medio de esta batalla por la independencia, la voz del joven coronel Simón Bolívar en su memorable intervención pública del 3 de julio de 1811 en la Sociedad Patriótica: "vacilar es perdernos".

"Es la hora de los hornos", dijo Martí.

¡Es la hora de los pueblos! ¡Es la hora del futuro! ¡Sin vacilar, Venceremos!

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Las Líneas de Chávez: La Artillería del Pensamiento


Por Hugo Chávez Frías:

Sale esta nueva entrega de Las líneas de Chávez cuando estamos conmemorando un nuevo aniversario del asesinato de ese mártir de la dignidad llamado Fabricio Ojeda: 21 de junio de 1966. No fue un suicidio: esa fue la versión que el aparato represivo del puntofijismo quiso hacerle creer al país. Una versión grotesca y absurda desde donde se la vea: Fabricio se habría ahorcado con el cordón de una persiana. La verdad verdadera es que fue asesinado en los calabozos del SIFA en el Palacio Blanco: su cuerpo presentaba toda clase de signos de haber sido torturado brutalmente.

Pero el tiempo se ha encargado de poner las cosas en su lugar: Fabricio vive, ha vuelto y está hecho millones, mientras que aquellos asesinos miserables son polvo pisoteado por la historia. Así ha sucedido con todos nuestros mártires.

Recordamos hoy al hombre que encabezó y fue el alma de la Junta Patriótica y que la convirtió en la vanguardia de la resistencia contra la dictadura de Pérez Jiménez. Al hombre que fue congresista por URD, elegido en los comicios de 1958, pero que muy pronto se convenció de que por el camino del reformismo, Venezuela no tenía nada que buscar, si quería ser libre. En 1962 renunció a su cargo y se fue a las guerrillas. Fabricio sería uno de los fundadores de las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional.

De reformista pasó a ser un revolucionario radical y convencido: este es uno de los procesos de radicalización ideológica más genuinos que se hayan dado en Venezuela. Veamos cómo entendía este proceso Fabricio haciendo uso de su inmensa lucidez en ese extraordinario libro llamado La guerra del pueblo (1966):

"Abandonar el campo reformista y tomar el revolucionario significa decidirse a luchar sin temor alguno, tener seguridad de la victoria y desafiar, cual David, al gigantesco poderío reaccionario, como lo han hecho todos los verdaderos revolucionarios de la historia, incluso los revolucionarios burgueses".

La actualidad del pensamiento de Fabricio es indiscutible. Junto a un Alfredo Maneiro y un Kléber Ramírez, Fabricio destaca a la hora de fusionar pensamiento y acción: a la hora de construir una filosofía de la praxis para nuestra realidad específica. Rescatemos estas valiosísimas palabras de La guerra del pueblo:

"La base antifeudal y antiimperialista de nuestro proceso revolucionario plantea un género de alianzas que está por encima del origen, credo político, concepción filosófica, creencias religiosas, situación económica y profesional, y afiliación partidista de los venezolanos. El enemigo común, su fuerza y poderío, reclama una lucha unitaria para vencerlo".

Este género de alianzas, como decía Fabricio, es necesario para que el proceso de liberación nacional, la conquista de nuestra definitiva independencia, que hoy se define como vía venezolana hacia el socialismo, sea viable. Alianzas que no deben partir de supuestos falsos: el camino es el socialismo.

La riqueza histórica de la semana que comienza mañana, las fechas que estamos anudando, no puede perderse de vista: no es casualidad que ahora, a las puertas de la era bicentenaria, a 188 años de su consumación, el Campo de Carabobo retumba todavía. Y el 24 de junio de 1821 no es sólo pasado sino presente y porvenir. La determinante victoria militar que le dio feliz culminación a tan brillante campaña -concebida hasta el más mínimo detalle por nuestro Libertador sumó a todo el pueblo desde todos los caminos, todas las veredas y cada caserío a la causa de la liberación nacional.

Y es a 188 años de la gran gesta que la hermana Patria ecuatoriana se incorpora al ALBA: ¡a 188 años de Carabobo seguimos peleando, ahora por nuestra segunda y definitiva independencia y el ALBA es nuestro proyecto, nuestra cartilla de dirección!

El ALBA se fortalece al sumar al Ecuador bolivariano a la batalla por la unidad fraterna de nuestros pueblos. Una causa que siente como propia el presidente Rafael Correa.

La palabra de Raúl Castro nos da una pista, cuando en la Cumbre del Alba en Cumaná el pasado abril afirmó lo siguiente: "Nuestras naciones no tienen la capacidad, por sí solas, de transformar el orden económico internacional, pero sí el poder de sentar nuevas bases y construir sus propias relaciones económicas".

Para seguir con el hondo significado histórico de la semana que entra, recordemos que tres años antes de la Batalla de Carabobo, un 27 de junio de 1818, en la Angostura recién liberada y en respuesta a la macarrónica Gazeta de Caracas, órgano vocero de las fuerzas realistas, y al calor de la Patria que ya tenía rostro y con la impronta política de Bolívar nace el Correo del Orinoco.

¡Fue el inicio de la batalla comunicacional! "Somos libres, escribimos en un país libre, y no nos proponemos engañar al público", decía en la primera página en su primer número del Correo del Orinoco. Así de clara era la principal propuesta que se planteaba en sus líneas, así de claro debe ser el sentido de nuestra batalla comunicacional. El ejemplo del Correo del Orinoco está más vivo que nunca: en especial, yo lo siento vivo en nuestros medios comunitarios.

Ahora más que nunca la artillería del pensamiento pasa a primera línea y es competencia de todas y todos. Esclarecer lo que ocurre, darle el justo lugar que le corresponde a la información, a la realidad cotidiana.

Más aún cuando el asedio total y permanente de la plataforma mediática transnacional continúa con su sostenido proceso de distorsión y deformación.

Por eso, esta semana estaremos celebrando activamente los 191 años de la salida del primer número del Correo del Orinoco: se inicia la semana de la artillería del pensamiento. Una semana de discusión, crítica y propuesta para seguir avanzando hacia el modelo de comunicación e informativo que queremos.

¿Cómo pretenden proclamarse "independientes" los medios privados cuando la agenda belicista escala a los niveles de irresponsabilidad y engaño de ahora? Nos acusan, sin fundamento alguno, de invadir la patria potestad, de secuestrar a los niños y de disolver a la familia venezolana.

¿Y qué podemos decir de la basura audiovisual y escrita que invade y secuestra la subjetividad de esos niños que pretenden defender? ¿Qué decir del verdadero discurso de fondo, como lo es la preservación de la educación para la dominación, de formar a nuestras niñas y niños para ser propietarios y explotadores? ¿Qué dicen del estrago cultural que provocan todos los días?

Queremos un proyecto educativo para hacer Patria, no para entregarla ni venderla al mejor postor.

Fomentar el pánico como vía de dominación, administrar la ignorancia: he ahí lo que no ha dejado de hacer la oligarquía.

Bien lo dijo en reciente artículo Roberto Hernández Montoya con el tono que lo caracteriza:

"Esta ridiculez la profirieron ya cuando la Revolución Rusa, la República Española y la Revolución Cubana. Ella condujo en Cuba a una solución no solo falsa sino monstruosa: una operación masiva, dirigida por la CIA, para sacar de la isla y de sus familias a más de catorce mil niños, que hoy son adultos sumidos en un limbo de identidad, porque no son ni cubanos ni gringos ni tienen familia ni nada y con un trauma emocional irreversible. Para no perder a sus hijos perdieron a sus hijos... El pánico embrutece ".

La vía venezolana hacia el socialismo es una propuesta histórica, política, social y económica en construcción teórica y práctica. Construcción colectiva para que el país la haga suya. El socialismo es una opción real y viable. Lo que es inviable es el dualismo esquizofrénico entre lo político y lo social que está en la base del capitalismo. En este sentido, la vía venezolana hacia el socialismo supone una transformación a fondo de la estructura económica para viabilizar una mejor redistribución de la riqueza social que pertenece a todos y a todas. Ello supone distintas formas de propiedad.

Los latifundios mediáticos han pretendido sacralizar a la propiedad privada e, incluso, han hecho de ella la prueba irrefutable de si existe o no existe libertad. Es propio del capitalismo, desde sus orígenes, privilegiar al tener sobre el ser; subordinar el ser al tener.

