Las Líneas de Chávez: Fidel... ¡Viva Fidel!


Por Hugo Chávez Frías:

Después de la última reunión de Unasur, el panorama en el continente se esclarece. Pero para comprender este esclarecimiento, debemos unir ciertos cabos. El presidente Uribe, con su anunciada ausencia y su tour explicativo de forma selectiva, renunció de manera descarada a la ocasión de vernos todos a los rostros y de hablarnos suramericanamente, como se debe hacer entre quienes compartimos una suerte y un destino común. Prefirió lo que él ha dado en llamar diplomacia muda, esto es, sin voz propia.

Todo indica que quieren llevar a nuestros pueblos a un callejón sin salida. Ya en Trinidad y Tobago el presidente Obama asomó una idea: olvidar el pasado e interesarse exclusivamente en el futuro¬; nada original por cierto aquella proclama obamista: es el canto sublime del capitalismo, el propio canto del cisne: la modernidad. En la reunión del pasado lunes diez en Quito, la representante colombiana nos recomendó la parte que faltaba de la receta: desideologizar el diálogo. Vaya qué propuestas: quedarnos sin historia que contarnos y sin ideas para orientarnos.

Mucho ha sido el tiempo transcurrido desde que la plaga del coloniaje se nos vino encima, para que ahora vengan a vendernos nuevos espejitos o a tratar de confundirnos en brumosos espejismos. Larga ha sido nuestra travesía, para que nos quieran hacer creer ahora que detrás de las bases militares yanquis en Colombia, no están agazapadas la guerra y la desolación como amenazas terribles para la paz, la unidad y el futuro de los pueblos suramericanos y caribeños.

Dice el pensador argentino Atilio Borón: ¿Qué pretende Uribe con su frenética gira por América suramericana? Nada menos que vender una iniciativa tóxica, para utilizar el lenguaje impuesto por la crisis capitalista: justificar la escalada de la ofensiva militar del imperio con el propósito de revertir los cambios que en los últimos años alteraron la fisonomía sociopolítica de la región.

Tenía toda la razón el presidente Rafael Correa, al denunciar la doble moral internacional, en la Reunión de Unasur del pasado lunes. Voy a glosar su argumentación: las bases militares gringas, según la visión del imperio, son un problema de soberanía de un país, en este caso, de Colombia. Pero el desarrollo de un programa nuclear por parte de un país que Washington considere del eje del mal, ya no es un problema de soberanía, sino una amenaza planetaria. En síntesis: a los gobiernos insumisos hay que acusarlos de todo y a los gobiernos sumisos hay que apoyarlos en todo. ¡Qué descaro! Es, en verdad, la doble moral imperial.

Pero, a despecho de las fuerzas imperiales, ya nuestros pueblos despertaron y andan con la conciencia alerta. De esa conciencia ha surgido la propuesta de las "bases de paz", con el fin de neutralizar el belicismo de esa réplica del Estado de Israel en que quieren convertir al Estado colombiano en el presente.

Pero que nadie se equivoque: si Venezuela es agredida, se defenderá con todos los medios a su alcance. Para ello estamos fortaleciendo nuestra capacidad de defensa y nuestro poderío militar.

Como lo expresábamos en la Cumbre de Unasur en Quito, el imperio yanqui quiere ponerle la mano a la primera reserva petrolera del mundo: la Faja del Orinoco.

Tengamos presente, sin embargo, que el cerco militar sobre la América del Sur comienza ahora a apretarse, no sólo por nuestra riqueza energética: la codicia del imperio tiene en la mira, desde hace ya tiempo, otros dos objetivos de gran importancia estratégica: la Amazonía, con su corazón en Brasil, y el gigantesco acuífero del Cono Sur, allá en Argentina, Uruguay y Paraguay.



II

¡Cómo no recordar aquel funesto 14 de agosto de 2002! Se cumplieron siete años exactamente, en esta semana, de aquella infame sentencia del Tribunal Supremo de Justicia, que establecía que el 11 de abril de 2002 no se produjo un golpe de Estado, sino un vacío de poder. Y, para más infamia, los imputados, esto es, los golpistas, actuaron preñados de buenas intenciones.

Aquel día, lo he repetido muchas veces, tuve que tragar arena.

Aquella sentencia era una real y verdadera consagración de la impunidad. Y era fiel reflejo de una institucionalidad que, en buena medida, estaba de espaldas al sentir popular.

Era el Estado burgués apuñalando a la Revolución.

Siete años después, ciertamente, el entramado institucional del Estado está mucho más fortalecido. La sentencia que, en esta semana, condenó a tres de los principales responsables de la masacre de Puente Llaguno, así lo demuestra.

Pero la batalla contra la impunidad continúa. Queda aún mucha justicia por hacer. Recordemos siempre a Bolívar: La impunidad de los delitos hace que éstos se cometan con más frecuencia: al fin llega el caso en que el castigo no basta para reprimirlos.¡¡Necesario es que continuemos instituyendo el nuevo Estado Social de Derecho y de Justicia!!



III

Parece que el 15 de agosto, como fecha, está reservado para grandes acontecimientos. El 15 de agosto de 1805, con el Juramento del Monte Sacro, nació el Libertador de un mundo. El 15 de agosto de 1819, vió la luz la segunda Constitución de la Venezuela Republicana. El 15 de agosto de 2004, el pueblo bolivariano ganó una batalla política decisiva en el referendo presidencial. Nadie nunca podrá olvidar aquella jornada y su canto general, Florentino y el Diablo: "El catire Florentino por el ancho terraplén..." Y ayer, 15 de agosto de 2009, fue promulgada la Ley Orgánica de Educación. La promulgación de esta Ley liberadora, demuestra que el proceso constituyente continúa. La nueva legalidad revolucionaria se va abriendo paso.

¿Qué es lo que ha pretendido la contrarrevolución con su guarimba mediática? ¿Se pretende que el Estado docente no ejerza en tanto que tal? Con la promulgación de la LOE, el Estado docente no sólo queda definitivamente consagrado, sino que se fortalece para ejercer a plenitud su rol. El Estado docente es garantía de la educación pública, gratuita y de calidad, para todas y todos.

Ese conjunto de banalidades y falacias que la contra ha puesto a rodar, como esa de la eliminación de la patria potestad, no es más que eso: banalidades y falacias. Carecen de argumentos. Le tienen grima a todo lo que sea discusión pública y consulta popular.

Piensan en la educación como negocio redondo y como práctica para formar súbditos del imperio. La educación para formar ciudadanos y ciudadanas, para aprender a vivir en República, no les cabe en la cabeza.

Decía nuestro Robinson en su Tratado sobre las Luces y sobre las Virtudes Sociales: "Hacer negocio con la educación es... diga cada lector todo lo malo que pueda: todavía le quedará mucho que decir". Con la LOE, el tiempo de la educación como negocio ha quedado definitivamente atrás. Comienza el tiempo de la educación como bien eminentemente social, eminentemente colectivo.



IV

Con sus 83 años recién cumplidos, el pasado jueves 13 de agosto, Fidel sigue en la primera línea de batalla: nunca se ha ido ni se irá de ella. Desde la trinchera de las ideas, nos sigue orientando este gran padre de los revolucionarios y revolucionarias de Nuestra América. Su palabra es, más que nunca, necesaria e iluminadora, ahora cuando el imperio contraataca.

Allá estuvimos con él, en familia, en amena charla de siete horas, analizando, leyendo, recordando, visualizando el horizonte y sus peligros, reavivando la llama que nos alienta en esta dura lucha por la liberación de la patria.

Nos contó de su infancia, de cuando expulsaron del colegio a los tres (Ramón, Raúl y Fidel) y el Director dijo a su padre que "eran los tres más grandes bandidos que por ese colegio habían pasado".

Recordó a Caracas, a los Llanos de Venezuela, al pueblo bolivariano. Está más informado de lo que aquí acontece que cualquiera de nosotros.

Ya entraba la tarde, cuando nos despedimos, junto a Raúl, ese gran compañero y eficiente líder revolucionario.

Allá quedó Fidel, de pie, inmenso, con el puño en alto y 83 años al hombro.

Recordé al poeta: "Abre tus portones, historia. Que vamos entrando con Fidel. Con el caballo".

Y desde lejos gritamos como siempre: ¡¡Patria, socialismo o muerte!! ¡Venceremos!

Leer articulo completo...
Líneas de Chávez: ¡Colombia, Colombia!


Por Hugo Chávez Frías:

Este jueves 6 de agosto -día en que recordábamos la entrada triunfal a Caracas de nuestro Libertador, para sellar con broche de oro su prodigiosa Campaña Admirable de 1813; día en que conmemorábamos la gesta heroica de Junín en 1824, última batalla comandada por Bolívar; y día en que celebrábamos el nacimiento de Bolivia como nación independiente en 1825-- no pudo ser más propicio para dar nacimiento a la Escuela de Cuadros Políticos del PSUV, en la Ciudad Vacacional de Los Caracas, estado Vargas.

Quiero reiterarlo: si internalizamos las tres preguntas de la jornada, no podemos menos que reconocer que el papel histórico, que hoy entre todos protagonizamos, es el mismo, sin duda alguna y quiero enfatizarlo, que jugó Bolívar y todos aquellos pueblos hechos ejércitos, como aquel que el 7 de agosto de 1819, tal día como hoy, diera la batalla decisiva para garantizar el éxito de la Campaña Libertadora de la Nueva Granada en el campo de Boyacá. Es nuestra herencia y debemos responder a nuestro rol de hoy: sumémonos en cuerpo y alma, como individuos y como colectivo, a la jornada por la nueva independencia de Venezuela y de toda nuestra América.

No habría Revolución posible entonces si nosotros no nos formamos; no sólo los cuadros, sino el partido, el pueblo como un todo: el partido de masas que hoy constituimos debe ir más allá, porque no es suficiente.

Debe ser un partido de masas que genere sus propios cuadros, de forma que el PSUV sea generador de cuadros, de líderes, de activadores, de formadores socialistas. Recordemos la premisa fundamental de Gramsci, punto de partida, jamás de llegada, de nuestra organización política: un partido de masas que cree, genere, produzca cuadros.

De ahí entonces la necesidad de que el PSUV --no perdiendo nunca el objetivo de ser la fiel expresión de esa acumulación de crítica y fuerzas, que lo es el Poder Popular-- se contraponga a la obscenidad del poder en sí mismo, como ejercicio del control y dominación política.

Y de allí también la necesidad de que se constituya en un espacio donde las relaciones sociales sean sometidas al control colectivo, el único válido. Valga lo mismo para la formación política, sin la cual lo anterior será imposible: requerimos de una formación de cuadros que haga imposible los carcomidos paradigmas de la educación burguesa, la reproducción de la dominación. Recordemos la experiencia a la luz del modelo robinsoniano y de Freire. Y de este último, de Freire, traigamos a la memoria aquellas palabras suyas que encabezan su Pedagogía del Oprimido (1969): "La sectarización es siempre castradora por el fanatismo que la nutre. La radicalización, por el contrario, es siempre creadora, dada la criticidad que la alimenta. En tanto la sectarización es mítica y, por ende, alienante, la radicalización es crítica y, por ende, liberadora.