Recordemos a nuestro Robinson, que mucho antes que Marx ya visualizaba cómo el capitalismo iba a pervertir el derecho de propiedad:

"...para convertir la USURPACIÓN en posesión (natural ó civil)-la posesión en propiedad-y, de cualquier modo, GOZAR con perjuicio de tercero (sea quien fuere el tercero), a título de LEGITIMIDAD (y la legitimidad es un abuso tolerado)".

Contra la perversión capitalista no hay otro remedio: ¡El socialismo!

¡Venceremos!

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Las Líneas de Chávez: ¡Como Sucre en Ayacucho!


Por Hugo Chávez Frías:

En Venezuela estamos transitando por un territorio nuevo: el territorio socialista

Allá en San Cristóbal y Nieves, tierra caribe y extensión del África negra, me tocó decirlo, en el marco de la VI Cumbre de Petrocaribe y hoy quiero repetirlo una vez más: estamos enfrentados y confrontados a unas circunstancias tan exigentes que demandan de nosotros, sin excepción alguna, toda nuestra atención, conocimientos y esfuerzo en la búsqueda de soluciones verdaderas y conjuntas para superar la gran crisis de crisis que actualmente azota a la humanidad entera.

Es en este sentido que quiero recordar una vez más a nuestro compañero infinito, nuestro comandante heroico, el Che Guevara, cuando por allá en 1964, en carta a Charles Bettelheim, decía: "Un poco más avanzado que el caos, tal vez en el primero o segundo día de la creación, tengo un mundo de ideas que chocan, se entrecruzan y, a veces, se organizan".

De lo que se trata, y así lo he interpretado, es de ponernos uno, dos, tres y cuantos pasos sea necesario dar, delante del caos; sí, pero a través de las ideas de todos y la praxis fundada en ellas, como respuesta alternativa a la gran barbarie que hace aguas junto con el modelo civilizatorio dominante, y que a todos nos afecta.

Este fue el espíritu dominante que impregnó el ánimo de quienes asistimos a San Cristóbal y Nieves: dar otro paso más, delante del caos, porque "nuestras naciones no tienen la capacidad, por sí solas, de transformar el orden económico internacional, pero sí de sentar nuevas bases y construir sus propias relaciones económicas", como ya lo había dicho desde Cumaná el Presidente cubano, nuestro compañero Raúl Castro.

Petrocaribe es una de esas nuevas bases, para construirnos de nuevo y levantar cada día más alto las banderas de nuestra dignidad, libertad y grandeza caribeñas. Tres propuestas presentó Venezuela para su consideración y estudio: la primera, relacionada con la soberanía alimentaria de nuestros pueblos.

Las urgencias al respecto hacen impostergables las tareas a realizar: "Producir alimentos, ciencia y dignidad", como decía Kléber Ramírez. ¡Soberanía alimentaria!, es lo que debemos perseguir y ello implica cambiar nuestros patrones y relaciones de producción y consumo. Segundo, trabajar sobre el mapa de las potencialidades y planificar encadenamientos productivos, rompiendo las fronteras de cada país, cierto, pero para expandirlas en esta Patria Grande que conformamos entre todos. Y tercero, la creación de una moneda para la integración. Ahora más que nunca en Petrocaribe tenemos que parir las armas contra la exclusión y la pobreza.

Si el socialismo es, como señala Rosa Luxemburgo, "un producto histórico, surgido de sus propias experiencias, en el curso de su concreción", no hay dogma, receta o fórmula que sirvan para implantar su dinámica. De allí la importancia central del ejercicio crítico colectivo y permanente: la crítica no tiene sustitutos y es indelegable.

La crítica garantiza la fluidez que el socialismo necesita en el curso de su concreción: si la crítica fuera desplazada por el dogma, éste se estancaría irremediablemente.

El socialismo, lo sabemos, no puede decretarse: tiene que construirse y crearse colectivamente. Es la capacidad crítica y creadora, constructora y liberadora del pueblo, la que le da vida a una nueva sociedad.

Tiene plena vigencia esta caracterización del socialismo de la gran Rosa:

"Territorio nuevo. Miles de problemas. Sólo la experiencia puede corregir y abrir nuevos caminos. Sólo la vida sin obstáculos, efervescente, lleva a miles de formas nuevas e improvisaciones, saca a la luz la fuerza creadora, corrige por su cuenta todos los intentos equivocados".

En Venezuela estamos transitando por un territorio nuevo: el territorio socialista. Tenemos miles de problemas acumulados y por resolver: es la nefasta herencia del modelo capitalista. Y si, como dice Rosa Luxemburgo, es la experiencia la que puede corregir y abrir nuevos caminos, ésta, la experiencia, es sustantivamente crítica.

El socialismo no está exento de intentos equivocados, de errores. Pero si el socialismo se decretara, esto es, si deviniera en dogma, receta o fórmula, los intentos equivocados, los errores, no se corregirían verdaderamente y terminarían multiplicándose.

Bienvenidos, entonces, todos los espacios de discusión crítica sobre nuestra experiencia socialista.

Y bienvenidos esos miles y miles que constituyen ese espacio crítico por excelencia que es y debe representar toda juventud que asuma su condición de revolucionaria, el máximo escalón al cual puede aspirar cualquier humano, para decirlo con el Che. Qué alegría más inmensa saber que después de las jornadas organizadas por el PSUV, que finalizan este domingo, tengamos noticias ciertas de que se han inscrito más de un millón de jóvenes. Sangre nueva, fuego renovador, vocación socialista en el sagrado terreno de la Patria.

A ustedes muchachas y muchachos, mis palabras de bienaventuranza y de compromiso con el porvenir. Sé que con su espíritu indomable el partido va en ganancia y se perfila alegre a las conquistas que nos esperan. Con su decisión nos ennoblecemos todos y todas y sepan que aquí cuentan con el espacio para fundamentar, tanto en ideas como en acción, la consolidación del empeño socialista.

De ustedes esperamos el viento fresco y el ahínco que nos ayude a seguir elevando el espíritu moral de país. De lo que se trata es de ser en definitiva humanamente nobles y dignos de sabernos soberanos. Y para eso, tienen que tener por norte la transparencia ética que debe animar a todo revolucionario.

Desde ya asuman con el pueblo venezolano la creación de una razón y una moral que nos abra el futuro. Vamos juntos, pues, a encarnar, como lo decía la pensadora española María Zambrano, "una razón y una moral que se pongan en pie con invencible impulso, una razón activa, victoriosa, arrolladora: una pureza creadora, llena de fuerza, que no tema mancharse con el contacto de la realidad, que no rehúya el combate de cada día". Bienvenidos a la casa grande del socialismo.

Después de tanto ensayo fallido en la historia humana, se suele decir con insistencia que cobijar el sueño del socialismo es una apuesta a la utopía. Sin embargo hay que advertir que detrás de esa aseveración se oculta algo muy peligroso: un desánimo que acaba en un desalmado conformismo, por un lado; y por el otro un golpe demoledor al ímpetu del carácter revolucionario que nos debe animar cotidianamente. Hace diez años aquí izamos las velas hacia la costa de la felicidad compartida. Mucho se ha hecho y falta aún mucho más, pero convenzámonos de algo que tenemos por cierto: aquí le vamos a borrar la "u" a la utopía.

Pero para derribar esa "u" de la utopía y permitirnos sembrar entre nosotros el socialismo como experiencia de vida, tenemos que detenernos en las circunstancias que marcan este designio.

Para ofrecer algunos elementos a considerar quiero basarme en unos planteamientos que esboza el filósofo mexicano Adolfo Sánchez Vázquez en su libro Entre la realidad y la utopía.

Pensar y aventurarse a concebir el socialismo pasa por darle respuesta a puntuales apremios: el quién, el dónde, el cómo y el sobre qué del socialismo. Hasta ahora yo he preguntado con insistencia dónde está el socialismo, pero a la luz de este pensador es necesario ampliar el campo de interpretación.

Es vital en primera instancia saber de qué debe estar poblada la calidad humana de quienes harán posible el socialismo. Cuál es el perfil ético, la conformación cultural y espiritual de los hombres y de las mujeres que asumen el reto con la historia de ir haciendo cada día realidad el soberano ejercicio del poder popular. Esto es crucial ya que para nosotros el ser humano es alfa y omega en nuestro empeño. En este sentido contamos con una enorme ventaja: el legado libertario de nuestros fundadores en donde podemos hallar el carácter y la ética como fundamentos no sólo de la venezolanidad, sino además del espíritu transformador de la historia.

A la par en segundo lugar, hay que afinar con precisión dónde, en qué contextos estamos llamados de manera urgente a ir instaurando el socialismo. Sobre esto ningún espacio debe sernos ajeno.

Todo ámbito en el que podamos elevar los principios socialistas debe ser poblado del ejercicio real y encarnación socialista. Hay que irrigar con espíritu y práctica de justicia las fábricas, los campos, los centros pesqueros, las industrias, las universidades y liceos, la calle, el barrio, la vereda, que no haya rincón donde no esté en marcha una iniciativa socialista.

Todos y todas que, aquellos y aquellas que, de cuerpo y alma, compartamos la impostergable necesidad histórica de dejarles a nuestros herederos una Patria ciertamente socialista debe convertirse en un combatiente incansable de esta batalla por la vida.

No es menos importante, en tercer lugar, seguir insistiendo en las formas, en el cómo, que hemos venido adelantando con la consolidación de los consejos comunales y el nacimiento de las comunas socialistas; en esta estrategia organizativa debemos concentrarnos hasta hacer de ella el cauce de los cambios culturales que nos vayan acercando al horizonte socialista.

He aquí el corazón en el que gran parte del esfuerzo debe profundizarse: el ejercicio diario cada vez más determinante y decidido de concebir y abrir las puertas al poder en manos del pueblo. Sólo dando poder al pueblo se hará justicia.

Y por último, en cuarto lugar, es necesario tener siempre presente qué es lo que debe ser transformado en la transición al socialismo, sobre qué actúa. Sin duda que debemos movernos hacia el desmantelamiento definitivo de todas aquellas formas de opresión que tan arraigadas están en las herencias que aún viven en el orden capitalista que nos envuelve, ya estén presentes en la posesión de los medios de producción o en el criminal manejo de los modos y relaciones de trabajo que conforman el esquema productivo dominante.

Tenemos que reparar en este sentido tanto en las formas opresivas materiales como en las imaginarias y culturales. Avanzar hacia el socialismo supone ir despejando de dominación todos aquellos ámbitos humanos para que reine en ellos la autonomía plena y la real independencia.

Finalmente, creo pertinente pensar en un aspecto que no contempla Sánchez Vázquez y sobre el cual he venido adelantando algunas reflexiones: ¿Cuánto tiempo nos ocupará crear las condiciones de vida socialista? Y respondo sin duda de ningún tipo: se nos irá toda la vida en esta tarea sublime.

Sin embargo, aprecio como una necesidad impostergable ir haciendo coincidir las acciones con los horizontes marcados por el tiempo humano, este que nos ha tocado vivir. Distinguir lo urgente de lo necesario para ir dándole sentido al destino socialista.

No nos podemos permitir demoras en este empeño, juntos debemos apurar los cambios y tener siempre presente que las conquistas que nuestro pueblo exige como una exigencia sagrada, no aguantan más postergaciones.

"En la demora está el peligro", nos recuerda el general presidente, mártir del pueblo ecuatoriano, Eloy Alfaro.

A la ofensiva siempre, a paso de vencedores.


¡Como Sucre en Ayacucho!
¡Patria, socialismo o muerte!
¡Venceremos!
Hugo Chávez Frías

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Las líneas de Chávez: La Batalla de San Pedro Sula


Por Hugo Chávez Frías:

Llegó el mes de junio. Hace 150 años exactos, por estos días, estaba en pleno apogeo la Guerra Federal y Ezequiel Zamora había logrado establecer su puesto de comando revolucionario en Barinas, dirigiendo desde allí no sólo las acciones militares contra las tropas oligarcas, sino también las medidas de gobierno. Era el año de 1859 y ya las ideas socialistas corrían como pólvora por Europa y llegaban con fuerza a estas tierras suramericanas y caribeñas. Recordemos que habían pasado ya más de 10 años desde que Carlos Marx y Federico Engels publicaran el Manifiesto Comunista. Las consignas zamoranas constituyen sin duda componentes básicos en la tremenda tarea que hoy tenemos por delante los revolucionarios venezolanos, cual es la de seguir dándole sustento ideológico radical, es decir, con nuestras propias raíces, al proyecto socialista en marcha: "Tierras y hombres libres, elección popular y horror a la oligarquía".

Dice J. E. Ruiz Guevara en su obra "Zamora en Barinas" que el 8 de junio de aquel año (1859) "El General Zamora sigue en Barinas; dicta decreto sobre el pabellón nacional:

Ezequiel Zamora

General de División y Jefe de Operaciones de los estados de Coro y Occidente

Decreto:
1º - El pabellón de los Estados Federales es el mismo de la República con la diferencia que en la faja amarilla llevará 20 estrellas azules que simbolizan las 20 provincias que forman la Federación Venezolana.

2º - El escudo de armas de los Estados Federales será el mismo de la República con la diferencia que en el campo de oro las cornucopias serán vueltas hacia arriba y en la parte superior de la orla llevará la inscripción "Federación Venezolana".

3º - El presente decreto regirá hasta que la constituyente determine lo conveniente.

Dado en Barinas a los 8 de junio de 1859. Año 1º de la Federación.

Ezequiel Zamora"

¡Ezequiel Zamora tenía en sus planes políticos convocar "la constituyente"! Sólo que siete meses y cinco días después, caería asesinado en San Carlos de Cojedes y con él se iría a la tumba la revolución campesina y popular.

El tiempo siguió su curso y ahora tenemos siglo y medio transcurrido sobre el campo de batalla venezolano, latinoamericano, caribeño y mundial. Quién lo duda, el mundo ha acelerado su marcha comenzando este siglo. El capitalismo y su modo de control metabólico social, el capital, han caído en una crisis total, una vez que sus múltiples contradicciones se han disparado con impactos demoledores sobre sus bases paradigmáticas.

Pasemos "revista al horizonte", como solíamos decir por aquellos días cuando desplegábamos nuestro batallón de tanques "Bravos de Apure", en las inmensidades arenosas de la Guajira venezolana. ¡Ah, qué días aquellos los de la forja patria!: San Pedro Sula y la batalla por la dignidad de nuestros pueblos, por la reivindicación de la querida patria cubana, de su revolución, de su pueblo, de Fidel, su gigantesco líder. "Nunca se había visto tanta rebeldía", escribió Fidel, más bien disparó, casi desde la Sierra Maestra.

En verdad les digo que, además, nunca se había visto tal nivel de coordinación entre tantos gobiernos de nuestra América. Como núcleo central del esfuerzo estratégico y diplomático, los seis países del ALBA, que además de Alternativa, ya ha pasado a ser Alianza Bolivariana; y con nosotros, la acción coordinada de muchos otros países amigos del ALBA y amigos de Cuba.

Ya el ALBA no puede ni podrá ser ignorada en lo adelante, como se había pretendido hasta ahora. Desde la cumbre de Cumaná y su valiente declaración, rechazando fuertemente por una parte la arbitraria y antihistórica exclusión de Cuba y por la otra, exigiendo una urgente discusión acerca de la gran crisis mundial generada desde los Estados Unidos y que tanto está impactando a los pueblos de nuestra América; hasta la reunión de cancilleres en Caracas, pocos días antes de la Asamblea General de la OEA en Honduras, demuestran una sólida voluntad política de los Albagobiernos para actuar de manera coordinada ante los acontecimientos mundiales. Y en San Pedro Sula la batalla fue tan dura como hermosa. A pesar de que fui obligado por las circunstancias a quedarme en mi puesto de mando, lo cual fue aprovechado por los pitiyanquis para generar una serie de rumores sobre mi salud, no me perdí un solo detalle, una sola jugada de ataque, de defensa o de contraataque (este último es mi movimiento preferido) de aquel combate. No era poca cosa lo que estaba en juego en aquellas tierras centroamericanas, donde han comenzado a resonar de nuevo y con qué fuerza las voces de Sandino, de Farabundo y de Morazán, para espanto de las oligarquías peleles, como solía decir el General de Hombres Libres al frente de su "pequeño ejército loco".