Liberadora ya que, al implicar el enraizamiento de los hombres en la opción realizada, los compromete cada vez en el esfuerzo de transformación de la realidad concreta, objetiva." De eso se trata, en síntesis, formar desde las raíces --"A la raíz va el hombre verdadero.

Radical no es más que eso: el que va a las raíces", decía Martí--, dentro de un ámbito abierto siempre a la crítica desde cada quien.

Estamos, pues, a la puerta de un socialismo radicalmente por reinventar, que es, valga la reiteración, radicalmente democrático.

Malambo, Palanquero, Apiay, Tumaco, Bahía Málaga, Tolemaida y Fuerte Larandia, siete nombres que podrían pasar perfectamente por localidades de nuestra geografía venezolana, nombres que podrían identificar con mayor ahínco los lazos históricos de nuestra región (porque no dejan de ser parte de nuestra geografía espiritual), ahora pasan a ser nombres planificados para la entrega del territorio, la soberanía y la dignidad. Y no solo es atentar contra la dignidad del hermano pueblo colombiano, sino de Nuestra América toda. ¿Tiene justificación alguna de cara al concierto de naciones latinoamericanas? ¿Existen posibilidades de hacer creíble tal usurpación territorial para la "lucha contra el narcotráfico"? ¿No es acaso la renovación de la misma presunta doctrina, hija de la Internacional de las Espadas, de la Seguridad Nacional, llámese ahora como se llame? Primero fue contra el comunismo, ahora se trocan en el terrorismo y el narcotráfico que el mismo imperio fomenta, ¿o no es acaso el principal consumidor? Que no le quepa ninguna duda a todos los pueblos hermanos que la geoestrategia yanqui sigue en pie, incentivando, además, el reacomodo de las oligarquías locales, o mejor dicho, burguesías consulares como planteaba el sociólogo brasileño Helio Jaguaribe.

A la luz de estos acontecimientos, cobra una nueva lectura lo que ocurre en la hermana Honduras. No podemos darnos el lujo de aislar una acción de otra, que más aparentan un escalonamiento estratégico que a un juego coyuntural. La instalación de las siete bases de la infamia en suelo hermano tiene el mismo propósito que la base aérea de Soto Cano en Palmerola, Honduras. Lo mismo que la base de Mariscal Estigarribia en Paraguay: una triangulación militar dispuesta a fracturar el proceso de unión latinoamericana, fractura que bajo la óptica del Tío Sam le permitiría recuperar su influencia y el control sobre la energía y la materia prima: reconstruir el corredor que alimentará el monstruoso aparato de consumo del complejo-militar industrial y el control sobre una sociedad narcotizada. Bien podemos citarle las palabras que nuestro Padre Bolívar le envió al agente norteamericano, Juan Bautista Irvine, por allá por 1819 apenas consolidándose el suelo patrio, cuando pretendían enviar dos buques, el Tigre y el Libertad, para dotar de pertrechos a las huestes españolas: "El valor y la habilidad, señor Agente, suplen con ventaja al número. ¡Infelices los hombres si estas virtudes morales no equilibrasen y aun superasen las físicas! El amo del reino más poblado sería bien pronto señor de toda la Tierra. Por fortuna se ha visto con frecuencia un puñado de hombres libres vencer a imperios poderosos." La trama diplomática desplegada en Honduras nos da, también, noticia de cómo pueden comportarse los gobiernos tibios y cipayos del continente; este podría ser uno de los indicadores que dio pie a la imposición de las bases norteamericanas. Pretendió el imperio reeditar su sistema interamericano monroista, por encima de las instancias nacientes y alternativas como el ALBA y Unasur.

La respuesta debe ser de todos porque a todos nos corresponde, la amenaza es contra todos nosotros los pueblos de Nuestra América: ha llegado la prueba de fuego de Unasur, y podemos medir su temperatura con la esquiva movida diplomática del presidente Uribe, incapaz de hacerle frente, como Santander en su momento --quien entregó el Congreso Anfictiónico a los Estados Unidos-- al rostro colectivo de Unasur. Exijamos todos la justificación de Uribe de cara al concierto de las naciones. Y recordemos otro pasaje que nuestro padre Libertador plasmó contra el infame agente Irvine, un pasaje contra la ofensa a nuestra patria: "Parece que el intento de V.S. es forzarme a que reciproque los insultos: no lo haré, pero sí protesto a V.S. que no permitiré que se ultraje ni desprecie el Gobierno y los derechos de Venezuela. Defendiéndola contra la España ha desaparecido una gran parte de nuestra populación y el resto que queda ansía por merecer igual suerte. Lo mismo es para Venezuela combatir contra España, que contra el mundo entero, si todo el mundo la ofende..." ¡¡Patria, Socialismo o Muerte!! ¡Venceremos!

Leer articulo completo...
Las Líneas de Chavez: ¡¡ Ideas y milicias: Qué creación !!


Por Hugo Chávez Frías:

Son demasiados acontecimientos cruciales los que se han venido acumulando en estos últimos meses. En ellos se juega el destino de los pueblos de este continente.

No tienen nada de casuales: se han venido fraguando desde mucho antes y desde muy lejos.

Es la misma contienda de hace doscientos años: de este lado, la libertad, la paz, la soberanía y la dignidad para forjar nuestros destinos; del otro, la dependencia, la guerra, la esclavitud, el oscuro camino del coloniaje.

Cuando estas dos opciones se evidencian descarnadamente, como está sucediendo, sería una irresponsabilidad vergonzosa si dejáramos hacer, dejáramos pasar, si guardáramos silencio sumiso. Justo es levantar la voz y ser fieles con el compromiso del cambio de época que palpita en la profundidad de los pueblos de Nuestra América y el Caribe.

Parafraseando a nuestro Libertador: no estamos dispuestos a legarle un nuevo coloniaje a la posteridad. Y la posteridad no es otra cosa que las generaciones de hijos e hijas, nuestros y nuestras, que ya comenzaron a levantarse por millones a todo lo largo y ancho de esta tierra.

Necesario es hacer un recuento para aclararnos el acontecer nuestroamericano más reciente y ubicarlo en sus contextos, de tal forma que nos permita descubrir la trama oculta que lo sostiene.

El 3 de junio, después de 47 años, se conquista en San Pedro Sula, después de un intenso forcejeo diplomático, la eliminación de aquella insólita resolución que condenó a Cuba desde una OEA arrodillada al mandato imperial yanqui. Allí, justo es decirlo, los países del ALBA fueron determinantes.

Veintiún días después, en Maracay, el ALBA, haciendo justicia a su propósito, cambia de nombre, y se fortalece con la incorporación de Ecuador, San Vicente y Las Granadinas y Antigua y Barbuda. Ahora somos nueve pueblos hermanados en un empeño de solidaridad libertaria con presencia y voz propia en el concierto continental.

Se convierte a partir de Maracay, en la Alianza Bolivariana.

Aunque ya había sido anunciado por el presidente Rafael Correa, el viernes 17 de julio, luego de diez años de funcionamiento, finalizaron las operaciones estadounidenses en la Base de Manta.

Esta decisión soberana del Ecuador, despertó alarma en el Pentágono, que no descansaría hasta reubicar esa base en un nuevo espacio estratégico, de acuerdo a sus intereses de dominación continental.

28 de junio: golpe de Estado en Honduras. Un ignominioso zarpazo contra la voluntad popular, condenado internacionalmente de forma unánime. Al día de hoy, el bravo pueblo hondureño se mantiene en las calles y en los campos, reclamando sus derechos y exigiendo el retorno de Manuel Zelaya a la Presidencia.

Mientras tanto, los gorilas intentan estirar los días de su usurpación, de espaldas al mundo. En este contexto, es claro que la supuesta intermediación del presidente Arias, responde sólo a la preservación de los intereses de Estados Unidos: el plan que formuló --y que no estaba entre sus atribuciones-- consiste en la vuelta de Zelaya a la Presidencia, pero atado de pies y manos.

Y ahora el Plan Colombia entra en una nueva fase: los Estados Unidos disponen de cinco nuevas bases militares en territorio colombiano. ¿A quién pretende hacerle creer el presidente Uribe y la oligarquía colombiana, que el incremento de la presencia militar yanqui, a través de estas nuevas bases, no significa una amenaza directa contra Venezuela? La obsesión de Uribe con la firma de un Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, lo hace capaz de todo.

Colombia es, lamentablemente, la cabecera de playa de la estrategia de contención yanqui en la América del Sur y, por supuesto, su base de operaciones. De hecho, estas nuevas bases militares constituyen un peligro real y concreto contra la soberanía y la estabilidad de la región suramericana. Son puntas de lanza del nuevo coloniaje.

El Plan Colombia, no lo olvidemos, fue concebido en función de la estrategia de dominación bélica del que ha sido y es, como dice Darcy Ribeiro, el Estado militarista por excelencia.

La intervención de Estados Unidos --a la que hay que agregarle la presencia de ese Estado no menos militarista que es Israel-- en la guerra interna colombiana, hace sencillamente imposible que sus alcances se limiten al territorio de esta Patria hermana y sufrida.

Es la expansión hacia toda la región lo que se busca y, primero que nada, hacia Venezuela. Entonces, el Plan Colombia no es un asunto exclusivamente colombiano: nos afecta y nos amenaza a todos.

En este sentido, esta semana he conversado con varios Jefes de Estado de nuestro continente, con el fin de alertarles acerca del peligro que representan las nuevas bases militares gringas para Venezuela.

Es evidente que este será un tema central en la próxima reunión de la UNASUR el venidero 10 de agosto en Quito, en ocasión de la toma de posesión del compañero Rafael Correa para un nuevo período presidencial, en el marco del proceso constituyente de la Revolución Ciudadana, Bolivariana y Alfarista que avanza trepidante en la Patria de mi generala Manuela Saenz, la Libertadora.

En nombre del vínculo histórico y fraterno con el pueblo colombiano, bien paciente ha sido el Gobierno Bolivariano con el Gobierno de Uribe Vélez; pero todo tiene un límite: frente a un Gobierno que no respeta nada y que sirve a los intereses del imperio, hay que actuar como lo hemos hecho.

Nos hemos visto obligados, por razones de dignidad, a retirar a nuestro embajador en Colombia y a congelar relaciones. Estamos respondiendo a una sostenida línea de agresión contra Venezuela.

Una línea de agresión que reproducen, desde aquí, los medios privados. Sin la menor vergüenza patria, no sólo justifican las nuevas bases militares gringas en territorio colombiano, sino que tienen la desvergüenza de atacar al Gobierno Bolivariano por asumir plenamente su posición en defensa de nuestra soberanía.

Por cierto, hoy domingo estará recibiendo en Caracas el prestigioso Premio de Novela Rómulo Gallegos, el escritor colombiano William Ospina, por su novela El país de la canela.

Ospina es una gran conciencia colombiana y nuestroamericana, una de las voces mayores de la otra Colombia, esto es, la verdadera, la digna, la mayoritaria, la hermana. Queremos recordar un conmovedor poema suyo titulado 9 de noviembre de 1948 --forma parte de su libro ¿Con quién habla Virginia caminando hacia el agua? (1995)--, que constituye el mejor de los homenajes a Gaitán.