A punto estuve de salir el lunes primero de junio por la noche hacia San Pedro. Sin embargo, después de evaluarlo con nuestros aliados, el destacamento bolivariano de vanguardia, bien comandado por el canciller Nicolás Maduro, no lo consideró necesario. Así que los rumores continuarían: "Chávez está perdido. No aparece". Confieso que esa noche no dormí, recibiendo informaciones y evaluando los diversos escenarios que pujaban por asomar, en una pugna que lleva ya casi doscientos años y en la que se consumió por cierto, íntegro, nuestro padre Bolívar. "Si la América no se llama al orden y a la razón, un nuevo coloniaje legaremos a la posteridad", decía con su angustia que nos dejó como herencia, por allá en 1829, desde su soledad luminosa, el general caraqueño. Amaneció el martes dos de junio, llegó un mensajero de La Habana con información muy valiosa y notas de Fidel. Una de ellas, firmada en La Habana esa noche a las 7 y 30 p.m., dice: "Querido Hugo: me alegraría mucho una respuesta como la que sugieres si se da la situación que prevés. Te transmití lo que conozco por mis análisis y alguna información de que dispongo. Sería egoísta de nuestra parte solicitar tanta solidaridad. La bandera moral se elevará hasta lo más alto de su mástil. Te seguiré comentando por esta vía u otra más adecuada de acuerdo a su contenido, cualquier noticia de interés en estos días. Un fuerte abrazo. Patria, Socialismo o Muerte. ¡Venceremos! Fidel Castro Ruz".

Luego, un poco más tarde, cuando el sol levantaba ya sobre la media mañana caraqueña y los dos soberbios gallos que me regaló, siendo indefensos pollitos, alguien a quien quiero mucho, se habían cansado ya de cantar, "tejiendo la mañana" como diría el poeta pernambucano, recibo llamada de Nicolás, utilizando los códigos que me dejó Pancho Arias con su letra inconfundible de más de 20 años de claves y desenclaves, de códigos y de estratagemas. La batalla diplomática, que tiene mucho de sicológica, había comenzado. "El Sr. sensible lanzó su propuesta. Apoyo inmediato y resuelto de negro, blanco y rojo. Contrapropuesta activada con fuerza. Hay clima de sorpresa. Río revuelto de repente. Cumaná suena con fuerza. Treinta y tres se mantiene en silencio. QAP. Seguiré informando". Y así fue toda la tarde. Se trancó el juego, como lo teníamos previsto y nombraron una comisión especial, ante la intensa ofensiva que hizo imposible a quienes lo pretendieron excluir el tema de Cuba de la agenda OEA. ¡Durante cuarenta y siete años consecutivos lo habían venido logrando! En aquella comisión estaban, por cierto, Estados Unidos y Venezuela, entre otros países, todos muy importantes en el tablero estratégico.

La comisión se encerró a deliberar. Sobre el tapete, más allá de algunos matices, dos posiciones. La una, defendida con furia por Estados Unidos y Canadá: "Condicionar a Cuba". La otra, defendida con pasión por el ALBA: anular la infame resolución contra Cuba y sin condiciones. Media noche y el juego trancado.

Sigo en contacto con Nicolás. En algún momento me atiende su ayudante, pues está en pleno debate. Puedo oír a lo lejos la intensidad de las discusiones. Al final, en plena madrugada, con la luna creciente en el medio cielo, los gallos durmiendo y Caracas sumida en el silencio, evaluamos. Ya Chávez "había salido" y junto a los trabajadores de "Ciudad Caribia" y los consejos comunales de Gramovén, de Federico Quiroz y El Limón pulverizamos los rumores de infarto, influenza, diarrea y no sé cuántas cosas más nacidas de la mente, esa sí verdaderamente enferma y sin remedio, de la oligarquía pitiyanqui. Y ya había llegado a Miraflores un nuevo mensaje de Fidel: "He estado oyendo y teniendo noticias de ‘allá' (evidentemente Fidel no logró acceder a las claves de Nicolás y Arias Cárdenas; habrá que cubrir esa falla en el futuro). He visto muy bien a Maduro. Hay que seguir fortaleciendo las posiciones. No debemos ceder un milímetro. Es como la cortina o muro de contención de una presa; si se quiebra por un punto, todo se derrumba. Los amigos de la Batalla de Pichincha (Nótese de nuevo la falla en las claves fidelianas, pues evidentemente se refiere a Correa y a Evo) están como Sucre en Ayacucho". A esa hora, sin duda, se perfilaba el escenario que habíamos previsto como más probable: no habría acuerdo, por tanto la cumbre quedaría sin resolución o documento final. Las consecuencias serían impredecibles, aunque una de ellas era inminente: la OEA saldría de allí dividida y con un misil en su línea de flotación. Le respondo a Fidel, recordando los soldados soviéticos en Stalingrado: "No hay tierra para nosotros detrás del Volga", "no hay planes de repliegue".

Amanece y empezamos a notar algunos signos de desespero en filas contrarias. "Hillary se fue a El Cairo con Obama", dicen los cables, pero ya nosotros claro que lo sabíamos. Otros cancilleres comenzaron a retirarse. Era el momento de la ofensiva final del ALBA con nuestros más sólidos amigos. Las palabras de Fidel resuenan en mis oídos: "Es como la cortina de una presa; si se quiebra por un punto, todo se derrumba". Y esta máxima terminó cumpliéndose, pero en las filas que defendían la posición contraria. A media mañana, nos dejamos de claves, Fidel llama al teléfono y conversamos directamente no menos de tres veces; llamo a Evo y a Correa, hablo con Daniel y con Zelaya; de nuevo con Nicolás... ¡Lo logramos!

Prendo el televisor, busco Telesur y allí está la bella cancillera hondureña Patricia Rodas con cara de victoria. Lee la resolución con intensa emoción. Veo los rostros de Zelaya, de Daniel, de Nicolás, de Jorge Taiana, de Choquehuanca, de Falconí. Me imagino a Fidel... y recuerdo su profecía: "La historia me absolverá".

Sí, Fidel, querido compañero, camarada infinito, no sólo a ti, sino a tu pueblo, a la Revolución Cubana, a sus mártires, a todos, a todas, la historia, que ahora retorna hecha llamaradas de pueblo en resurrección, ¡os absuelve, en vida y delante del mundo!

Mientras tanto, sigamos cantando con el ALBA:

¡¡Patria, Socialismo o Muerte!! ¡¡Venceremos!!

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Las Líneas de Chávez: Bolívar y “la Misteriosa Incógnita…”


Por Hugo Chávez

Es asombroso el cómo y el cuán hondo hurgó nuestro padre Bolívar en la búsqueda de la esencia revolucionaria. O para decirlo con él y como él, en "el despeje de la misteriosa incógnita del hombre en libertad". Y en esta monumental tarea adelantó sus pensamientos a los de grandes intelectuales y filósofos de estos dos siglos transcurridos. Y resulta también asombroso cómo sus ideas más avanzadas forman una gran vertiente cuyas aguas van a parar a ese maravilloso río que se llama el socialismo.

Ocurre así, exactamente, con el tema de la igualdad. Hagamos un recorrido de casi doscientos años, para constatarlo.

El pensador brasileño Theotonio Dos Santos en su obra Concepto de clases sociales (Ed. El Perro y la Rana), dice: "Tiene que ser parte de la ideología burguesa la representación de la sociedad burguesa como conjunto básico de individuos, que pueden diferenciarse en agregados (...) esta forma de representación expresa exactamente el interés esencial de la burguesía de ocultar el carácter de clase de su sociedad y postular su sociedad como ofreciendo oportunidades iguales a todos los individuos".

Igualdad de oportunidades, cierto, pero sustentada en una cada vez más creciente desigualdad de poder económico, jurídico y privilegios materiales que reproducen sobremanera la desigualdad de condiciones.

Ciento veinte años antes, Carlos Marx lo decía en la Crítica del programa de Gotha, escrita en 1875: "Paradójicamente, lo que aparece como fin del socialismo es, precisamente, el desarrollo integral de la desigualdad entre los hombres, de la desigualdad de sus aspiraciones y capacidades, de la desigualdad de sus personalidades. Pero esta desigualdad personal no significará ya diferencia de poder económico; no implicará ya desigualdad de derechos o privilegios materiales. Sólo podrá extenderse en un clima de igualdad económica y material".

Y nuestro Bolívar, cincuenta y seis años antes que Marx, lo señalaba con meridiana claridad desde Angostura, en 1819: " Mi opinión es, legisladores, que el principio fundamental de nuestro sistema depende inmediata y exclusivamente de la igualdad establecida y practicada en Venezuela (...). La naturaleza hace a los hombres desiguales en genio, temperamento, fuerzas y caracteres. Las leyes corrigen esta diferencia porque colocan al individuo en la sociedad para que la educación, la industria, las artes, los servicios, las virtudes, le den una igualdad ficticia, propiamente llamada política y social. Es una inspiración eminentemente benéfica, la reunión de todas las clases en un estado, en que la diversidad se multiplicaba en razón de la propagación de la especie. Por este solo paso se ha arrancado de raíz la cruel discordia. ¡Cuántos celos, rivalidades y odios se han evitado!".

¡Estas son las razones por las cuales, mientras más estudiamos la historia de las ideas, mientras más profundizamos y comprendemos a los grandes pensadores de y por la humanidad, desde Cristo hasta Fidel, cada día, con mayor fuerza y arraigo, nuestra Revolución es más Bolivariana que nunca!

Cristo he dicho. Y Cristo digo, sin duda.

Era Jesús un verdadero pensador socialista. Y algo más importante, fue un consecuente luchador socialista hasta su último canto: "Todo está consumado".

De una vieja enciclopedia que me acompaña desde mis días de teniente del Batallón Blindado Bravos de Apure, en aquellos días en que un pequeño grupo de jóvenes oficiales patriotas del Ejército comenzábamos a crear las primeras células del Movimiento Bolivariano, extraigo lo siguiente:

"En tiempo de gran tirantez interna y externa, a la vista de la creciente miseria de los pobres y la máxima concentración de la riqueza en pocas manos, aparecieron los grandes profetas y exhortaron a la reversión de aquellas condiciones. En el año 765 antes de Cristo, apareció el más antiguo y acaso el más grande de aquellos profetas, Amós, y lanzó en nombre de Jehová su maldición contra los ricos:

‘Quiero enviar a Judá un fuego que aniquilará los palacios de Jerusalén... por ello, porque vendieron al justo por dinero y al pobre por un par de zapatos. Meten la cabeza de los pobres en el barro e impiden el paso de los míseros' (Amós, 2, 5/7)".

Y más adelante se puede leer:

"Idénticos tonos hallamos en Oseas y, sobre todo, en Isaías: ¡Ay de aquellos que añaden una casa a otra y un campo a otro, hasta que deja de haber espacio y ellos poseen sólo la región! (Is., 5, 7)".

Y luego llegó Jesús a condenar a los ricos. He aquí el Sermón de la Montaña:

"Sed bienaventurados vosotros, los pobres, porque vuestro es el reino de Dios. Sed bienaventurados vosotros, los hambrientos, porque seréis hartos. Sed bienaventurados vosotros, los que lloráis, porque reiréis... Pero, por contra, ¡ay de vosotros, los ricos!, porque tenéis lejos vuestro consuelo. ¡Ay de vosotros, los que estáis hartos!, porque pasaréis hambre. ¡Ay de vosotros, los que aquí reís!, porque lloraréis y aullaréis". (Luc., 6, 20-25).

A ti, compatriota, hombre, mujer, joven, que me lees en estas líneas de domingo, el último día de este mes de mayo; te digo: ¡El que tenga ojos que vea y el que tenga oídos que oiga!

El capitalismo pregona a los cuatro vientos la no existencia de clases ni desigualdad alguna, porque existe una supuesta igualdad de oportunidades que garantiza todos los goces, privilegios y derechos a todas las personas sobre la tierra, cuando sabemos que toda su perversidad se fundamenta precisamente en quebrar todo equilibrio posible entre legalidad y justicia, y aún más, en tiempos de crisis, al caerse las caretas, dejando al descubierto a muchos capitalistas como verdaderos capos: una costosa campaña propagandista ha sido lanzada por todos los medios de comunicación para hacer creer que nuestra Revolución Bolivariana te quitará tu automóvil, tu apartamento, bodega, arepera y cuanto tengas en justicia como propiedad, gracias a tu esfuerzo y trabajo. Pero lo cierto es que, quienes esto pregonan, son los mismos que han llegado a acaparar, literalmente, lotes de automóviles y a especular descaradamente con la venta y alquileres de inmuebles.

Si durante estos últimos diez años estos oligarcas que hacen vida en nuestro país han osado atentar contra el sagrado derecho de nuestro pueblo a la alimentación, a la educación y a la salud; no es de sorprender que por igual atentarán contra el derecho de los venezolanos a tener una propiedad, mueble o inmueble. Mientras nosotros estamos empeñados en arrancar la cruel discordia, como decía Bolívar, los medios al servicio del imperio y del sector oligárquico más corrupto del país la promueven para, precisamente, ocultar sus fechorías.

Es por esta razón que llamo al alerta y vigilancia revolucionaria, aún a aquellos compatriotas que no siendo simpatizantes de nuestra Revolución, padecen como consecuencia de la perversidad desbordada de quienes se jactan de ser sus defensores y representantes. Queda de nuestra parte seguir trabajando en el establecimiento y práctica de la igualdad, alcanzándola bajo el principio aquel: "De cada quien según sus capacidades, a cada quien según sus necesidades", principio cristiano que hunde sus raíces en el más remoto, pero vivo cristianismo primitivo.

El tiempo, el transcurrir de la historia, ha demostrado que existe un proceso de maduración de los pueblos. Que la madurez política, organizativa e ideológica de ahora, no es la misma de hace diez años; hoy existe, como nunca antes jamás un sentido común popular y venezolano, una solidaridad eterna y una forma de organizarse y de comprender su calle, su parroquia, su barrio, su caserío, su historia.

Los acontecimientos "en pleno desarrollo", como diría Walter Martínez, demuestran que los gobiernos deben acoplarse siempre a la madurez y altura del pueblo por el que trabajan. El aprendizaje es permanente, y hemos tenidos duros pero valiosos aprendizajes. Venezuela ha construido una historia de dignidad y de lucha, a pesar de tantas adversidades, y los hechos han demostrado el grado de madurez de este pueblo, madurez para gobernar y decidir por el pueblo mismo. ¡Estamos confirmando los poderes creadores que el gran Aquiles Nazoa reconoció en nosotros!

Ha llegado el momento de darle sustancia, fuerza y movimiento a la democracia comunal, la democracia comunera de Kléber Ramírez. La nueva etapa que ahora comienza en Venezuela, desarrollando una estrategia centrada en "producir alimentos, ciencia y dignidad" y fortalecer el dinamismo de la democracia participativa, socialista. Ha llegado la hora en que la comunidad comience su tránsito hacia un ejercicio pleno de poder y responsabilidad política. Tenemos camino andado, falta por caminar, pero ahí vamos, creando, como diría Mészáros en El desafío y la carga del tiempo histórico: "La creación de una sociedad verdaderamente equitativa exige el derrocamiento radical de las jerarquías estructurales explotadoras establecidas durante miles de años".

Pero el modelo de comuna debe ser nuestro, debe surgir del saber popular, de la esclarecida comprensión de su territorio, de su vínculo con su historia y su nación. De lo que hace que nos llamemos pueblo venezolano.

Dinamizar la estructura de los consejos comunales, todas las mesas técnicas, incrementando su potencia participativa; hacer de la comunidad razón de Estado, ese es el camino. Siempre junto a Simón Rodríguez, a Bolívar.

"Si de nuestra historia no sacamos ninguna lección dinámica, no hay por qué suponer que la encontraremos en otra parte" dice ese gran maestro y bolivariano Augusto Mijares: se trata de concientizar "lo afirmativo venezolano".

Tenemos en la historia grandes ejemplos que deben servirnos de referencia objetiva. La Comuna de París, la experiencia de las comunas agrarias en China, los comuneros indígenas venezolanos, colombianos y paraguayos, modelos que ofrecen claves para que nosotros hagamos ahora lo nuestro, siendo originales, como sostenía el Maestro socialista de América, Simón Rodríguez, quien por igual proponía una original Toparquía para nuestra América. Pero algo es cierto, y lo dijo Lenin en un breve artículo llamado En memoria de la Comuna: "La causa de la Comuna es la causa de la revolución social, es la causa de la completa emancipación política y económica de los trabajadores, es la causa del proletariado mundial. Y en este sentido es inmortal".

Comuneras y Comuneros bolivarianos y socialistas: continuemos despejando "La Misteriosa Incógnita...".

Con Cristo, con Bolívar, con Fidel:
¡Venceremos!

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Las líneas de Chávez: Aló, el Sur también existe


Por Hugo Chávez

Aló, el Sur también existe

Canto oriental, canto amigo
canto mil veces cantado
suena el clarín de los gallos
cuando la mañana viene
y como dice Benedetti
el canto no se ha acabado

Con estos versos de un cantor del pueblo nuestro, Alí Primera, quiero honrar de nuevo la memoria de otro cantor del pueblo, nuestro poeta y camarada Mario Benedetti, voz y conciencia nuestroamericana. Eso fue, es y será por siempre nuestro amado maestro: canto oriental, canto amigo, canto mil veces cantado, canto de nunca acabar, clarín de todos los gallos anunciando infinitos amaneceres para esta Patria Grande de todos.