Y lo hacemos como una declaración de amor fraterno al pueblo colombiano y como una reafirmación de nuestra solidaridad con la causa de la paz: Para entender esa pasión inmensa que iba de pecho en pecho, de grito en grito, debes saber de siglos de vergüenza, de indios educados por los blancos, de llagados esclavos que vivieron a solas sus meses de agonía, debes saber de dioses vivos que caían, de dioses muertos que triunfaban, del cansancio infinito de vivir en el mundo sin amor por el mundo, de la torpeza de unas castas tristes que intrigan, hieren y ebriamente humillan, mas no saben ser dignos de su suelo y su cielo.

Venezuela no es una amenaza para nadie, ni pretende agredir a nadie, pero tiene todo el derecho a defenderse, incrementado su capacidad defensiva y su poderío militar.

Ello explica que dentro de la vasta plataforma de cooperación entre Rusia y Venezuela, la cooperación técnico-militar se incremente. En esta semana, la visita del viceprimer ministro ruso Igor Sechin, ha servido para reafirmar y expandir nuestras relaciones militares.

Ante un horizonte plagado de amenazas externas para nuestra Revolución Bolivariana, es absolutamente decisivo nuestro fortalecimiento interno.

Comenzando por nuestro fortalecimiento político. Es por eso que la fase de reorganización de la militancia del PSUV, iniciada en el día de ayer, tiene la mayor importancia: la conformación de las patrullas socialistas va a permitirnos dinamizar la presencia del partido por todas partes.

En especial, va a permitirnos posicionar el mensaje socialista de una forma mucho más efectiva. Vaya mi palabra de aliento y estímulo a los patrulleros y a las patrulleras de nuestro Partido Socialista Unido de Venezuela, para Venezuela, por Venezuela.

El PSUV, las milicias, la clase obrera, las juventudes bolivarianas, la Fuerza Armada Bolivariana, la clase campesina, los frentes estudiantiles... ¡¡Todo debe ser fortalecido al máximo!! Y la ideología Patria, Bolivariana, Socialista, que sea el combustible que nos encienda, el cemento que nos cohesione, la poesía que nos enamore.

Lo voy a decir con Simón Rodríguez, forjador de libertadores: "Ideas y milicias: ¡Qué creación!"

Leer articulo completo...
Las Líneas de Chávez: ¡Leyes inexorables... leyes revolucionarias!


Por Hugo Chávez Frías:

La ley de todas las leyes es la igualdad, sigue diciendo Bolívar
Bolívar, Bolívar, Bolívar..., todo nos recuerda y remite a nuestro Comandante Infinito: Padre nuestro que estás en la tierra, en el agua, en el aire / de toda nuestra extensa latitud silenciosa, / todo lleva tu nombre, padre, en nuestra morada (...) tu herencia es el pan nuestro de cada día; para decirlo con Neruda. Y aún más, su inconmensurable figura en nosotros, porque cuando recién comienzo la escritura de estas líneas, celebramos el cumpleaños del Bolívar que eres tú, que es ella, que somos nosotros: un nosotros colectivo -una unidad civicomilitar- librando una nueva gesta emancipadora: no otra cosa es la Revolución Bolivariana.

Nos hemos trasladado a Cumaná, para celebrar el 186 Aniversario de la Batalla Naval del Lago de Maracaibo y día de nuestra Armada Bolivariana. Allí presenciamos la exhibición conjunta de nuestra Fuerza Armada Bolivariana, la cual ha demostrado el gran sentimiento patrio que cada día cobra más y más cuerpo en todos nuestros soldados. Como consecuencia de ello hemos presenciado una demostración que ha hecho gala de los grandes avances técnicos y profesionales que hoy, como nunca, definen a nuestras instituciones armadas. El espíritu de los almirantes Miranda, Brión y José Prudencio Padilla, el mismo espíritu patriota y revolucionario que decidiera a favor nuestro la heroica gesta del 24 de julio de 1823, sigue moviendo las velas de nuestra Armada Bolivariana e insuflando los pechos de cada uno de sus hombres y mujeres que defienden la Patria Azul.

Y hoy, 26 de julio, no podemos olvidar el Asalto al Cuartel Moncada, en 1953, esa otra gesta heroica nuestramericana, cuyo autor intelectual fuera José Martí, como sabiamente lo expresara Fidel para la Historia. Y decir Martí es decir Bolívar, Padre de las ideas Madres de América, como escribiera El Apóstol de la Libertad. El gran trovador cubano Noel Nicola, al cantarle al vivo y trascendente significado del 26 de julio de 1953, dijo: Hay un almanaque lleno de días 26. Desde hace 57 años es así.

Estamos celebrando la semana de Caracas, que ya nuestro Pueblo identifica con el natalicio de su más grande hijo, un 24 de julio de 1783, y no con su supuesta fundación por parte de la corona española, un 25 de julio de 1567: Mi corazón se hallará siempre en Caracas: allí recibí la vida; allí debo rendirla; y mis caraqueños serán siempre mis primeros compatriotas, dirá el primogénito de la señora del Guaraira Repano.

El 25 de julio de 1999, el pueblo venezolano al elegir a los miembros de la Asamblea Nacional Constituyente, comenzó a hacer realidad aquellas palabras de nuestro maestro Simón Rodríguez, en 1840: Hacer leyes para los pueblos no es tan difícil como se cree. Hacer un pueblo legislador es obra muy laboriosa y ésta es la que ha emprendido la América española.

Pero lo laborioso no tanto está en hacer a un Pueblo legislador y, por tanto, republicano; esto es consustancial a su propia naturaleza, sino en los miles de obstáculos que colocan en su camino aquellos a quienes no les interesa que el Pueblo se dé sus propias leyes: quienes creen que nunca estará preparado para ello, condenándolo para siempre a la minoridad. Simón Bolívar dirá en carta dirigida a Santander, el 14 de octubre de 1826: En una palabra, mi querido general, yo no conozco más partido de salud, que el de devolver al pueblo su soberanía primitiva para que rehaga su pacto social. Vd. dirá que esto no es legítimo: y yo, a la verdad, no entiendo qué delito se comete en ocurrir a la fuente de las leyes para que remedie un mal que es del pueblo y que sólo el pueblo conoce. Digo francamente que si esto no es legítimo, será necesario a lo menos, y, por lo mismo, superior a toda ley: pero más que todo es eminentemente popular, y, por lo mismo, muy propio de una república eminentemente democrática.

Nosotros en 1999 comenzamos la construcción de esa república eminentemente democrática, y en esa labor no pararemos porque es y será un hacer de todos los días mientras tengamos Patria.

Fue el abate francés Emmanuel Joseph Sieyés en plena Revolución Francesa, el primero en plantear el concepto de Poder Constituyente Originario: se trata del derecho y el deber de constituir el Estado y el gobierno que lo caracterice, reflejado en un texto constitucional como cartilla de navegación de un país. El Pueblo construye y caracteriza al Estado que le corresponde, de acuerdo a su modo de vivir y de ser en sociedad, y es, también, el que erige las instituciones que sostienen al poder constituido: el que define al Estado. Conceptualmente, el valor de estas ideas reflejadas en su obra, ¿Qué es el tercer Estado?, son, a su vez, los pilares fundamentales de la democracia liberal y burguesa, representativa.

Ahí tenemos las raíces de la democracia representativa en su nacimiento, cuando -como nos dice Marx- la burguesía se constituía como una fuerza revolucionaria frente a las monarquías. Pero las ideas circulan junto con la historia, y las exigencias de los pueblos avanzan. Si bien tenemos un asidero reflexivo, una referencia común, ha llegado la hora de dar un salto más allá de lo establecido, y ejercer la palabra constituyente, como dijera el filósofo francés Maurice Merleau-Ponty. Y en ese espacio reflexivo, la voz de nuestro gran pensador revolucionario Kléber Ramírez nos da la impronta en ese libro gigante y polifónico Historia Documental del 4 de Febrero: llegó la hora para que las comunidades asuman poderes de Estado, lo que conllevará administrativamente la transformación global del Estado venezolano y socialmente el ejercicio real de la soberanía por parte de la sociedad a través de los poderes comunales.

Tomando la palabra de Kléber, nos encontramos en un momento de grandes definiciones, en lo que él mismo llamaba la ampliación de la democracia. Alguna vez escuché que la política es la ciencia de los pueblos, y de ser esto cierto, ha llegado la hora de comprobarlo, valga la redundancia, científicamente.

En esa dirección fue orientado el salto que dimos con la refundación de la Patria, invocando al Poder Constituyente Originario, que se plasmó en nuestra Constitución hace diez años, en 1999. El mismo salto cualitativo y ascendente que permitió que Bolivia y Ecuador cruzaran la misma senda. Y ello explica, también, el golpe de Estado en Honduras, puesto que la oligarquía cipaya teme, justamente, la necesaria refundación de la patria, pero esta vez con la participación de todas y de todos.

El curso de la lucha de clases es indetenible, y si en Francia, en el año 1789, le correspondió a la burguesía comercial, ahora le toca al pueblo descalzo de Nuestra América marcar la pauta. En esta nuestra lucha, me veo obligado a cederle la palabra al gran poeta revolucionario, mártir salvadoreño, Roque Dalton, en su poema titulado, Las leyes, del que tanto gusta, por cierto, el presidente Zelaya. ¿No es acaso la tarea de los poetas facilitarnos el camino? Dice Roque:

Las leyes son para que las cumplan los pobres.

Las leyes son hechas por los ricos para poner un poco de orden a la explotación.

Los pobres son los únicos cumplidores de leyes de la historia.

Cuando los pobres hagan las leyes ya no habrá ricos.

¡Leyes inexorables!, grita Bolívar.
La ley de todas las leyes es la igualdad, sigue diciendo Bolívar.
¡¡Leyes revolucionarias, leyes socialistas, decimos hoy!!
¡Venceremos!
Hugo Chávez

Leer articulo completo...
Saludos Juventud PSUV

Con el objetivo de tener un espacio en la internet de encuentro de la Juventud del Partido Socialista Unido de Venezuela del estado Barinas, se aprueba por la Comisión de Comunicación y Propaganda de la JPSUV - Barinas el presente sitio.

Aquí se expondran las actividades de interés del estado Barinas, asi como tambien los asuntos Nacionales e Internacionales de nuestro acontecer diario.

No obstante se hace la invitación a las demás comisiones de trabajo juvenil de todos los municipios del estado a participar en enrriquecer de información nuestro sitio.

Patria, Socialismo o Muerte. Estamos Venciendo!!!

Leer articulo completo...
Las líneas de Chávez: Niños y niñas Venceremos!


Por Hugo Chávez Frías:

Coincide esta nueva entrega de Las Líneas de Chávez con el treinta aniversario de una gran victoria popular: el 19 de julio de 1979, los y las combatientes del Frente Sandinista para la Liberación Nacional entraban triunfantes a Managua. Concluía la batalla final contra la dictadura de Somoza -luego de una gesta popular marcada por el heroísmo y el sacrificio- y comenzaba una nueva historia para Nicaragua. Es por eso, que en este gran día estaremos en Managua, acompañando al pueblo sandinista y a su Gobierno, para celebrar este treinta aniversario rojinegro con las grandes mayorías de nuevo en el poder: con Sandino comandando, otra vez, la nueva batalla por la dignidad que comenzó en enero de 2007.

Se cuenta que aquel 19 de julio de hace ya treinta años, en las paredes de Managua aparecía escrita por todas partes la frase: Bienaventurado el vientre que parió a un combatiente sandinista. Día de júbilo popular, día de consumación revolucionaria que saldaba la deuda con la memoria; día en que la insurrección popular se hizo fiesta al derrocar a una de las dinastías más oprobiosas y sangrientas del continente: una dinastía -necesario es recordarlo- que siempre contó con la bendición y el aval del imperio yanqui. Largas fueron las jornadas que precedieron ese día, en las que los herederos y las herederas de Augusto César Sandino lucharon por liberar a su Patria de aquel yugo, de aquel destino colonial.

Indispensable es recordar, en este domingo, los caminos que condujeron a la victoria.

En ese afán, recurro a la palabra viva de Eduardo Galeano: En toda Nicaragua que nadie quede solo, que nadie se pierda, que se armó la runga, reventó la mierda, el gran corre-corre, el pueblo arrecho peleando a puro pecho contra tanques y tanquetas, camiones y avionetas, rifles y metralletas, todo el mundo a la bulla, que aquí nadie se raja, sagrada guerra mía y tuya y no guerrita de rifa y rafa, pueblo fiero, arsenal casero, a verga limpia peleando, si no te morís matando vas a morirte muriendo, que codo a codo es el modo, todos con todo, pueblo siendo. Hasta los pequeños nicas -hoy, que es Día del Niño- tuvieron que empuñar las armas contra aquella tiranía que no respetaba a nadie.

Y es que cuando los pueblos se empeñan en conquistar la libertad, no hay quien los detenga. Esfuerzo noble y aguerrido el de los nicaragüenses que la historia recompensó.

En los asaltos de la memoria resuenan: León, Carlos Fonseca Amador, Masaya, Santos López, Jinotega, Tomás Borge, Chinandega, Gloria Campos, Estelí, Doris Tijerino, Granada, Julia Buitrago, Daniel Ortega, Jinotepe, Pedro, María, Juan ySandino... ¡siempre Sandino!, son nombres que se agolpan, como vienen, en recuerdo ferviente de aquella gesta libertaria y que hoy vuelve a cobrar cuerpo vivo en una Nicaragua dispuesta, como siempre, a ser libre y soberana.

Aquel día que hoy celebramos en perpetuo presente, reinó en toda Nicaragua el espíritu que atraviesa aquella contestación que el 12 de julio de 1927, el gran Sandino, desde el campamento de El Chipote, le hiciera al capitán norteamericano Hatfield, quien le había dado un ultimátum: No me rendiré y aquí los espero. Yo quiero Patria libre o morir. No les tengo miedo; cuento con el ardor del patriotismo de los que me acompañan. (Justamente hoy -quiero recordarlo- es el natalicio de un gran venezolano y gran compañero de Sandino: me refiero a Gustavo Machado, quien nació en Caracas el 19 de julio de 1898. El recio fundador del Partido Comunista de Venezuela, no sólo sirvió como oficial en el Estado mayor del héroe nicaragüense, sino que fue su representante en México).

Glorioso aniversario de la Revolución Nicaragüense que nos permite creer, con fe de acero, que seguimos forjando, con conciencia y coraje, la historia de la Patria Grande, y esto lo digo porque Sandino vive y nos ilumina e iluminará por siempre.

Sin embargo, debo confesarlo: mi alegría no es ni puede ser completa, sabiendo a nuestra hermana Honduras en tinieblas. Han sido veintidós días en los que lo más deleznable de la oligarquía hondureña ha querido torcer el curso de la historia. Desde esta página les digo, que sus apetitos de poder jamás podrán con los hombres y las mujeres, herederos de Morazán, que ya despertaron y se enfilan a ser grandes, soberanos y libres. No van a poder detener el alba a punta de fusiles.

En cada hondureño y en cada hondureña, que no descansará hasta ver a su querido Mel de vuelta a la Presidencia, retumba la voz iluminadora del general Morazán: Si nos colocamos entre la humillación y la guerra, elegiríamos siempre el último partido, aun cuando tengamos la certeza de no poder salvar más que el honor. Si Nicaragua venció un 19 de julio de 1979, más temprano que tarde Honduras vencerá.

Fuerza y resistencia, hondureños, que la razón y el destino los acompañan.

Hoy es el Día de los niños y de las niñas. Que Dios bendiga a nuestros pequeños gladiadores y a nuestras pequeñas gladiadoras.

En verdad les digo que todos los días deben ser dedicados a ellos y a ellas. Nuestra vida, nuestra batalla de cada día, nuestra victoria son para ustedes, niños y niñas de la Patria... Por ustedes y para ustedes, ¡Venceremos!

Leer articulo completo...
Las líneas de Chávez: El Simón de tempestades


Por Hugo Chávez Frías:

Entró el mes de julio. Siempre fue, desde los días ya lejanos de aquella infancia bonita, como un mes medio mágico. Con julio llegan a la sabana los grandes aguaceros. "Huele a viento de agua", decía la mamá Rosa. Y allí venía el diluvio que nos regalaba aquel olor a tierra mojada.

Se estremecían las grandes ramas del matapalo y crujían las entrañas del monte. Con julio llegaba el fin del año escolar, la boleta con las notas y los besos de la maestra Tomasa o Annedis, o Egilda, aquella diosa de los ojos de embrujo.

Con julio llegaban las vacaciones con sus largas partidas de pelota de goma en la calle larga, a veces incluso bajo la lluvia. Y los paseos a la isla que forma el río Boconó con su madre vieja. Y las leyendas del Silbón que venía por los caminos de Guanarito, más allá del río que baja de la montaña trujillana.

Y los cuentos en las noches largas, cundidas de zancudos con la orquesta inolvidable de las ranas, los sapos y los grillos del monte. Fue una de esas noches cuando oí por vez primera, en la voz de la mamá Rosa, los cuentos de un tal Zamora y una llamada guerra de los cinco años. Otra noche de aquellas, estando con mi madre Elena, oí que Antonio Guevara hablaba de un tal Maisanta.

Uno es de todos los días. Pero yo soy de julio. El 28 nací, teniendo por techo las palmas de la sabana y más allá, como regalo, una madrugada de "fiero chubasco".

Desde allá vengo, pues, y solo quería recordarlo con estas líneas domingueras, no sé por qué.

Será porque julio llegó marcando fuerte el paso en la batalla grande por la Patria, esta batalla por la Independencia, que tiene también en el 5 de julio cita suprema y deuda con la historia.

El nuevo fantasma

No está exenta de una fina ironía aquella frase de Carlos Marx, en el famoso Manifiesto de 1848: "Un fantasma recorre Europa: El fantasma del comunismo".

Ciento sesenta años después, las burguesías de este continente, utilizando sus bárbaras instituciones, sus inmorales medios de comunicación, sus centros de estudio, sus intelectuales inorgánicos y sin alma, han creado un nuevo fantasma y lo han puesto a recorrer todo este continente. Ahora no lo llaman comunismo. Ni siquiera socialismo. Le han dado el nombre de Chavismo.

Y una nueva "santa jauría" se ha coaligado para acabar con la amenaza. Se le condena desde las jerarquías católicas, se le utiliza como arma en campañas electorales, se le esgrime como razón para bloquear procesos de integración comercial, se le usa para atemorizar sociedades pequeñoburguesas y para tratar de chantajear gobiernos, se le toma como excusa para desestabilizar países enteros... Y ahora, más recientemente, ha sido el fundamento para derrocar a través de un brutal golpe de estado, al presidente de Honduras, José Manuel Zelaya.

Y detrás de toda esa gran operación no puede estar otra mano que la del imperio yanqui y su inmensa legión de sectas burguesas conformadas por lo más florido del pitiyanquismo.

El Lázaro colectivo

Pero la verdad es otra. Lo que se ha venido levantando con inmensa fuerza en América Latina y el Caribe no es para nada un fantasma, afortunadamente. Es un poderoso movimiento, producto del despertar de ese Lázaro colectivo que son los pueblos del continente.

Lo que sí es cierto es que el epicentro de esas fuerzas telúricas tiene a Venezuela como nido, como manantial, como volcán.

La Revolución, la Independencia.
Por ello, hombre, mujer, joven que me lees este domingo 12 de julio, nuestro compromiso con el paso de los años no hace sino crecer, crecer y crecer...

Como crecen los maizales, ya a punto de espigar por estos días...

Como crecen los ríos de la sabana con las corrientes que bajan de los andes, el Boconó, el Portuguesa, el Apure, el Arauca, el Capanaparo...
Como crecen nuestros hijos, nuestras hijas, nuestros nietos, nuestras nietas...

Te llamo entonces a tí que lees estas líneas, los llamo entonces a ustedes; los invito a redoblar el paso, a profundizar el conocimiento, a fortalecer la conciencia, a ratificar diariamente el compromiso...

Para decirlo con Bolívar: "A no dar descanso a nuestros brazos ni reposo a nuestras almas..."

El objetivo supremo, lo sabemos, es la Independencia.

¡El camino, que nadie lo dude un instante, es la Revolución!

¡La bandera es el Socialismo!

¡El líder es Simón Bolívar!

El Simón de julio con sus truenos y sus rayos, con sus aguaceros y tempestades, con sus verdes y espigados maizales...

Y por qué no decirlo, también con sus nostalgias de mil inviernos sin retorno.

¡Patria, socialismo o muerte!

¡Venceremos!.

Leer articulo completo...
Las líneas de Chávez: El ALBA y la hora de los hornos


Por Hugo Chávez Frías:

Hoy es 5 de julio: una fecha de la más trascendente significación patriótica. 198 años de nuestra Declaración de Independencia.

El 5 de julio de 1811 se produjo una ruptura histórica decisiva. Y vaya que fue decisiva: se proclamó nuestra independencia absoluta, naciendo nuestra Primera República y el Estado Nacional. Ruptura, entonces, con un claro sentido político que ya había sido anunciada por el 19 de abril de 1810.

El espíritu de ruptura estuvo encarnado, en el camino hacia el 5 de julio, por esa real y verdadera agrupación revolucionaria que fue la Sociedad Patriótica: su sostenida labor de agitación y su consecuente presión sobre nuestro Primer Congreso radicalizaron las cosas. Los verbos encendidos de un Miranda, de un Bolívar, de un Ribas, de un Coto Paúl, le dieron un tremendo empuje a la causa independentista.

Fue una ruptura impulsada y dirigida por un pequeño grupo de mantuanos: aquella Primera República carecía de savia popular. Ello no disminuye, por supuesto, la trascendencia del año 1811. A propósito, necesario es que atendamos a esta lúcida y apasionada reflexión de Augusto Mijares: "La verdad completa es que Venezuela se anticipó a darle base jurídica a su revolución con tanta vehemencia como la que demostró después para defenderla".

Quiero resaltar el profundo significado nuestroamericano que tiene esta fecha. Así lo refleja la última estrofa de una canción que se popularizó por las calles de Caracas en 1811: "Unida con lazos/ que el cielo formó/ la América toda/ existe en Nación". El sentimiento de una sola nación.