Benedetti fue un hombre comprometido plenamente con el socialismo, la voz que siempre se encargará de recordarle al mundo que el Sur también existe.

Nuestro Sur, ahora más que nunca, existe y existirá: tal vez sea nuestro homenaje más sincero al poeta el hecho mismo de que la mala nueva de su partida nos sorprendiera precisamente más allá de las pampas, en el corazón de la Patagonia argentina: allá estábamos, avanzando en el fortalecimiento del eje Caracas-Buenos Aires, carril central de la geopolítica integradora para hacer realidad el proyecto de la gran potencia suramericana.

Como una espiral que todo lo devora, la "crisis perfecta" del capitalismo global sigue avanzando a pasos agigantados, y no sabemos a dónde llegará ni cuándo parará. Sabemos, eso sí, que los remedios y tratamientos anunciados por los países más poderosos del Norte, con su arquitectura financiera y sus políticas hegemónicas, no lograron superar las grandes contradicciones desatadas en el seno del imperio capitalista mundial y que hoy constituyen un verdadero azote mundial.

¿Cuál será entonces, debemos preguntarnos, el verdadero y eficaz remedio para tamaña enfermedad mundial?

No tengo la menor duda y por tanto lo afirmo categóricamente: es Bolívar el principal portaestandarte de las fórmulas salvadoras, es Bolívar el baquiano mayor que se ha colocado de nuevo en vanguardia, doscientos años después.

Desde el Monte Sacro, a las afueras de Roma, comenzó a decirlo, aquel 15 de agosto de 1805 (¡Tenía apenas 22 años recién cumplidos!): "Este pueblo ha dado para todo (refiriéndose a Roma y a su imperio), menos para la causa de la humanidad... pero para la emancipación del espíritu, para la extirpación de las preocupaciones, para el enaltecimiento del hombre y para la perfectibilidad definitiva de su razón, bien poco, por no decir nada".

Y luego continúa perfilando su utopía, que convertirá en juramento y en razón de vida: "La civilización que ha soplado del Oriente ha mostrado aquí todas sus fases, ha hecho ver todos sus elementos; mas en cuanto a resolver el gran problema del hombre en libertad, parece que el asunto ha sido desconocido y que el despeje de esa misteriosa incógnita no ha de verificarse sino en el nuevo mundo".

Su pensamiento es profundo, intenso, filosófico, hasta matemático. Y va perfilando desde entonces y hasta hoy, las soluciones a la "misteriosa incógnita".

Trece años después, desde las riberas del Orinoco y en plena guerra de liberación, Bolívar le escribe al Supremo Director de las Provincias Unidas del Río de la Plata, Sr. Juan Martín Pueyrredón, ahora sobre el propio y gigantesco teatro de operaciones, de cuyas profundidades emergía un gran parto histórico: "Cuando el triunfo de las armas de Venezuela complete la obra de su independencia, o que circunstancias más favorables nos permitan comunicaciones más frecuentes y relaciones más estrechas, nosotros nos apresuraremos, con el más vivo interés, a entablar, por nuestra parte, el pacto americano; que, formando de todas nuestras repúblicas un cuerpo político, presente la América al mundo con un aspecto de majestad y grandeza sin ejemplo en las naciones antiguas".

Y concluye señalando magistralmente el objetivo supremo: "La América así unida, si el cielo nos concede este deseado voto, podrá llamarse la reina de las naciones y la madre de las repúblicas".

¡Vaya qué fórmula, vaya qué baquiano, vaya qué desafío el nuestro!

Y en 1824, el 7 de diciembre, sobre el mapa vivo del nuevo mundo, del mundo nuevo, desde las alturas de Lima, Bolívar continúa inventando la fórmula salvadora, cuando convoca a todos los pueblos de las repúblicas nacientes, antes colonias españolas, al Congreso de Panamá.

"Después de quince años de sacrificios consagrados a la libertad de América, por obtener el sistema de garantías que, en paz y guerra, sea el escudo de nuestro nuevo destino, es tiempo ya de que los intereses y las relaciones que unen entre sí a las repúblicas americanas, antes colonias españolas, tengan una base fundamental que eternice, si es posible, la duración de estos gobiernos".

"Diferir más tiempo la asamblea general de los plenipotenciarios de las repúblicas que de hecho están ya confederadas, hasta que se verifique la accesión de los demás, sería privarnos de las ventajas que produciría aquella asamblea desde su instalación. Estas ventajas se aumentan prodigiosamente si se contempla el cuadro que nos ofrece el mundo político, y muy particularmente, el continente europeo".

Y concluye con una especie de profecía conminatoria que hasta hoy nos abarca, nos convoca, nos impulsa: "Si V. E. no se digna adherir a él, preveo retardos y perjuicios inmensos, a tiempo que el movimiento del mundo lo acelera todo, pudiendo también acelerarlo en nuestro daño".

No hay duda: este es el camino. Hoy apenas si tenemos tiempo, aceleremos el paso, como obligación suprema.

Hacia adentro del país, aumentemos las revoluciones de todas las máquinas en la construcción del socialismo. Y al mismo tiempo, hacia afuera de Venezuela, aceleremos todas las dinámicas integradoras. Citábamos a Perón hace unos días en Buenos Aires: "El siglo XXI nos conseguirá, o unidos o dominados".

En ese portentoso libro que es "Más allá del Capital", Mészáros, señala:

"Las crisis son entonces una conminación general que apunta más allá de la presuposición...". Se refiere a presuposición del mercado mundial como totalidad terminante, como "destino manifiesto", como inevitable fin de la historia y solución de los males del mundo, para concluir la frase con su visión futurista, transicional, socialista: "Y (las crisis son) el apremio que conduce hacia la adopción de una forma histórica nueva".

Sin duda alguna, la actual crisis mundial del capitalismo es parte del tránsito hacia esa forma histórica nueva: ¡El socialismo del siglo XXI!

Y precisamente por ese camino vamos, al estar hoy domingo, cuando estas líneas salen al aire, en Quito, esta heroica ciudad capital del Ecuador.

Aquí, donde un pueblo también bolivariano, conducido por el presidente Rafael Correa, también socialista, está en plena revolución ciudadana, bolivariana, sucrista y alfarista.

Hoy es 24 de mayo. Hace 187 años, en las filas del volcán Pichincha, aquella suma de pueblos que era el Ejército Libertador selló la independencia definitiva de todo el territorio que, por ese entonces, se llamaba Quito: aquel 24 de mayo de 1822, Antonio José de Sucre, Mariscal de América, se revelaría como un brillante estratega y un magnífico conductor de tropas. Pichincha fue el luminoso preludio de lo que, dos años después, sería Ayacucho: el dominio español en la América del Sur recibió un durísimo golpe que lo dejaría tambaleante, quedándole solamente el Perú como último reducto. Pero, más importante aún, Pichincha proyecta plenamente su vigencia en el presente suramericano: Pichincha es aquí y ahora fuente viva de inspiración para el cambio de época que nuestros pueblos están haciendo realidad. Pichincha es el compromiso irrenunciable de marchar unidos hacia el porvenir: en el horizonte ya está brillando el sol de nuestra independencia definitiva y comienza a iluminarnos con sus rayos. Y con nosotros y nosotras, van al frente Bolívar, Sucre y Manuela, para abrirnos el camino hacia la victoria final.

Esta semana que recién finaliza fue de grandes satisfacciones, allí donde nuestra industria de los hidrocarburos y metalúrgica se fortalece y alcanza todo el valor estratégico que nunca tuvo para nosotros como nación. En El Tejero, Monagas, tomamos control de las operaciones de compresión e inyección de gas en el oriente del país, y en Puerto Ordaz dimos otro gran paso al frente con la nacionalización de las metalúrgicas y una planta de cerámicas. Como lo establece nuestra Constitución, nuestro Estado se reserva el control de todas las actividades productivas que sean de valor estratégico para nuestra nación. Pero nunca, jamás, en contra de los verdaderos protagonistas de nuestras industrias de los hidrocarburos y básicas: sus trabajadores. En uno y otro sector han salido fortalecidos como consecuencia de un real y verdadero acto de justicia para hombres y mujeres que en su mayoría vivían bajo la humillante condición de "tercerizados", neoesclavismo que nos dejaron décadas de neoliberalismo. Como consecuencia de estos actos de soberanía, se despeja el horizonte para la constitución del gobierno obrero que poco a poco tomará el control de todas esas empresas. Lo dije en Puerto Ordaz, y de ello estoy convencido: así como Guayana es el Macizo Guayanés, será también el macizo donde asentar la plataforma para la construcción del socialismo con la clase obrera como vanguardia.

Aló Presidente cumplió sus primeros diez años. Gracias a todos y a todas quienes lo han hecho posible. Tú, compatriota, ustedes camaradas, le dan la vida.

Pues que viva nuestro Aló dominguero, alegre y bonito. Para seguir "despejando la misteriosa incógnita". Allá aquellos con su odio. Aquí nosotros con esta alegría.

¡Venceremos!

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Las líneas de Chávez: MADRE SANTA, MAISANTA…


Por Hugo Chávez

Día de la Madre. Nos reconocemos en el amor encarnado por las madres venezolanas: somos radicalmente fieles a su amor. Un amor que se ha transfigurado en Patria, en Revolución, en Humanidad. Madre Patria, Madre Revolución, Madre Humanidad, Madre Santa, Maisanta.

Yo quiero celebrar a todas las madres -y entre ellas a la que me dio el ser, a la autora de mis días- con la voz única de la poesía.

En la voz de Ludovico Silva a través de su extensa y estremecedora Carta materialista a mi madre. Lo de materialista, por cierto, tiene que ver con su identificación con el marxismo. Así evoca su nacimiento:

Madre, yo no sé cómo escribirte

puesto que me escribiste tú a mí mismo.

Se te abrieron las caderas

y las piernas se ampliaron como catedrales:

me pariste, según dices, a las cinco de la mañana,

la hora del alba y las resurrecciones.

Y uniendo el sentimiento por la madre y la pasión del revolucionario, continúa Ludovico:

Vida es dolor, mamá, ya tú lo sabes,

podrá no ser dolor para los dueños del capital;

éstos no sienten, tienen dinero en los nervios,

se comen a sus semejantes con dientes de oro,

buscan siempre el término medio,

son mediocres,

no andan, como tú y como yo, por los extremos.

Por los extremos se llega a la sabiduría.

Eso los haría sudar, morirse de miedo,

porque viven muertos de miedo a la vida.

Nosotras y nosotros, en cambio, estamos vivos por amor a la vida: a la nueva vida que estamos creando y que se llama socialismo.

Y a la voz de Ludovico queremos unir la de Pablo Neruda en su Canto a las madres de los milicianos muertos, escrito en pleno torbellino de la Guerra Civil Española (1936-1939):

Porque de tantos cuerpos una vida

invisible se levanta. ¡Madres, banderas, hijos!

Un solo cuerpo vivo como la vida:

un rostro de ojos rotos vigila a las tinieblas

con una espada llena de esperanzas terrestres.

Sigan ustedes, madres venezolanas, junto a todo el pueblo, empuñando esa espada llena de esperanzas terrestres: sigan dándole el más grande ejemplo de dignidad al mundo. Y a la voz de Neruda, unimos la del cumanés Andrés Eloy Blanco, en su "Maisanta, corrido de caballería", dedicado al general guerrillero Pedro Pérez Delgado, "El último hombre a caballo":

Ya Pedro Pérez Delgado

no tiene madre ni Patria

ni un retrato de la madre

ni un retrato de la Patria

lo cruzan madres con sed

lo surca una Patria tostada

pero tiene el corazón

como tapiz de sabana

y junta madre con Virgen

y junta Virgen con Patria

y cuando va a la pelea

pone a las tres

en el anca...

10 de mayo: Día de la Afrovenezolanidad. Un 10 de mayo de 1795 un grito de Libertad se extendió por toda la Sierra de Coro e hizo temblar los cimientos del régimen colonial.

Se llamaba José Leonardo Chirino el jefe de aquella gran insurrección cuyo objetivo era establecer lo que los rebeldes de la Sierra llamaban la Ley de los Franceses, esto es, la República: abolición de la esclavitud y supresión de los privilegios. Como bien lo señala Federico Brito Figueroa: era una verdadera Revolución social.

¿Quiénes siguieron a José Leonardo?: los descendientes de los loangos o minas que habían sido traídos como esclavos desde el Congo. Era la madre África que se rebelaba en Venezuela contra tanta opresión, explotación, humillación.

Aquí tenemos que recordar a nuestro Libertador y a una de las mayores frustraciones de su vida: contra todo lo que pensó, dijo y obró, la abolición de la esclavitud no pudo llevarse a la práctica. Recordemos aquellas palabras de su Discurso ante el Congreso de Angostura del 15 de febrero de 1819: ...yo imploro la confirmación de la libertad absoluta de los e sclavos, como imploraría mi vida y la vida de la República .

Precisamente quienes finalmente traicionarían a Bolívar se opusieron, desde siempre, a la abolición de la esclavitud.

Cómo no reivindicar, con Alí, la gesta de José Leonardo: José Leonardo fue / sudor de negro y cacao / cuando batía el melao / para echar al español / que después se volvió gringo / y aquí lo tenemos hoy.

En este preciso sentido somos herederos y continuadores de aquella gesta. Por eso mismo, el 10 de mayo ha sido consagrado como Día de la Afrovenezolanidad.

La batalla contra el racismo y la discriminación en todas sus formas continúa. Es una batalla mediática porque es una batalla cultural: los medios privados segregan toda clase de estereotipos racistas y pretenden blanquear la realidad venezolana, ignorando deliberadamente quiénes somos y de dónde venimos. Es la falsa conciencia que ha querido y quiere imponernos el colonialismo cultural.

La descolonización cultural de la sociedad venezolana es uno de los grandes objetivos de la Revolución Bolivariana: no olvidemos que mientras el colonialismo siga vivito y coleando en las mentes, lo viejo no terminará de morir y lo nuevo no acabará de nacer.

El PSUV inicia el proceso de inscripción y actualización de datos de su militancia. La Revolución Bolivariana ha emprendido una real y verdadera transformación de la cultura política del país. Para eso precisamente nació el PSUV.

A lo largo de estos diez años fuimos comprendiendo que profundizar la democracia, ampliando y acentuando el protagonismo del poder popular, no era otra cosa que lo que, a partir del año 2005, nos atrevimos a llamar por su nombre más auténtico: socialismo.

Una Venezuela socialista ha sido el punto cardinal hacia donde hemos querido movernos sin descanso. Socialismo como exigencia y compromiso, socialismo hecho por hombres y mujeres que son y se sienten merecedores de una dignidad cada vez más elevada, socialismo que haga justa la justicia y que iguale la igualdad, que nos pueble de virtud y de felicidad colectiva; socialismo en clave cristiana y amerindia, venezolana y nuestroamericana, obrerista y agrarista; socialismo que nos oriente a vivir de tal suerte que nada humano nos sea ajeno porque Patria es humanidad.

A partir de la gran victoria popular del 3 de diciembre de 2006, se hizo urgente la necesidad de crear una organización política que se convirtiera en instrumento y motor del pueblo como constructor del socialismo: así nació el Partido Socialista Unido de Venezuela con el fin de profundizar, política e ideológicamente, el proyecto que nos hemos trazado (en el entendido de que el partido no puede sustituir al pueblo en la construcción del socialismo).

La tarea es ardua pero su necesidad inexorable. Permítanme la imagen: las corrientes del río son a las fuerzas de las organizaciones populares lo que el partido a los cauces del mismo río. Sin cauce ni corrientes no hay río sino aguas empozadas, dispersas y sin vida.

Hago estas reflexiones a propósito de las cinco semanas que tenemos por delante: cinco semanas en las que el PSUV, a partir del viernes 8 de mayo, abre un proceso de actualización de datos e inscripción de nuevos militantes en el camino hacia el Congreso Extraordinario en el próximo mes de octubre.

Año decisivo es el 2009: año clave para acelerar el proceso de transición, trascendiendo al capitalismo cuya crisis, como sistema-mundo, es de carácter estructural; año de grandes decisiones de cara al tiempo histórico al que estamos llamados a darle consistencia socialista.

No olvidemos que las 3 R siguen vigentes: revisión, rectificación y reimpulso en todos los espacios. Comenzando por el PSUV.

En especial, es de la más decisiva importancia el reimpulso del partido en el terreno ideológico. Cada militante debe convertirse en una conciencia lúcida y vigilante, entregada al estudio y al compromiso con el socialismo, a su construcción en el día a día, alejándose tanto del dogmatismo estéril como de las edulcoradas desviaciones.