La Constitución de 1811, la primera de Nuestra América, declaraba que sus preceptos eran inviolables. Pero, y esto es importante, era posible "alterar y mudar estas resoluciones, conforme a la mayoría de los pueblos de Colombia que quieran reunirse en un Cuerpo nacional para la defensa y conservación de su libertad e independencia". Colombia: allí está la mano de Miranda. Es decir, Venezuela entendía su existencia como Nación libre, soberana e independiente dentro de una unidad mayor. Tal cual la entendemos hoy. De allí la Alianza Bolivariana ALBA. De allí la Unasur: ¡Sólo unidos seremos independientes!

Hoy es el Día de la Fuerza Armada Bolivariana. Vaya, a través de mi voz, el testimonio de un pueblo agradecido que hoy sabe que las armas de la República le pertenecen. Es un reconocimiento que el pueblo le da al mismo pueblo: el Día de la Fuerza Armada Bolivariana es hoy el Día del Pueblo en Armas.

En este gran día, hago un llamado a la reflexión a los soldados y soldadas de Venezuela: mírense en el doloroso espejo hondureño. Vean la diferencia abismal que existe entre una Fuerza Armada unida fraternalmente a su pueblo, como pueblo en armas, y una fuerza militar convertida en un ejército de ocupación dentro de su propio país y al servicio de las burguesías sin Patria pero con amos en el Norte.

La unidad de Nuestra América se consolida, cobra fuerza en el concierto de las naciones y levanta su vuelo libertario.

El zarpazo neofascista que un grupo de gorilas militares y civiles ha perpetrado contra el presidente Zelaya, hay que pensarlo dentro de las siguientes claves: quieren cobrarle al Gobierno hondureño su incorporación al ALBA, su identificación con quienes aspiran a un mundo de mayor dignidad y justicia. Quieren cerrarle las puertas a una nueva historia y salirse con sus oscuros privilegios por el basural del fondo. Pero en su ceguera, no se dan cuenta de que están atrapados por un fatal anacronismo y una falta total de sentido histórico.

Se ha dicho, con verdad, que el golpe de Estado hondureño es contra todo lo que se encarna en estas cuatro letras: ALBA. La Alianza Bolivariana no sólo es una urgencia histórica sino la vía inexorable para hacerle frente a la crisis estructural del capitalismo y, por eso mismo, el instrumento unitario de mayor voluntad política a la hora de actuar en función de la impostergable unidad de Nuestra América. De allí que buscaran golpearla, así lo he dicho, por su flanco más débil.

Justamente por eso, lo más nauseabundo de la sociedad hondureña, a punta de fusiles, el domingo pasado amaneció de fiesta. Apestando a pólvora y a soberbia, creyeron que podían quebrar la esperanza de un pueblo.

Pero el sentir de un pueblo es inocultable cuando ha decidido ser libre. El deseo de transformación se siente hasta en el aire hondureño, por eso vemos en las pantallas a los soldados buscando a un enemigo fantasmal: los gorilas les han ordenado sembrar el terror, por el terror que le tienen al pueblo.

Estos traidores a la Patria jamás podrán entender el fuego sagrado de Morazán. Su verbo acusador de ayer, se dirige hoy contra ellos y contra todo lo que representan: "Hombres que habéis abusado de los derechos más sagrados del pueblo por un sórdido y mezquino interés, con vosotros hablo, enemigos de la independencia y de la libertad".

Recordemos en medio de esta batalla por la independencia, la voz del joven coronel Simón Bolívar en su memorable intervención pública del 3 de julio de 1811 en la Sociedad Patriótica: "vacilar es perdernos".

"Es la hora de los hornos", dijo Martí.

¡Es la hora de los pueblos! ¡Es la hora del futuro! ¡Sin vacilar, Venceremos!

Leer articulo completo...
Las Líneas de Chávez: La Artillería del Pensamiento


Por Hugo Chávez Frías:

Sale esta nueva entrega de Las líneas de Chávez cuando estamos conmemorando un nuevo aniversario del asesinato de ese mártir de la dignidad llamado Fabricio Ojeda: 21 de junio de 1966. No fue un suicidio: esa fue la versión que el aparato represivo del puntofijismo quiso hacerle creer al país. Una versión grotesca y absurda desde donde se la vea: Fabricio se habría ahorcado con el cordón de una persiana. La verdad verdadera es que fue asesinado en los calabozos del SIFA en el Palacio Blanco: su cuerpo presentaba toda clase de signos de haber sido torturado brutalmente.

Pero el tiempo se ha encargado de poner las cosas en su lugar: Fabricio vive, ha vuelto y está hecho millones, mientras que aquellos asesinos miserables son polvo pisoteado por la historia. Así ha sucedido con todos nuestros mártires.

Recordamos hoy al hombre que encabezó y fue el alma de la Junta Patriótica y que la convirtió en la vanguardia de la resistencia contra la dictadura de Pérez Jiménez. Al hombre que fue congresista por URD, elegido en los comicios de 1958, pero que muy pronto se convenció de que por el camino del reformismo, Venezuela no tenía nada que buscar, si quería ser libre. En 1962 renunció a su cargo y se fue a las guerrillas. Fabricio sería uno de los fundadores de las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional.

De reformista pasó a ser un revolucionario radical y convencido: este es uno de los procesos de radicalización ideológica más genuinos que se hayan dado en Venezuela. Veamos cómo entendía este proceso Fabricio haciendo uso de su inmensa lucidez en ese extraordinario libro llamado La guerra del pueblo (1966):

"Abandonar el campo reformista y tomar el revolucionario significa decidirse a luchar sin temor alguno, tener seguridad de la victoria y desafiar, cual David, al gigantesco poderío reaccionario, como lo han hecho todos los verdaderos revolucionarios de la historia, incluso los revolucionarios burgueses".

La actualidad del pensamiento de Fabricio es indiscutible. Junto a un Alfredo Maneiro y un Kléber Ramírez, Fabricio destaca a la hora de fusionar pensamiento y acción: a la hora de construir una filosofía de la praxis para nuestra realidad específica. Rescatemos estas valiosísimas palabras de La guerra del pueblo:

"La base antifeudal y antiimperialista de nuestro proceso revolucionario plantea un género de alianzas que está por encima del origen, credo político, concepción filosófica, creencias religiosas, situación económica y profesional, y afiliación partidista de los venezolanos. El enemigo común, su fuerza y poderío, reclama una lucha unitaria para vencerlo".

Este género de alianzas, como decía Fabricio, es necesario para que el proceso de liberación nacional, la conquista de nuestra definitiva independencia, que hoy se define como vía venezolana hacia el socialismo, sea viable. Alianzas que no deben partir de supuestos falsos: el camino es el socialismo.

La riqueza histórica de la semana que comienza mañana, las fechas que estamos anudando, no puede perderse de vista: no es casualidad que ahora, a las puertas de la era bicentenaria, a 188 años de su consumación, el Campo de Carabobo retumba todavía. Y el 24 de junio de 1821 no es sólo pasado sino presente y porvenir. La determinante victoria militar que le dio feliz culminación a tan brillante campaña -concebida hasta el más mínimo detalle por nuestro Libertador sumó a todo el pueblo desde todos los caminos, todas las veredas y cada caserío a la causa de la liberación nacional.

Y es a 188 años de la gran gesta que la hermana Patria ecuatoriana se incorpora al ALBA: ¡a 188 años de Carabobo seguimos peleando, ahora por nuestra segunda y definitiva independencia y el ALBA es nuestro proyecto, nuestra cartilla de dirección!

El ALBA se fortalece al sumar al Ecuador bolivariano a la batalla por la unidad fraterna de nuestros pueblos. Una causa que siente como propia el presidente Rafael Correa.

La palabra de Raúl Castro nos da una pista, cuando en la Cumbre del Alba en Cumaná el pasado abril afirmó lo siguiente: "Nuestras naciones no tienen la capacidad, por sí solas, de transformar el orden económico internacional, pero sí el poder de sentar nuevas bases y construir sus propias relaciones económicas".

Para seguir con el hondo significado histórico de la semana que entra, recordemos que tres años antes de la Batalla de Carabobo, un 27 de junio de 1818, en la Angostura recién liberada y en respuesta a la macarrónica Gazeta de Caracas, órgano vocero de las fuerzas realistas, y al calor de la Patria que ya tenía rostro y con la impronta política de Bolívar nace el Correo del Orinoco.

¡Fue el inicio de la batalla comunicacional! "Somos libres, escribimos en un país libre, y no nos proponemos engañar al público", decía en la primera página en su primer número del Correo del Orinoco. Así de clara era la principal propuesta que se planteaba en sus líneas, así de claro debe ser el sentido de nuestra batalla comunicacional. El ejemplo del Correo del Orinoco está más vivo que nunca: en especial, yo lo siento vivo en nuestros medios comunitarios.

Ahora más que nunca la artillería del pensamiento pasa a primera línea y es competencia de todas y todos. Esclarecer lo que ocurre, darle el justo lugar que le corresponde a la información, a la realidad cotidiana.

Más aún cuando el asedio total y permanente de la plataforma mediática transnacional continúa con su sostenido proceso de distorsión y deformación.

Por eso, esta semana estaremos celebrando activamente los 191 años de la salida del primer número del Correo del Orinoco: se inicia la semana de la artillería del pensamiento. Una semana de discusión, crítica y propuesta para seguir avanzando hacia el modelo de comunicación e informativo que queremos.

¿Cómo pretenden proclamarse "independientes" los medios privados cuando la agenda belicista escala a los niveles de irresponsabilidad y engaño de ahora? Nos acusan, sin fundamento alguno, de invadir la patria potestad, de secuestrar a los niños y de disolver a la familia venezolana.

¿Y qué podemos decir de la basura audiovisual y escrita que invade y secuestra la subjetividad de esos niños que pretenden defender? ¿Qué decir del verdadero discurso de fondo, como lo es la preservación de la educación para la dominación, de formar a nuestras niñas y niños para ser propietarios y explotadores? ¿Qué dicen del estrago cultural que provocan todos los días?

Queremos un proyecto educativo para hacer Patria, no para entregarla ni venderla al mejor postor.

Fomentar el pánico como vía de dominación, administrar la ignorancia: he ahí lo que no ha dejado de hacer la oligarquía.

Bien lo dijo en reciente artículo Roberto Hernández Montoya con el tono que lo caracteriza:

"Esta ridiculez la profirieron ya cuando la Revolución Rusa, la República Española y la Revolución Cubana. Ella condujo en Cuba a una solución no solo falsa sino monstruosa: una operación masiva, dirigida por la CIA, para sacar de la isla y de sus familias a más de catorce mil niños, que hoy son adultos sumidos en un limbo de identidad, porque no son ni cubanos ni gringos ni tienen familia ni nada y con un trauma emocional irreversible. Para no perder a sus hijos perdieron a sus hijos... El pánico embrutece ".

La vía venezolana hacia el socialismo es una propuesta histórica, política, social y económica en construcción teórica y práctica. Construcción colectiva para que el país la haga suya. El socialismo es una opción real y viable. Lo que es inviable es el dualismo esquizofrénico entre lo político y lo social que está en la base del capitalismo. En este sentido, la vía venezolana hacia el socialismo supone una transformación a fondo de la estructura económica para viabilizar una mejor redistribución de la riqueza social que pertenece a todos y a todas. Ello supone distintas formas de propiedad.

Los latifundios mediáticos han pretendido sacralizar a la propiedad privada e, incluso, han hecho de ella la prueba irrefutable de si existe o no existe libertad. Es propio del capitalismo, desde sus orígenes, privilegiar al tener sobre el ser; subordinar el ser al tener.

Recordemos a nuestro Robinson, que mucho antes que Marx ya visualizaba cómo el capitalismo iba a pervertir el derecho de propiedad:

"...para convertir la USURPACIÓN en posesión (natural ó civil)-la posesión en propiedad-y, de cualquier modo, GOZAR con perjuicio de tercero (sea quien fuere el tercero), a título de LEGITIMIDAD (y la legitimidad es un abuso tolerado)".

Contra la perversión capitalista no hay otro remedio: ¡El socialismo!

¡Venceremos!

Leer articulo completo...
Las Líneas de Chávez: ¡Como Sucre en Ayacucho!


Por Hugo Chávez Frías:

En Venezuela estamos transitando por un territorio nuevo: el territorio socialista

Allá en San Cristóbal y Nieves, tierra caribe y extensión del África negra, me tocó decirlo, en el marco de la VI Cumbre de Petrocaribe y hoy quiero repetirlo una vez más: estamos enfrentados y confrontados a unas circunstancias tan exigentes que demandan de nosotros, sin excepción alguna, toda nuestra atención, conocimientos y esfuerzo en la búsqueda de soluciones verdaderas y conjuntas para superar la gran crisis de crisis que actualmente azota a la humanidad entera.

Es en este sentido que quiero recordar una vez más a nuestro compañero infinito, nuestro comandante heroico, el Che Guevara, cuando por allá en 1964, en carta a Charles Bettelheim, decía: "Un poco más avanzado que el caos, tal vez en el primero o segundo día de la creación, tengo un mundo de ideas que chocan, se entrecruzan y, a veces, se organizan".

De lo que se trata, y así lo he interpretado, es de ponernos uno, dos, tres y cuantos pasos sea necesario dar, delante del caos; sí, pero a través de las ideas de todos y la praxis fundada en ellas, como respuesta alternativa a la gran barbarie que hace aguas junto con el modelo civilizatorio dominante, y que a todos nos afecta.

Este fue el espíritu dominante que impregnó el ánimo de quienes asistimos a San Cristóbal y Nieves: dar otro paso más, delante del caos, porque "nuestras naciones no tienen la capacidad, por sí solas, de transformar el orden económico internacional, pero sí de sentar nuevas bases y construir sus propias relaciones económicas", como ya lo había dicho desde Cumaná el Presidente cubano, nuestro compañero Raúl Castro.

Petrocaribe es una de esas nuevas bases, para construirnos de nuevo y levantar cada día más alto las banderas de nuestra dignidad, libertad y grandeza caribeñas. Tres propuestas presentó Venezuela para su consideración y estudio: la primera, relacionada con la soberanía alimentaria de nuestros pueblos.

Las urgencias al respecto hacen impostergables las tareas a realizar: "Producir alimentos, ciencia y dignidad", como decía Kléber Ramírez. ¡Soberanía alimentaria!, es lo que debemos perseguir y ello implica cambiar nuestros patrones y relaciones de producción y consumo. Segundo, trabajar sobre el mapa de las potencialidades y planificar encadenamientos productivos, rompiendo las fronteras de cada país, cierto, pero para expandirlas en esta Patria Grande que conformamos entre todos. Y tercero, la creación de una moneda para la integración. Ahora más que nunca en Petrocaribe tenemos que parir las armas contra la exclusión y la pobreza.

Si el socialismo es, como señala Rosa Luxemburgo, "un producto histórico, surgido de sus propias experiencias, en el curso de su concreción", no hay dogma, receta o fórmula que sirvan para implantar su dinámica. De allí la importancia central del ejercicio crítico colectivo y permanente: la crítica no tiene sustitutos y es indelegable.

La crítica garantiza la fluidez que el socialismo necesita en el curso de su concreción: si la crítica fuera desplazada por el dogma, éste se estancaría irremediablemente.

El socialismo, lo sabemos, no puede decretarse: tiene que construirse y crearse colectivamente. Es la capacidad crítica y creadora, constructora y liberadora del pueblo, la que le da vida a una nueva sociedad.

Tiene plena vigencia esta caracterización del socialismo de la gran Rosa:

"Territorio nuevo. Miles de problemas. Sólo la experiencia puede corregir y abrir nuevos caminos. Sólo la vida sin obstáculos, efervescente, lleva a miles de formas nuevas e improvisaciones, saca a la luz la fuerza creadora, corrige por su cuenta todos los intentos equivocados".

En Venezuela estamos transitando por un territorio nuevo: el territorio socialista. Tenemos miles de problemas acumulados y por resolver: es la nefasta herencia del modelo capitalista. Y si, como dice Rosa Luxemburgo, es la experiencia la que puede corregir y abrir nuevos caminos, ésta, la experiencia, es sustantivamente crítica.

El socialismo no está exento de intentos equivocados, de errores. Pero si el socialismo se decretara, esto es, si deviniera en dogma, receta o fórmula, los intentos equivocados, los errores, no se corregirían verdaderamente y terminarían multiplicándose.

Bienvenidos, entonces, todos los espacios de discusión crítica sobre nuestra experiencia socialista.

Y bienvenidos esos miles y miles que constituyen ese espacio crítico por excelencia que es y debe representar toda juventud que asuma su condición de revolucionaria, el máximo escalón al cual puede aspirar cualquier humano, para decirlo con el Che. Qué alegría más inmensa saber que después de las jornadas organizadas por el PSUV, que finalizan este domingo, tengamos noticias ciertas de que se han inscrito más de un millón de jóvenes. Sangre nueva, fuego renovador, vocación socialista en el sagrado terreno de la Patria.

A ustedes muchachas y muchachos, mis palabras de bienaventuranza y de compromiso con el porvenir. Sé que con su espíritu indomable el partido va en ganancia y se perfila alegre a las conquistas que nos esperan. Con su decisión nos ennoblecemos todos y todas y sepan que aquí cuentan con el espacio para fundamentar, tanto en ideas como en acción, la consolidación del empeño socialista.

De ustedes esperamos el viento fresco y el ahínco que nos ayude a seguir elevando el espíritu moral de país. De lo que se trata es de ser en definitiva humanamente nobles y dignos de sabernos soberanos. Y para eso, tienen que tener por norte la transparencia ética que debe animar a todo revolucionario.

Desde ya asuman con el pueblo venezolano la creación de una razón y una moral que nos abra el futuro. Vamos juntos, pues, a encarnar, como lo decía la pensadora española María Zambrano, "una razón y una moral que se pongan en pie con invencible impulso, una razón activa, victoriosa, arrolladora: una pureza creadora, llena de fuerza, que no tema mancharse con el contacto de la realidad, que no rehúya el combate de cada día". Bienvenidos a la casa grande del socialismo.

Después de tanto ensayo fallido en la historia humana, se suele decir con insistencia que cobijar el sueño del socialismo es una apuesta a la utopía. Sin embargo hay que advertir que detrás de esa aseveración se oculta algo muy peligroso: un desánimo que acaba en un desalmado conformismo, por un lado; y por el otro un golpe demoledor al ímpetu del carácter revolucionario que nos debe animar cotidianamente. Hace diez años aquí izamos las velas hacia la costa de la felicidad compartida. Mucho se ha hecho y falta aún mucho más, pero convenzámonos de algo que tenemos por cierto: aquí le vamos a borrar la "u" a la utopía.

Pero para derribar esa "u" de la utopía y permitirnos sembrar entre nosotros el socialismo como experiencia de vida, tenemos que detenernos en las circunstancias que marcan este designio.

Para ofrecer algunos elementos a considerar quiero basarme en unos planteamientos que esboza el filósofo mexicano Adolfo Sánchez Vázquez en su libro Entre la realidad y la utopía.

Pensar y aventurarse a concebir el socialismo pasa por darle respuesta a puntuales apremios: el quién, el dónde, el cómo y el sobre qué del socialismo. Hasta ahora yo he preguntado con insistencia dónde está el socialismo, pero a la luz de este pensador es necesario ampliar el campo de interpretación.

Es vital en primera instancia saber de qué debe estar poblada la calidad humana de quienes harán posible el socialismo. Cuál es el perfil ético, la conformación cultural y espiritual de los hombres y de las mujeres que asumen el reto con la historia de ir haciendo cada día realidad el soberano ejercicio del poder popular. Esto es crucial ya que para nosotros el ser humano es alfa y omega en nuestro empeño. En este sentido contamos con una enorme ventaja: el legado libertario de nuestros fundadores en donde podemos hallar el carácter y la ética como fundamentos no sólo de la venezolanidad, sino además del espíritu transformador de la historia.

A la par en segundo lugar, hay que afinar con precisión dónde, en qué contextos estamos llamados de manera urgente a ir instaurando el socialismo. Sobre esto ningún espacio debe sernos ajeno.

Todo ámbito en el que podamos elevar los principios socialistas debe ser poblado del ejercicio real y encarnación socialista. Hay que irrigar con espíritu y práctica de justicia las fábricas, los campos, los centros pesqueros, las industrias, las universidades y liceos, la calle, el barrio, la vereda, que no haya rincón donde no esté en marcha una iniciativa socialista.

Todos y todas que, aquellos y aquellas que, de cuerpo y alma, compartamos la impostergable necesidad histórica de dejarles a nuestros herederos una Patria ciertamente socialista debe convertirse en un combatiente incansable de esta batalla por la vida.

No es menos importante, en tercer lugar, seguir insistiendo en las formas, en el cómo, que hemos venido adelantando con la consolidación de los consejos comunales y el nacimiento de las comunas socialistas; en esta estrategia organizativa debemos concentrarnos hasta hacer de ella el cauce de los cambios culturales que nos vayan acercando al horizonte socialista.

He aquí el corazón en el que gran parte del esfuerzo debe profundizarse: el ejercicio diario cada vez más determinante y decidido de concebir y abrir las puertas al poder en manos del pueblo. Sólo dando poder al pueblo se hará justicia.

Y por último, en cuarto lugar, es necesario tener siempre presente qué es lo que debe ser transformado en la transición al socialismo, sobre qué actúa. Sin duda que debemos movernos hacia el desmantelamiento definitivo de todas aquellas formas de opresión que tan arraigadas están en las herencias que aún viven en el orden capitalista que nos envuelve, ya estén presentes en la posesión de los medios de producción o en el criminal manejo de los modos y relaciones de trabajo que conforman el esquema productivo dominante.

Tenemos que reparar en este sentido tanto en las formas opresivas materiales como en las imaginarias y culturales. Avanzar hacia el socialismo supone ir despejando de dominación todos aquellos ámbitos humanos para que reine en ellos la autonomía plena y la real independencia.

Finalmente, creo pertinente pensar en un aspecto que no contempla Sánchez Vázquez y sobre el cual he venido adelantando algunas reflexiones: ¿Cuánto tiempo nos ocupará crear las condiciones de vida socialista? Y respondo sin duda de ningún tipo: se nos irá toda la vida en esta tarea sublime.