Hay y habrá mucho que reflexionar y proponer sobre el PSUV, desde esta trinchera de ideas, en las próximas semanas. Vaya, mientras tanto, la palabra de estímulo y aliento para toda la militancia del PSUV, junto con la bienvenida a los nuevos y nuevas militantes, de quien se sabe y se siente compañero de todas y todos: vamos juntos a reimpulsar cotidianamente al PSUV para convertirlo en el gran instrumento político que necesita la Revolución.

¡Patria, socialismo o muerte!

¡Venceremos!

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Las líneas de Chávez: ¡Cruz de Mayo, Cruz de Cristo!


Por Hugo Chávez

Quien no bebe en la fuente de su memoria, corre el riesgo de extraviarse en el laberinto del olvido. Si andamos huérfanos de ella, estamos condenados a emprender la marcha de nuevo cada día, como una pena eterna, al igual que los que adversaban los designios divinos en Grecia. Por eso quiero abrir las Líneas de este domingo de la Cruz de Mayo, con unas palabras de José Martí:

"Acaba el corredor y ponen el pie en la trampa, las cuerdas colgantes, las cabezas erizadas, las cuatro mortajas.

Plegaria en el rostro de Spies; en el de Fischer, firmeza; en el de Parsons, orgullo radioso; a Engel, que hace reír con un chiste a su corchete, se le ha hundido la cabeza en la espalda".

Y continúa Martí:

"Y resuena la voz de Spies, mientras están cubriendo las cabezas de sus cuatro compañeros, con un acento que a los que lo oyen les entra en las carnes: ‘la voz que vais a sofocar será más poderosa en el futuro que cuantas palabras pudiera yo decir ahora'".

Así reseña el apóstol en enero de 1888 para el diario argentino La Nación, la ejecución de los cuatro mártires de Chicago aquel luctuoso 11 de noviembre de 1887: mártires porque fueron fieles, hasta dar la vida, a la justa indignación que los llevó a rebelarse el 1° de mayo de 1886.

Día trágico aquel 11 de noviembre, herida difícil de restañar, símbolo de la memoria histórica de los trabajadores y de sus luchas: consecuencia directa de la multiplicación de los desmanes y atropellos a partir de que la Revolución Industrial, en funesto matrimonio con el capital, se entronizara en el poder. Pero la voz de Spies sigue entrando en nuestras carnes: es la voz de la dignidad de quienes han creído y siguen creyendo en un evangelio de justicia e igualdad traducido en vida: de todos aquellos que apostaron y siguen apostando a la redención terrena: de todos los leales a la vida y adversarios de la muerte.

Para nosotros, comulgando con los más elevados intereses de la humanidad, el Día Internacional del Trabajador tiene no sólo el sentido del inexorable homenaje a la memoria de la prolongada lucha de los pueblos: es reafirmación del compromiso de seguir en la brega para ver al sol del socialismo encarnado entre nosotros.

Quiero recordar las palabras de una mujer de nuestro pueblo, en la concentración de trabajadores socialistas del pasado 1° de mayo: "Hoy es el día de Juan albañil, de Juana la cocinera. Hoy es el día de su dignificación en Venezuela". Por Juan albañil y por Juana la cocinera, dieron su vida los mártires de Chicago: por Juan albañil y Juana la cocinera, por su dignificación total, es nuestra lucha.

Y como para buscar aliento en uno de los mártires de Chicago, me refiero a Albert Spies, traigo a esta página unas luminosas palabras, dichas en su defensa y en la de sus compañeros, frente al tribunal que le condenaría a muerte: "Pero si creéis que ahorcándonos podéis contener al movimiento obrero, ese movimiento constante en que se agitan millones de hombres que viven en la miseria, los esclavos del salario; si esperáis salvación y lo creéis: ¡ahorcadnos...! Aquí os halláis sobre un volcán, y allá y acullá y debajo y al lado y en todas partes fermenta la Revolución. Es un fuego subterráneo que todo lo mina".

Cruzando los tiempos de aquel Chicago hasta la Venezuela de nuestros días, tenemos que decir que nuestra Revolución Bolivariana también está atravesada por ese mismo fuego subterráneo que alentó a los trabajadores y obreros de aquella gloriosa jornada.

De allí nuestro compromiso con nuestros hombres y con nuestras mujeres que en cada jornada salen a los campos y a las fábricas a hacer Patria. A ustedes mi reconocimiento, ya que sin su incansable esfuerzo la transformación radical y revolucionaria que nos proponemos sería imposible. A ustedes que son fuerza viva, fuerza crítica y fuerza soberana de la Venezuela socialista que estamos construyendo, vaya pues mi homenaje.

La crisis económica mundial, que es una crisis estructural del capitalismo, no detendrá el avance hacia el socialismo en Venezuela.

Debemos ser un Gobierno real y verdaderamente obrerista, un Gobierno de los trabajadores y trabajadoras, en las palabras y en los hechos: no pueden haber prácticas institucionales, gubernamentales, que contradigan nuestra definición obrerista.

Primero que nada: no puede haber relación de tutela con respecto a los trabajadores dentro de la construcción de nuestro modelo socialista. No es ni al Estado, ni al Gobierno, ni al PSUV, a quienes les corresponde organizar y dirigir a los trabajadores: toca a los propios trabajadores asumir esa responsabilidad histórica, clasista, que les pertenece.

León Trotsky para definir al Estado despótico que se había consolidado con el estalinismo, lo llamaba Estado obrero degenerado. Por el contrario, un verdadero Estado obrero, de los trabajadores y las trabajadoras, debe ser capaz, no sólo de generar nuevas relaciones de producción y nuevas categorías y condiciones de tiempo y trabajo, sino de impulsar el proceso de transferencia de poder que vaya extendiendo el control de los obreros, de los trabajadores, sobre todo el proceso de producción. Ciertamente, es un proceso que lleva tiempo pero su dinámica tiene que iniciarse ya.

Tenemos que fundar y consolidar una nueva conciencia laboral que, según una gran luchadora y filósofa francesa llamada Simone Weil, debería estar marcada no por los groseros dividendos del capital ni por mezquinos intereses personalistas, sino en y por la proporción cada vez mayor de libertad. Y yo agregaría: de la auténtica libertad, esto es, la que se conquista en la batalla cotidiana contra la exclusión y la desigualdad.

¡Trabajadores y trabajadoras de mi Patria!: sepan que tienen en mí un inquebrantable aliado. Mientras en el planeta ya van apareciendo los 190 millones de desempleados que vaticinaba la OIT en el 2008, aquí estamos en una lucha sin cuartel por, para decirlo con Bolívar, la suprema felicidad social.

¡No habrá Revolución sin clase obrera!

¡No podremos profundizar la Revolución sin la clase obrera!

¡No habrá socialismo sin la participación y el protagonismo de la clase obrera!

Un gran objetivo histórico sigue pendiente: convertir a Venezuela en un país de lectoras y lectores; de lectoras y lectores activos y críticos y con sentido de pertenencia. Y a ello responde el Plan Revolucionario de Lectura que ya comenzó a establecer su dinámica creativa y liberadora por todo el territorio de la Patria, luego de su lanzamiento el pasado 25 de abril.

Se trata de leer para transformarse: para que cada hombre y mujer, a través de este nuevo proceso de formación para la lectura, se convierta en sujeto de la transformación de la realidad nacional rumbo al socialismo.

Hay que leer y leer, no sólo en los libros, sino en la realidad circundante. Es innegable la poderosa incidencia de la lectura en la formación de una nueva subjetividad: la que necesitamos para construir de verdad verdad nuestro socialismo. Recordemos que en la batalla mediática de cada día, cada uno de nosotros es un medio de comunicación y difusión. En este sentido, el Plan Revolucionario de Lectura va a optimizar nuestra estrategia comunicacional porque va a convertirla en un asunto real y verdaderamente colectivo.

El Plan Revolucionario de Lectura ha sido pensado y concebido para quienes padecieron secularmente la más atroz exclusión cultural y cognoscitiva: quienes padecieron la violencia de la ignorancia. El proceso que va a convertirlos en lectoras y lectores, lo que ya son potencialmente, está en función de elevar su capacidad como constructores y constructoras de una nueva sociedad y un nuevo mundo de vida.

Ser cultos para ser libres, decimos con Martí. La cultura es la base fundamental de nuestra libertad. La buena lectura es el camino maravilloso hacia la liberación definitiva.

¡Cruz de Mayo, Cruz de Cristo, Cruz de todos, Cruz de todas!

Contigo vamos, Cruz bendita de los oprimidos.

Y vamos cantando:

¡Patria, socialismo o muerte!

¡Estamos venciendo!

¡Venceremos!

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