Sin embargo, aprecio como una necesidad impostergable ir haciendo coincidir las acciones con los horizontes marcados por el tiempo humano, este que nos ha tocado vivir. Distinguir lo urgente de lo necesario para ir dándole sentido al destino socialista.

No nos podemos permitir demoras en este empeño, juntos debemos apurar los cambios y tener siempre presente que las conquistas que nuestro pueblo exige como una exigencia sagrada, no aguantan más postergaciones.

"En la demora está el peligro", nos recuerda el general presidente, mártir del pueblo ecuatoriano, Eloy Alfaro.

A la ofensiva siempre, a paso de vencedores.


¡Como Sucre en Ayacucho!
¡Patria, socialismo o muerte!
¡Venceremos!
Hugo Chávez Frías

Leer articulo completo...
Las líneas de Chávez: La Batalla de San Pedro Sula


Por Hugo Chávez Frías:

Llegó el mes de junio. Hace 150 años exactos, por estos días, estaba en pleno apogeo la Guerra Federal y Ezequiel Zamora había logrado establecer su puesto de comando revolucionario en Barinas, dirigiendo desde allí no sólo las acciones militares contra las tropas oligarcas, sino también las medidas de gobierno. Era el año de 1859 y ya las ideas socialistas corrían como pólvora por Europa y llegaban con fuerza a estas tierras suramericanas y caribeñas. Recordemos que habían pasado ya más de 10 años desde que Carlos Marx y Federico Engels publicaran el Manifiesto Comunista. Las consignas zamoranas constituyen sin duda componentes básicos en la tremenda tarea que hoy tenemos por delante los revolucionarios venezolanos, cual es la de seguir dándole sustento ideológico radical, es decir, con nuestras propias raíces, al proyecto socialista en marcha: "Tierras y hombres libres, elección popular y horror a la oligarquía".

Dice J. E. Ruiz Guevara en su obra "Zamora en Barinas" que el 8 de junio de aquel año (1859) "El General Zamora sigue en Barinas; dicta decreto sobre el pabellón nacional:

Ezequiel Zamora

General de División y Jefe de Operaciones de los estados de Coro y Occidente

Decreto:
1º - El pabellón de los Estados Federales es el mismo de la República con la diferencia que en la faja amarilla llevará 20 estrellas azules que simbolizan las 20 provincias que forman la Federación Venezolana.

2º - El escudo de armas de los Estados Federales será el mismo de la República con la diferencia que en el campo de oro las cornucopias serán vueltas hacia arriba y en la parte superior de la orla llevará la inscripción "Federación Venezolana".

3º - El presente decreto regirá hasta que la constituyente determine lo conveniente.

Dado en Barinas a los 8 de junio de 1859. Año 1º de la Federación.

Ezequiel Zamora"

¡Ezequiel Zamora tenía en sus planes políticos convocar "la constituyente"! Sólo que siete meses y cinco días después, caería asesinado en San Carlos de Cojedes y con él se iría a la tumba la revolución campesina y popular.

El tiempo siguió su curso y ahora tenemos siglo y medio transcurrido sobre el campo de batalla venezolano, latinoamericano, caribeño y mundial. Quién lo duda, el mundo ha acelerado su marcha comenzando este siglo. El capitalismo y su modo de control metabólico social, el capital, han caído en una crisis total, una vez que sus múltiples contradicciones se han disparado con impactos demoledores sobre sus bases paradigmáticas.

Pasemos "revista al horizonte", como solíamos decir por aquellos días cuando desplegábamos nuestro batallón de tanques "Bravos de Apure", en las inmensidades arenosas de la Guajira venezolana. ¡Ah, qué días aquellos los de la forja patria!: San Pedro Sula y la batalla por la dignidad de nuestros pueblos, por la reivindicación de la querida patria cubana, de su revolución, de su pueblo, de Fidel, su gigantesco líder. "Nunca se había visto tanta rebeldía", escribió Fidel, más bien disparó, casi desde la Sierra Maestra.

En verdad les digo que, además, nunca se había visto tal nivel de coordinación entre tantos gobiernos de nuestra América. Como núcleo central del esfuerzo estratégico y diplomático, los seis países del ALBA, que además de Alternativa, ya ha pasado a ser Alianza Bolivariana; y con nosotros, la acción coordinada de muchos otros países amigos del ALBA y amigos de Cuba.

Ya el ALBA no puede ni podrá ser ignorada en lo adelante, como se había pretendido hasta ahora. Desde la cumbre de Cumaná y su valiente declaración, rechazando fuertemente por una parte la arbitraria y antihistórica exclusión de Cuba y por la otra, exigiendo una urgente discusión acerca de la gran crisis mundial generada desde los Estados Unidos y que tanto está impactando a los pueblos de nuestra América; hasta la reunión de cancilleres en Caracas, pocos días antes de la Asamblea General de la OEA en Honduras, demuestran una sólida voluntad política de los Albagobiernos para actuar de manera coordinada ante los acontecimientos mundiales. Y en San Pedro Sula la batalla fue tan dura como hermosa. A pesar de que fui obligado por las circunstancias a quedarme en mi puesto de mando, lo cual fue aprovechado por los pitiyanquis para generar una serie de rumores sobre mi salud, no me perdí un solo detalle, una sola jugada de ataque, de defensa o de contraataque (este último es mi movimiento preferido) de aquel combate. No era poca cosa lo que estaba en juego en aquellas tierras centroamericanas, donde han comenzado a resonar de nuevo y con qué fuerza las voces de Sandino, de Farabundo y de Morazán, para espanto de las oligarquías peleles, como solía decir el General de Hombres Libres al frente de su "pequeño ejército loco".

A punto estuve de salir el lunes primero de junio por la noche hacia San Pedro. Sin embargo, después de evaluarlo con nuestros aliados, el destacamento bolivariano de vanguardia, bien comandado por el canciller Nicolás Maduro, no lo consideró necesario. Así que los rumores continuarían: "Chávez está perdido. No aparece". Confieso que esa noche no dormí, recibiendo informaciones y evaluando los diversos escenarios que pujaban por asomar, en una pugna que lleva ya casi doscientos años y en la que se consumió por cierto, íntegro, nuestro padre Bolívar. "Si la América no se llama al orden y a la razón, un nuevo coloniaje legaremos a la posteridad", decía con su angustia que nos dejó como herencia, por allá en 1829, desde su soledad luminosa, el general caraqueño. Amaneció el martes dos de junio, llegó un mensajero de La Habana con información muy valiosa y notas de Fidel. Una de ellas, firmada en La Habana esa noche a las 7 y 30 p.m., dice: "Querido Hugo: me alegraría mucho una respuesta como la que sugieres si se da la situación que prevés. Te transmití lo que conozco por mis análisis y alguna información de que dispongo. Sería egoísta de nuestra parte solicitar tanta solidaridad. La bandera moral se elevará hasta lo más alto de su mástil. Te seguiré comentando por esta vía u otra más adecuada de acuerdo a su contenido, cualquier noticia de interés en estos días. Un fuerte abrazo. Patria, Socialismo o Muerte. ¡Venceremos! Fidel Castro Ruz".

Luego, un poco más tarde, cuando el sol levantaba ya sobre la media mañana caraqueña y los dos soberbios gallos que me regaló, siendo indefensos pollitos, alguien a quien quiero mucho, se habían cansado ya de cantar, "tejiendo la mañana" como diría el poeta pernambucano, recibo llamada de Nicolás, utilizando los códigos que me dejó Pancho Arias con su letra inconfundible de más de 20 años de claves y desenclaves, de códigos y de estratagemas. La batalla diplomática, que tiene mucho de sicológica, había comenzado. "El Sr. sensible lanzó su propuesta. Apoyo inmediato y resuelto de negro, blanco y rojo. Contrapropuesta activada con fuerza. Hay clima de sorpresa. Río revuelto de repente. Cumaná suena con fuerza. Treinta y tres se mantiene en silencio. QAP. Seguiré informando". Y así fue toda la tarde. Se trancó el juego, como lo teníamos previsto y nombraron una comisión especial, ante la intensa ofensiva que hizo imposible a quienes lo pretendieron excluir el tema de Cuba de la agenda OEA. ¡Durante cuarenta y siete años consecutivos lo habían venido logrando! En aquella comisión estaban, por cierto, Estados Unidos y Venezuela, entre otros países, todos muy importantes en el tablero estratégico.

La comisión se encerró a deliberar. Sobre el tapete, más allá de algunos matices, dos posiciones. La una, defendida con furia por Estados Unidos y Canadá: "Condicionar a Cuba". La otra, defendida con pasión por el ALBA: anular la infame resolución contra Cuba y sin condiciones. Media noche y el juego trancado.

Sigo en contacto con Nicolás. En algún momento me atiende su ayudante, pues está en pleno debate. Puedo oír a lo lejos la intensidad de las discusiones. Al final, en plena madrugada, con la luna creciente en el medio cielo, los gallos durmiendo y Caracas sumida en el silencio, evaluamos. Ya Chávez "había salido" y junto a los trabajadores de "Ciudad Caribia" y los consejos comunales de Gramovén, de Federico Quiroz y El Limón pulverizamos los rumores de infarto, influenza, diarrea y no sé cuántas cosas más nacidas de la mente, esa sí verdaderamente enferma y sin remedio, de la oligarquía pitiyanqui. Y ya había llegado a Miraflores un nuevo mensaje de Fidel: "He estado oyendo y teniendo noticias de ‘allá' (evidentemente Fidel no logró acceder a las claves de Nicolás y Arias Cárdenas; habrá que cubrir esa falla en el futuro). He visto muy bien a Maduro. Hay que seguir fortaleciendo las posiciones. No debemos ceder un milímetro. Es como la cortina o muro de contención de una presa; si se quiebra por un punto, todo se derrumba. Los amigos de la Batalla de Pichincha (Nótese de nuevo la falla en las claves fidelianas, pues evidentemente se refiere a Correa y a Evo) están como Sucre en Ayacucho". A esa hora, sin duda, se perfilaba el escenario que habíamos previsto como más probable: no habría acuerdo, por tanto la cumbre quedaría sin resolución o documento final. Las consecuencias serían impredecibles, aunque una de ellas era inminente: la OEA saldría de allí dividida y con un misil en su línea de flotación. Le respondo a Fidel, recordando los soldados soviéticos en Stalingrado: "No hay tierra para nosotros detrás del Volga", "no hay planes de repliegue".

Amanece y empezamos a notar algunos signos de desespero en filas contrarias. "Hillary se fue a El Cairo con Obama", dicen los cables, pero ya nosotros claro que lo sabíamos. Otros cancilleres comenzaron a retirarse. Era el momento de la ofensiva final del ALBA con nuestros más sólidos amigos. Las palabras de Fidel resuenan en mis oídos: "Es como la cortina de una presa; si se quiebra por un punto, todo se derrumba". Y esta máxima terminó cumpliéndose, pero en las filas que defendían la posición contraria. A media mañana, nos dejamos de claves, Fidel llama al teléfono y conversamos directamente no menos de tres veces; llamo a Evo y a Correa, hablo con Daniel y con Zelaya; de nuevo con Nicolás... ¡Lo logramos!

Prendo el televisor, busco Telesur y allí está la bella cancillera hondureña Patricia Rodas con cara de victoria. Lee la resolución con intensa emoción. Veo los rostros de Zelaya, de Daniel, de Nicolás, de Jorge Taiana, de Choquehuanca, de Falconí. Me imagino a Fidel... y recuerdo su profecía: "La historia me absolverá".

Sí, Fidel, querido compañero, camarada infinito, no sólo a ti, sino a tu pueblo, a la Revolución Cubana, a sus mártires, a todos, a todas, la historia, que ahora retorna hecha llamaradas de pueblo en resurrección, ¡os absuelve, en vida y delante del mundo!

Mientras tanto, sigamos cantando con el ALBA:

¡¡Patria, Socialismo o Muerte!! ¡¡Venceremos!!

Leer articulo completo...
Las Líneas de Chávez: Bolívar y “la Misteriosa Incógnita…”


Por Hugo Chávez

Es asombroso el cómo y el cuán hondo hurgó nuestro padre Bolívar en la búsqueda de la esencia revolucionaria. O para decirlo con él y como él, en "el despeje de la misteriosa incógnita del hombre en libertad". Y en esta monumental tarea adelantó sus pensamientos a los de grandes intelectuales y filósofos de estos dos siglos transcurridos. Y resulta también asombroso cómo sus ideas más avanzadas forman una gran vertiente cuyas aguas van a parar a ese maravilloso río que se llama el socialismo.

Ocurre así, exactamente, con el tema de la igualdad. Hagamos un recorrido de casi doscientos años, para constatarlo.

El pensador brasileño Theotonio Dos Santos en su obra Concepto de clases sociales (Ed. El Perro y la Rana), dice: "Tiene que ser parte de la ideología burguesa la representación de la sociedad burguesa como conjunto básico de individuos, que pueden diferenciarse en agregados (...) esta forma de representación expresa exactamente el interés esencial de la burguesía de ocultar el carácter de clase de su sociedad y postular su sociedad como ofreciendo oportunidades iguales a todos los individuos".

Igualdad de oportunidades, cierto, pero sustentada en una cada vez más creciente desigualdad de poder económico, jurídico y privilegios materiales que reproducen sobremanera la desigualdad de condiciones.

Ciento veinte años antes, Carlos Marx lo decía en la Crítica del programa de Gotha, escrita en 1875: "Paradójicamente, lo que aparece como fin del socialismo es, precisamente, el desarrollo integral de la desigualdad entre los hombres, de la desigualdad de sus aspiraciones y capacidades, de la desigualdad de sus personalidades. Pero esta desigualdad personal no significará ya diferencia de poder económico; no implicará ya desigualdad de derechos o privilegios materiales. Sólo podrá extenderse en un clima de igualdad económica y material".

Y nuestro Bolívar, cincuenta y seis años antes que Marx, lo señalaba con meridiana claridad desde Angostura, en 1819: " Mi opinión es, legisladores, que el principio fundamental de nuestro sistema depende inmediata y exclusivamente de la igualdad establecida y practicada en Venezuela (...). La naturaleza hace a los hombres desiguales en genio, temperamento, fuerzas y caracteres. Las leyes corrigen esta diferencia porque colocan al individuo en la sociedad para que la educación, la industria, las artes, los servicios, las virtudes, le den una igualdad ficticia, propiamente llamada política y social. Es una inspiración eminentemente benéfica, la reunión de todas las clases en un estado, en que la diversidad se multiplicaba en razón de la propagación de la especie. Por este solo paso se ha arrancado de raíz la cruel discordia. ¡Cuántos celos, rivalidades y odios se han evitado!".

¡Estas son las razones por las cuales, mientras más estudiamos la historia de las ideas, mientras más profundizamos y comprendemos a los grandes pensadores de y por la humanidad, desde Cristo hasta Fidel, cada día, con mayor fuerza y arraigo, nuestra Revolución es más Bolivariana que nunca!

Cristo he dicho. Y Cristo digo, sin duda.

Era Jesús un verdadero pensador socialista. Y algo más importante, fue un consecuente luchador socialista hasta su último canto: "Todo está consumado".

De una vieja enciclopedia que me acompaña desde mis días de teniente del Batallón Blindado Bravos de Apure, en aquellos días en que un pequeño grupo de jóvenes oficiales patriotas del Ejército comenzábamos a crear las primeras células del Movimiento Bolivariano, extraigo lo siguiente:

"En tiempo de gran tirantez interna y externa, a la vista de la creciente miseria de los pobres y la máxima concentración de la riqueza en pocas manos, aparecieron los grandes profetas y exhortaron a la reversión de aquellas condiciones. En el año 765 antes de Cristo, apareció el más antiguo y acaso el más grande de aquellos profetas, Amós, y lanzó en nombre de Jehová su maldición contra los ricos:

‘Quiero enviar a Judá un fuego que aniquilará los palacios de Jerusalén... por ello, porque vendieron al justo por dinero y al pobre por un par de zapatos. Meten la cabeza de los pobres en el barro e impiden el paso de los míseros' (Amós, 2, 5/7)".

Y más adelante se puede leer:

"Idénticos tonos hallamos en Oseas y, sobre todo, en Isaías: ¡Ay de aquellos que añaden una casa a otra y un campo a otro, hasta que deja de haber espacio y ellos poseen sólo la región! (Is., 5, 7)".

Y luego llegó Jesús a condenar a los ricos. He aquí el Sermón de la Montaña:

"Sed bienaventurados vosotros, los pobres, porque vuestro es el reino de Dios. Sed bienaventurados vosotros, los hambrientos, porque seréis hartos. Sed bienaventurados vosotros, los que lloráis, porque reiréis... Pero, por contra, ¡ay de vosotros, los ricos!, porque tenéis lejos vuestro consuelo. ¡Ay de vosotros, los que estáis hartos!, porque pasaréis hambre. ¡Ay de vosotros, los que aquí reís!, porque lloraréis y aullaréis". (Luc., 6, 20-25).

A ti, compatriota, hombre, mujer, joven, que me lees en estas líneas de domingo, el último día de este mes de mayo; te digo: ¡El que tenga ojos que vea y el que tenga oídos que oiga!

El capitalismo pregona a los cuatro vientos la no existencia de clases ni desigualdad alguna, porque existe una supuesta igualdad de oportunidades que garantiza todos los goces, privilegios y derechos a todas las personas sobre la tierra, cuando sabemos que toda su perversidad se fundamenta precisamente en quebrar todo equilibrio posible entre legalidad y justicia, y aún más, en tiempos de crisis, al caerse las caretas, dejando al descubierto a muchos capitalistas como verdaderos capos: una costosa campaña propagandista ha sido lanzada por todos los medios de comunicación para hacer creer que nuestra Revolución Bolivariana te quitará tu automóvil, tu apartamento, bodega, arepera y cuanto tengas en justicia como propiedad, gracias a tu esfuerzo y trabajo. Pero lo cierto es que, quienes esto pregonan, son los mismos que han llegado a acaparar, literalmente, lotes de automóviles y a especular descaradamente con la venta y alquileres de inmuebles.

Si durante estos últimos diez años estos oligarcas que hacen vida en nuestro país han osado atentar contra el sagrado derecho de nuestro pueblo a la alimentación, a la educación y a la salud; no es de sorprender que por igual atentarán contra el derecho de los venezolanos a tener una propiedad, mueble o inmueble. Mientras nosotros estamos empeñados en arrancar la cruel discordia, como decía Bolívar, los medios al servicio del imperio y del sector oligárquico más corrupto del país la promueven para, precisamente, ocultar sus fechorías.

Es por esta razón que llamo al alerta y vigilancia revolucionaria, aún a aquellos compatriotas que no siendo simpatizantes de nuestra Revolución, padecen como consecuencia de la perversidad desbordada de quienes se jactan de ser sus defensores y representantes. Queda de nuestra parte seguir trabajando en el establecimiento y práctica de la igualdad, alcanzándola bajo el principio aquel: "De cada quien según sus capacidades, a cada quien según sus necesidades", principio cristiano que hunde sus raíces en el más remoto, pero vivo cristianismo primitivo.

El tiempo, el transcurrir de la historia, ha demostrado que existe un proceso de maduración de los pueblos. Que la madurez política, organizativa e ideológica de ahora, no es la misma de hace diez años; hoy existe, como nunca antes jamás un sentido común popular y venezolano, una solidaridad eterna y una forma de organizarse y de comprender su calle, su parroquia, su barrio, su caserío, su historia.

Los acontecimientos "en pleno desarrollo", como diría Walter Martínez, demuestran que los gobiernos deben acoplarse siempre a la madurez y altura del pueblo por el que trabajan. El aprendizaje es permanente, y hemos tenidos duros pero valiosos aprendizajes. Venezuela ha construido una historia de dignidad y de lucha, a pesar de tantas adversidades, y los hechos han demostrado el grado de madurez de este pueblo, madurez para gobernar y decidir por el pueblo mismo. ¡Estamos confirmando los poderes creadores que el gran Aquiles Nazoa reconoció en nosotros!

Ha llegado el momento de darle sustancia, fuerza y movimiento a la democracia comunal, la democracia comunera de Kléber Ramírez. La nueva etapa que ahora comienza en Venezuela, desarrollando una estrategia centrada en "producir alimentos, ciencia y dignidad" y fortalecer el dinamismo de la democracia participativa, socialista. Ha llegado la hora en que la comunidad comience su tránsito hacia un ejercicio pleno de poder y responsabilidad política. Tenemos camino andado, falta por caminar, pero ahí vamos, creando, como diría Mészáros en El desafío y la carga del tiempo histórico: "La creación de una sociedad verdaderamente equitativa exige el derrocamiento radical de las jerarquías estructurales explotadoras establecidas durante miles de años".

Pero el modelo de comuna debe ser nuestro, debe surgir del saber popular, de la esclarecida comprensión de su territorio, de su vínculo con su historia y su nación. De lo que hace que nos llamemos pueblo venezolano.

Dinamizar la estructura de los consejos comunales, todas las mesas técnicas, incrementando su potencia participativa; hacer de la comunidad razón de Estado, ese es el camino. Siempre junto a Simón Rodríguez, a Bolívar.

"Si de nuestra historia no sacamos ninguna lección dinámica, no hay por qué suponer que la encontraremos en otra parte" dice ese gran maestro y bolivariano Augusto Mijares: se trata de concientizar "lo afirmativo venezolano".

Tenemos en la historia grandes ejemplos que deben servirnos de referencia objetiva. La Comuna de París, la experiencia de las comunas agrarias en China, los comuneros indígenas venezolanos, colombianos y paraguayos, modelos que ofrecen claves para que nosotros hagamos ahora lo nuestro, siendo originales, como sostenía el Maestro socialista de América, Simón Rodríguez, quien por igual proponía una original Toparquía para nuestra América. Pero algo es cierto, y lo dijo Lenin en un breve artículo llamado En memoria de la Comuna: "La causa de la Comuna es la causa de la revolución social, es la causa de la completa emancipación política y económica de los trabajadores, es la causa del proletariado mundial. Y en este sentido es inmortal".

Comuneras y Comuneros bolivarianos y socialistas: continuemos despejando "La Misteriosa Incógnita...".

Con Cristo, con Bolívar, con Fidel:
¡Venceremos!

Leer articulo completo...